#UNCIPAR2015: Segunda Jornada de Competencia Nacional

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Este segundo día de Festival, no se presentó tan prometedor, pero sí hubo una gran variedad de propuestas: desde lo experimental hasta lo genérico, con todas las posibilidades en el medio.

En cuanto a lo experimental, hubo dos propuestas destacables: Salers de Fernando Domínguez, que sigue el testimonio de un hombre que vivió allí durante la ocupación francesa. Una mujer, que luego termina en un manicomio, lo sigue. Muchos años después retorna a esa ciudad. Lo interesante está puesto en la relación entre la banda de sonido (el relato) y la banda de imagen (rayada, coloreada, con superposiciones). Al descomponer el material visual, cada espectador encuentra en la pantalla las imágenes que quiere (o que el relato le va sugiriendo). El otro cortometraje es Afirmar con ellos otro mundo de Melisa Aller, más cercano al video arte que al cortometraje, donde se experimenta con la imagen de una persona a quien no se le ve el rostro, en consonancia con la temática de identidad de género.

Y si hablamos de géneros, hay que mencionar los trabajos de Mariano Samego, El duelo, y de Luz Orlando Brenna, En crítica. Ambos remiten a las películas de los años 40 y 50, pero mientras Samego construye una película de samuráis, Brenna apuesta al policial negro. Samego se esmera en que sus actores hablen íntegramente en japonés, que respeten los movimientos del enfrentamiento de espadas, que sus planos (cerrados y generales) estén en consonancia con el relato. El segundo corto, nos presenta a un joven Roberto Arlt quien trabaja en el diario Crítica de Botana y debe cubrir una historia sensacionalista de suicidio. También lo técnico aquí está muy cuidado, especialmente el uso de los claroscuros y la reconstrucción de época.

También hay que destacar el trabajo de Lucila Las Heras, con su cortometraje La ventana abierta. El relato es construido desde la mirada de una nena de 12 años, que aburrida en una casa de campo, decide inventar historias. Hasta que un familiar lejano los visita, y se cree esas historias…

Asimismo, la mirada de los adolescentes está presente en el corto , de María Amanda Celi. Josefina está enomorada de su novia Alexia, pero tiene miedo del qué dirán, de la reacción de su familia que la ve como un modelo para su hermana. El cortometraje construye muy bien la tensión entre ambas, resuelta en una escena subacuática y onírica muy bien trabajada. Quizás el final resulta un tanto abrupto y rompe con la construcción dramática in crescendo que venía proponiendo.

La animación también estuvo presente en esta jornada, de la mano de Nicolás Conte y su stop motion Yo te quiero. Cada vez más las historias se alejan de la capital porteña, para situarse en paisajes del interior del país como la estepa patagónica en este caso. Allí, un niño encuentra a un caballo aparentemente abandonado y quiere apropiarse de él, pero el animal sólo quiere esperar a su antiguo dueño. Conte logra crear un relato tan potente que uno se olvida de que está viendo una animación de plastilina y se enternece con los personajes. En este sentido, todo el trabajo técnico de creación de cuadro por cuadro, de movimientos fluidos desaparece a los ojos del espectador, y eso es precisamente lo que debería suceder si el trabajo está bien hecho. También situada en La Rioja se presentó el cortometraje animado Payada pa’Satán de Antonio y Carlos Balseiro. Con un stop motion muy cuidado, el atractivo es la métrica de la payada en la voz de Claudio Rizzi. El corto es un alegato contra la explotación de las minas a cielo abierto, encubierto en un relato sobre el Diablo y el Hombre. Tal vez falta un poco más de compenetración entre la musicalidad del relato y la de la imagen, que parecen ir por carrilles separados. Pero sigue siendo un relato potente sobre un tema de gran interés.

Finalmente, una de las candidatas fuertes a ganar es Zombies de Sebastián Dietsch. En una situación apocalíptica, una pareja empieza una disputa amorosa. Una pelea típica en un contexto atípico es la clave de esta comedia sostenida en las actuaciones de Pablo Pérez y Mariana Brangeri.