Othelo (Termina mal): el humor es lo único que nos va a salvar

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Othelo, de Wiliam Shakespeare, es la tragedia de los celos. Al igual que Macbeth, Hamlet y El Rey Lear fue escrita en la época madura del dramaturgo inglés. El argumento se centra en la tesis de Othelo, el moro de Venecia, que confirmará a partir de las pistas falsas que Yago va a poner en su camino el engaño de Desdémona.
Me interesa particularmente cómo en esta versión del director y maestro de mimo y clown, Gabriel Chamé Buendia, se hace foco en el vínculo entre Yago (Hernan Franco) y el moro. Si bien los celos principales y enceguecidos son los de Othelo (Matías Bassi) a su mujer Desdémona (Julieta Carrera), subyace la obsesión de Yago con el moro. Que este último teja en la cabeza de Othelo las fantasías que darán como resultado el enceguecimiento, tienen también, más allá de otros intereses, los celos.

¿Qué son los celos? Hacerse la pregunta es tan absurdo como preguntarse qué es el amor y esperar a dar con una única respuesta que nos conforme. “El amor no es más que la asimilación del discurso”. Aun así no dejo de preguntarme y de arriesgar posibilidades. Puedo pensar que en el contrato que firmo tácitamente con una pareja está implícito el derecho de posesión sobre el otro, la exclusividad y que los celos se producen como el resultado de la amenaza real o imaginaria a ese acuerdo. Puedo pensar que es la inseguridad propia volcada en mi pareja, puedo pensar que es el miedo a que alguien venga a poner en duda la soberanía sobre la pertenencia que al final de cuentas es solo una idea, una ilusión. Digo esto y me pregunto por qué es posible sentir celos por personas con las que no tenemos ningún acuerdo. Yago siente celos de Othelo y hace todo para exacerbar la obsesión del moro por Desdémona. Al igual que Yago, con mayor o menor conciencia ética, lo que hacemos está sesgado por el deseo de garantizarnos el poder de monopolizar los sentimientos y el cuerpo de aquellos que nos interesan.

Lo genial de Shakespere, entre otras mil cosas, es que es capaz de hablar de un hecho social y político a través de escenas cotidianas sucedidas en el seno de la intimidad de la familia noble. Los asuntos de Estado están contenidos en la anécdota íntima del amor privado. El sexo y las relaciones son asuntos políticos.

El director y sus entrenadísimos actores homenajean al dramaturgo de una manera única, se burlan de la solemnidad obsoleta y demuestran que Othelo cobra un sentido nuevo hoy cuando la vemos y pensamos en cómo designar al extranjero, al inmigrante, al otro. Nos obliga a pensar en la violencia de género y a resignificar ese final aunque la obra haya sido escrita aproximadamente en 1603.

La estética está llena de simbolismos que refuerzan la cercanía y tensión erótica entre Yago y Othelo. Los actores Julieta Carrera y Martín Lopez Carzolio pueden hacer varios personajes sin que ninguno de ellos se vea afectado por la sustancia del anterior. Un circuito cerrado (una cámara que filma y proyecta lo que sucede en vivo en la pantalla) refuerza primeros planos a modo de sinécdoques de los personajes. La escena final se tiñe de incomodidad. Con el uso de esta tecnología, la tensión del final logra el climax de la tragedia. El humor construido con histrionismo durante toda la obra refuerza la sensación desesperante del final inevitable.

Recomiendo efusivamente esta obra de Gabriel Chame Buendia porque sabe cómo abordar y manejar el humor para convertirlo en un recurso efectivo. Trabajar una tragedia que implica un tema tan íntimo apelando al humor de los espectadores siempre implica un riesgo, una situación de la que el grupo de actores y directores salen muy bien parados. Y aunque el espectador no salga ileso de la reflexión, abordar la tragedia de esta manera nos deja bien claro que la risa, al final, es lo único que nos va a salvar.

Ficha técnica

Autor: William Shakespeare
Adaptación: Gabriel Chame Buendia
Actúan: Matías Bassi, Julieta Carrera, Hernán Franco, Martín López Carzolio
Vestuario: Gisela Marchetti
Escenografía: Jorge Pastorino
Diseño de luces: Jorge Pastorino
Diseño sonoro: Sebastián Furman
Fotografía: Gianni Mestichelli
Diseño gráfico: Matías Bassi
Asistencia de escenografía: Cecilia Stanovnik
Asistente de producción: José Luis Des Justo
Asistencia de dirección: Justina Grande
Asistencia De Escenas: Carola Fiadone
Prensa: Ezequiel Hara Duck
Producción ejecutiva: Micaela Fariña
Producción: Buendia Theatre
Jefe técnico: Fred Raposo
Dirección: Gabriel Chame Buendia

Teatro La carpintería
Jean Jaures 858
Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Teléfonos: 4961-5092
http://www.lacarpinteriateatro.com.ar
Entrada: $ 150, jueves, 21:00
Entrada: $ 150, viernes, 20:00