La pintura nórdica, en el Museo Nacional de Bellas Artes

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A partir del 7 de abril hasta el 30 de junio de 2015, el Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473, Ciudad de Buenos Aires) presentará la muestra La pintura nórdica con el objetivo de proponer un recorrido pictórico, a través de paisajes, escenas costumbristas y retratos, del arte noruego y sueco particularmente.

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Restauradas por el equipo de gestión de colecciones del Museo, estas obras de origen escandinavo forman parte de la colección que se adquirieron, según los expertos del organismo, en dos momentos clave: por un lado, gracias a la intervención de Eduardo Schiaffino –primer director del Museo Nacional de Bellas Artes– en su visita a Europa en 1906; y por el otro, por medio de los envíos extranjeros para la Exposición Internacional de Arte del Centenario de 1910. Estas, además, extendieron el panorama de las pinturas nórdicas, ya que se sumaron a las ya reunidas por distintos coleccionistas de la época, como Del Valle, Jáuregui de Prádere y Furt.

Exhibida en la sala de pintura española de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, en la planta baja, la exposición intenta establecer un diálogo que deja entrever parte de la cosmovisión de la región nórdica, entre aquellos años del cambio de centuria. En ella, algunos de los ejes que se pueden observar y explorar son de temática paisajista –como las distintas estaciones del año, por ejemplo, en Orillas del río en primavera, del noruego Fritz Thaulow, o Las nieves, del sueco Erik Hedberg– con otras líneas que ponen sobre el tapete la cotidianidad y la vida rural –entre ellas, las pinturas de Anders Zorn, August Hagborg, Carl Olof Larsson e Ingeborg Westfelt-Eggertz– y otras cuestiones que tienen que ver con la crítica social –introducidas por artistas como Ivar Kamke–.

Todas ellas marcan un destacado estilo posimpresionista que sus autores sumaron a la formación académica adquirida en la Academia Real de Estocolmo. “Estas variables estéticas que se perciben en el nutrido conjunto del Museo, no alteraron el sustrato romántico del vínculo entre tradición e identidad nacional fijado en la representación, en especial la armonía del hombre con la naturaleza propia y los tipos regionales”, explicaron los especialistas.

Además, se suman a esta colección dos pintores del plenairismo y naturalismo que se radicaron en la Argentina: el noruego Alejandro Christophersen, arquitecto y artista plástico que llegó al país en 1887, quien dejó su huella en el país con la construcción de emblemáticos edificios como el Café Tortoni, el Palacio San Martín (sede de Ceremonial del Ministerio de Relaciones Exteriores) y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; y el finlandés Richard Hall, un retratista y paisajista muy popular en las cortes de Suecia y Rusia que se instaló en Buenos Aires y Mar del Plata durante la década del 20.

La pintura nórdica forma parte del acervo pictórico de la Argentina que, asimismo, pone en valor el patrimonio cultural y nacional en relación con las culturas escandinavas y las sociedades inmigrantes establecidas en el país, creando una cosmopolita identidad cada vez más rica y notable para descubrir. Estas obras, ya restauradas y listas para exhibir, son también una prueba de ello.

Más información:
Av. del Libertador 1473
Ciudad de Buenos Aires
Tel.: 5288-9900
info@mnba.gob.ar
Horarios: martes a viernes de 12:30 a 20:30,
sábado y domingo de 9:30 a 20.30