Foro por la Emancipación y la Igualdad. Crónica del día 3

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Me parece que llego tarde, sobre la hora, pero no. Por suerte todavía no empieza. En el 2do. piso, el palco de prensa, no hay nadie, estoy solo. Abajo el teatro está lleno. Ahora comienza a llegar gente, no son de prensa, entran todos juntos. El acomodador se desespera. Como entran todos juntos se producen algunas discusiones por los espacios, hay lugar para todos, pero la gente se desespera un poco. Un desubicado rompe una butaca. Hago una reflexión en voz alta acerca de la cosa pública. “El teatro es de todos, no lo rompan”. Aparece en el escenario la locutora, ya escuché su discurso: la transmisión vía satélite, la red wifi. Habla de la importancia del debate: cultura, nuevas subjetividades, neoliberalismo y proyecto emancipador. Agradece a los presentes y al moderador. Ya me emociono, de entrada nomás, con las presentaciones. Gonzalo Civila toma la palabra, dispara los agradecimientos de rigor. Nos comenta que en el diario uruguayo El País, publicaron que “Constanza Moreira pidió por más izquierda en un foro ultra k”. Risas. Y se pregunta, ¿con quien querían que estuviéramos, con las oligarquías, con los que apoyan a los fondos buitres, con los que reniegan de la soberanía sobre Malvinas?. La cultura es el reino de la diversidad. Para una igualdad sustantiva se debe permitir que la gente sea libre y se exprese.

Paco Taibo II toma la palabra. Dan ganas de hablar de política, dice. ¿Cómo vamos a parar a los 4 jinetes del apocalipsis? Hay ambiente de meeting y de motín. Soy un fundamentalista talibán de la cultura como medio de transformación. Soy de la generación donde fracasó el marxismo neardhental. Nosotros llegamos a la política a través de la cultura. Las perversiones de mi madre me condujeron a la izquierda radical. Nos criticaban porque leíamos ciencia ficción, decían que era una literatura de la evasión. Pero coño, la evasión es un concepto libertario. Hacíamos concesiones, leíamos novelas de vaqueros, pero sólo donde ganaban los indios. Los exilios sudamericanos enriquecieron a México. Había una gran flujo cultural en Latinoamérica, pero eso se cortó con la irrupción del neoliberalismo. Comenta un debate que tuvo con Jorge Castañeda (un ex izquierdista) que argumentaba que América Latina no existe, que no hay caminos que la unan, que no hay idiosincracias que la amalgamen, así durante 10 minutos. Taibo sólo respondía, cuando le tocaba su turno: “pero qué linda idea la de América Latina”. Otra vez Castañeda argumentaba sesudamente y cuando le tocaba a Taibo, repetía la pequeña frase. A la tercera vez, Castañeda se levantó y se fue. Risas. La izquierda generaba doctrinas, necesitamos un pensamiento anti-doctrinas. La cultura trabaja sobre la educación informal. Hacíamos una lectura de los 3 mosqueteros, pero desde la izquierda. Nos cuenta que en estos momentos dirige una “Brigada de lectura” con la que llevan libros y el hábito de la lectura a los barrios más carenciados, a las fábricas, a regiones rurales. Es necesario que circule el material cultural latinoamericano. Hay que aprovechar la internet. Tenemos que estudiar la independencia de Latinoamérica como un todo, no como una cuestión nacional y tambén hay que releer al liberalismo ya que se opone al neoliberalismo. El cierre fue increíble con Paco gritando: “¡Coño! ¡que vivan los libros!”. Ya me emocioné de nuevo. El aplauso es sobrecogedor, se levantan carteles con los 43, el aplauso se hace más fuerte.

El moderador, Gonzalo Civila comenta la charla, resalta la importancia del trabajo cultural. Le pasa el testimonio a Ticio Escobar. Comienza como todos con los agradecimientos. Hay una necesidad de construir marcos teóricos para entender qué es lo que sucede. Hay responsabilidades históricas y compromisos políticos. La emancipación no está asegurada, pero el pensamiento sale beneficiado sino hay garantías de antemano. La identidad supone la adhesión a una causa y eso es un proceso cultural. El giro identitario implica que la identidad debe ser conquistada. Hay que visibilizar las identidades omitidas por el neoliberalismo y descentralizarlas. Hay un cambio en el concepto de pueblo, del sustantivo hay que pasar al adjetivo, es decir lo popular. Otra forma válida es el plural, hablar de pueblos. El concepto de multitud queda alejado de lo político, es posible confrontarlo con lo popular. La multitud recusa al estado, el neoliberalismo recusa al estado, las izquierdas posdictatoriales también recusan al estado. Los nuevos gobiernos al luchar contra el neoliberalismo volvierona ponderar al estado como garante de las políticas públicas. Pero hay graves dificultades en los gobiernos actuales de izquierda. El estado no puede autocriticarse, pero puede ser un paso hacia la emancipación. Hay que recuperar la acción política y permitir la irrupción de nuevos actores. La emancipación no es un programa sino una promesa. No trae garantías, por lo tanto es necesario asumir el riesgo. El arte actúa en el modo de lo posible/imposible. Hay que crear zonas de silencio donde puedan resonar las voces de los excluídos. Ahora el conferencista hace mención a la famosa “Tierra sin mal” y a la hermosa polisemia del guaraní. El término porá es platónico, significa tanto bueno como bello. Hay que renovar la cansada imaginación de Occidente. Acercar lo artístico a las lecturas de lo político. Como construir en un mundo de incertidumbres una utopía a la mano. Hay que proponer fundamentos sin fundamentalismos y utopías sin mesianismos. Aplausos.

