#UNCIPAR2015: Entrevista a Leandro Cozzi y Sebastián Dietsch.

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Leandro Cozzi, director de Hasta las entrañas nos habla de su película que estrenó en 2014 en BARS (Buenos Aires Rojo Sangre) donde ganó como Mejor Corto y Mejor Edición, y que estuvo en México, Mar del Plata, e irá a Holanda. Sebastián Dietsch, director de Zombies, lo presentó en Mar del Plata con gran éxito, y tiene pensado ir a Huelva.

Leedor: Ambos cortos se nutren del género de terror para sus trabajos, Hasta las entrañas lo lleva al splatter y Zombies al humor. ¿Por qué se decidieron por estos géneros?

Cozzi: Me interesa el género de terror porque era el que veía cuando era chico, alquilaba los VHS de Pesadilla, Martes 13, y después no me podía dormir. Me parecía lo ideal para empezar a dirigir, ya que soy editor. Además me interesaba que fuera local, que hablara de Argentina, que no intentara reproducir un modelo extranjero, más allá de algunos diálogos. Que fuera “nacional y popular”, digamos. Y por otro lado, me interesaba que fuera una experiencia física. Traté de concentrarme cuando escribía que el espectador sintiera eso y fuera acompañando al personaje durante todo el trayecto desde lo físico.

Dietsch: Mi planteo era hacer una comedia, quería hacer una situación de pareja y no me salía. Una cuñada mía nombraba a los ex de las hermanas como los muertos vivos, y creo que eso me quedó en el inconsciente. Me parecía divertido mezclar esos dos mundos. Y aunque me gusta el género de zombies, no soy fanático. La fotografía, el arte, la música cumple con el género de terror, pero buscando un efecto cómico, puesto al servicio de la comedia.

Leedor: ¿Qué respuesta encuentran en el público con sus trabajos? ¿Importa la edad del público a la hora de verlo? Si es así, ¿Por qué les parece?

Cozzi: Siempre es lindo ver la película con público y ver la reacción en distintos momentos, si hay o no conexión. Ver qué pasa en los momentos de sorpresa. En Mar del Plata, por ejemplo, una señora en la mejor parte de la película se levanta y se va. Pensé que se estaba aburriendo, así que yo estaba un poco ofuscado. Caminó unos pasos y se desmayó, lo cual fue un pequeño triunfo personal. Lamentablemente sólo pasó una vez, ojalá se repita.
La gente, por suerte es bastante diplomática, si les gusta se te acercan y si no, no te dicen nada. Hay algo importante y es que se cuenta una historia más allá del género, se puede relacionar con la deserción escolar e historias de violencia familiar, y hay un final que cierra esa historia. El cuentito clásico funciona para todas las edades, más allá de los fanáticos del género de terror. En la gente más joven hay más entusiasmo, sobre todo en las partes más sangrientas, son espectadores recurrentes del género y vienen a ver eso. Lo ideal es que lo puedan ver varias personas, desde el que busca sólo la historia, o el que lee citas y sutilezas.

Dietsch: La reacción del público fue increíble, se rieron todo el tiempo, de todos los chistes. Es la primera vez que lo veo con tanta gente, porque no pude estar en Mar del Plata. En los géneros que manejamos nosotros, de terror o comedia, si funciona o no el corto es inmediato en la reacción del público. Si no les da miedo, o no les da risa, no funciona el corto. Eso es lo lindo, también. Es muy gratificante de ver. Por el tipo de historia los personajes son treintañeros, pero igual de los veinte en adelante la gente se siente identificada, porque lo vivimos o vamos a vivir todos. Las cosas que pasan es algo con lo que todos nos sentimos identificados: los celos, las recriminaciones, sacar las pequeñas miserias. En ese sentido, no hay edad para sentirse identificado con el corto.

Leedor: En el detrás de escena, ¿cuáles fueron las dificultades con que se encontraron por el género específico con el que trabajan, y cómo las sortearon?

Cozzi: Es mi primer trabajo como director, asi que los problemas fueron múltiples. Cierta ingenuidad mía contribuyó a eso. El género de terror, cuando no apunta a la parodia, tiene el problema de que si no está bien hecho se nota, y se diluye el efecto final. El estándar es muy alto, porque uno hace una película con poco presupuesto, y en el imaginario del espectador hay películas que salen cuarenta millones de dólares, que son las que ven todos los días por cable, por internet, que le compran al mantero en la esquina de la casa. Entonces, en ese sentido, la vara es muy alta. Los problemas se fueron solucionando en base a empecinarse a tratar de hacerlo bien, prueba y error, gracias a la paciencia de todo el equipo de hacerlo una y mil veces hasta que haya quedado como nos parecía que iba a funcionar. No lo sabés hasta que no lo ves con el público.

Dietsch: Zombies lo hicimos en un día. La locación era una casa que iban a derrumbar, asi que pudimos destruirla más de lo que estaba. El rodaje no tuvo problemas, pero sí hubo complicaciones en la edición. Hacer reír no es fácil, y si vos dejás un poquito más larga o más corta una situación, o ponés un plano distinto, no hace el mismo efecto. Estaba muy bien actuado, pero necesitaba que mi edición acompañara eso. Por ejemplo, el final era distinto. Lo hice como estaba en el guión, y no me convencía. Se lo mostré a un par de personas y me decían que se hacía largo. Entonces, lo corté, y decidí que un texto que había escrito y desechado, terminara siendo parte de los títulos. Así me cerró mejor, y a la gente le gusta que siga el diálogo, la pelea de la pareja en los títulos.

Leedor: ¿Tienen otros proyectos en puerta?

Cozzi: Tengo ganas de escribir algo más largo. Estoy terminando un posgrado en dramaturgia, asi que no sé si será cine o teatro, veremos si la imaginación se activa y dónde me lleva.

Dietsch: Estoy preparando un largo, independiente. Lo voy hacer autogestionado, que si sale todo bien, lo filmamos a fin de año. Es una historia real, me salgo de la comedia, es más dramático. A la vez, estoy preparando con unos amigos un canal de youtube con sketches humorísticos, cortitos, de dos minutos, para publicarlos una vez por semana.

Leedor: Muchas gracias y éxitos con la Competencia de UNCIPAR.