El moderador uruguayo Civila dice que el concepto de cultura encierra identidades, no sin conflictos, no sin disputas. La solidaridad como categoría de la libertad. Y dice que aunque reiterado hay que volver a Gramsci: lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Presenta a Nilda Díaz, la próxima oradora. Ella comienza reconociendo la solidaridad del pueblo argentino para con el salvadoreño. Nos habla de un médico, Ignacio Isla, militante de la Unión Cívica Radical, que actuó en un hospital de campaña y que muere en manos de las fuerzas de la represión, luego de ser torturado. Nos habla de Eduardo Luis Duhalde y de Rodolfo Matamoros. Nos cuenta que Monseñor Romero va a ser beatificado. Durante décadas hubo en El Salvador dictaduras militares que fueron empujando al pueblo a una guerra nod eseada. De a uno fueron eliminando a los gestores de la paz, como Romero. El farabundo Martí fue la síntesis de diversos grupos guerrilleros y surge en 1980. En ese año Reagan restaura la ayuda militar a la dictadura salvadoreña. La apuesta era la aniquilación. Nos cuenta como fue capturada por un asesor de la CIA. Los pueblos tienen derecho a vivir en paz. Somos solidarios con el compromiso por la paz en Colombia y con los reclamos argentinos por Malvinas. Las luchas deben ser complementarias y no aisladas. O nos unimos o nos hundimos, como decía Chávez. En El Salvador, después de 12 años de guerra comenzó el proceso democrático, con acuerdos constitucionales basados en los derechos humanos. Luego de 18 años de gobiernos neoliberales, se agudizó la pobreza, la dolarización y las privatizaciones. Hay más de 3 millones de salvadoreños en los EEUU. En el 2009 por primerva llegó al poder un gobierno del FMLN. El objetivo es la construcción de un estado de bienestar. Luego de la dictadura, el saldo fue de 80.000 muertos y 8.000 desaparecidos. Los gobiernos neoliberales crearon una ley de anmistía, no querían que se supiera la verdad. Para apreciar el presente es necesario conocer la historia. Se da una batalla de las ideas por la reconstrucción de la memoria. Ya van dos mandatos seguidos del FMLN, con 6 meses de ruta hacia el buen vivir. Nos cuenta como a los 29 días de haber asumido el FMLN, hubo un golpe en el vecino país de Honduras, donde fue derrocado Manuel Zelaya y eso fue como un campanazo. Desde el FMLN se promueve la incorporación al ALBA, pero no desde el ejecutivo nacional, sino desde los municipios. Se busca generar competencia y eliminar a los oligopolios. Según datos internacionales, El Salvador es el 6to. país más consumista del mundo, se consume más de lo que se produce. En estos tiempos hay que prepararse para enfrentar la contraofensiva de las derechas. El único resquicio que les queda a las oligarquías es el poder judicial y desde allí intentan cambiar permanentemente las reglas, tanto las electorales como la de los funcionarios en ejercicio. Hay dos retos, la batalla de las ideas y la batalla jurídico-política. Hay que consolidar el mundo multipolar. Aplausos y más aplausos. Bajan cánticos desde la tribuna.

Toma la palabra el moderador. Dice: “dan ganas de cantar esa canción que cantan aquí, aquella de ‘no nos han vencido’” y la gente le hace caso y a uno le agarra una fuerte emoción y la garganta se pone en marcha ella sola, casi en forma autónoma. Hay que trabajar por la transformación cultural, dice y cierra la charla. Entra la locutora. La gente canta “Patria sí, colonia no” y “vivos los llevaron, vivos los queremos” en clara alusión a los 43.  El clima para la conferencia que sigue ya está encendido. Pero este cronista tiene otros compromisos y con un cierto dolor en el alma, pero a la vez satisfecho, se retira del teatro.