Casandra está insolada

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¿Cuál es el límite para adaptar un clásico? Para Sabrina Marcantonio, la autora y directora de Casandra está insolada: “La magia de los clásicos radica en la vigencia de sus conflictos. Estos merecen ser aprovechados, sobre todo desde el punto de vista actoral, ya que dan una cantidad de posibilidades infinitas y placenteras”. Basada en la tragedia griega Agamenón de Esquilo, esta obra cambia la perspectiva desde la que se observa lo que sucede: en este caso, la mirada es la de profetisa Casandra, amante del propio Agamenon.

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La lucha de poderes, la traición, la negación de lo evidente, la venganza son algunos de los temas que se plantean en la obra. Cuando Agamenón vuelve a su casa después de un viaje, es recibido por su esposa Clitemnestra que tiene planeado matarlo junto con Egisto, el primo de aquel. La llegada de Casandra aporta nuevas razones para el crimen.

¿En qué consiste la adaptación de Marcantonio? Más allá del énfasis puesto en la mirada de Casandra, la obra trabaja con un lenguaje más cercano a nosotros los espectadores y con la actualización de las coordenadas temporo-espaciales: ya no estamos en la Grecia antigua después de la Guerra de Troya, sino en la actualidad, con personajes actuales y con situaciones cotidianas –conflictos laborales, reuniones familiares?; también con objetos cotidianos como un blanco para jugar a los dardos y, por supuesto, con el vestuario, el gran informante que nos ubica en una época y en un espacio determinados.

Casandra está insolada se construye, además, a partir de la diferenciación entre el tiempo del relato y el tiempo de la historia. Lo principal, la muerte de Agamenón, se repite varias veces y, en cada una de esas repeticiones, el espectador resignifica lo que ve con nuevas connotaciones. Desde el comienzo, sabemos el desenlace, pero vamos encontrando la justificación, el sentido de lo que pasa en escena a partir de esa temporalidad fragmentada.

La soberbia de Agamenón, el dolor de Clitemnestra, la envidia de Egisto, la desesperación de Casandra son corporizadas a través de buenas actuaciones que logran dar la verosimilitud necesaria que requiere toda adaptación. Julián Castro, Florencia Colace, Ayelén Duniec y Franco Planel manejan esa mezcla entre el drama y la ironía, producto de la creación de riquísimos diálogos donde se ve la mano de Sabrina Marcantonio como autora pero también en sus marcaciones como directora.

Si el Agamenón de Esquilo, como toda tragedia, trabaja con el concepto de “hibris” –la desmesura que debe ser castigada para que se restituya el equilibrio?, en Casandra está insolada, el conflicto es más humano y pasa más por las mujeres en las que cae todo el peso del drama. Son ellas con sus actos y con sus palabras las que determinan el significado de las muertes que ocurren.

Una excelente oportunidad de abordar un clásico, con una mirada nueva que nos reafirma la universalidad de un teatro que, no casualmente, sobrevivió durante tantos siglos.

Ficha técnica

Actúan: Julián Castro, Florencia Colace, Ayelén Duniec, Franco Planel
Escenografía y vestuario: “Casandra está insolada”
Diseño de iluminación: Marcos Ribas
Música original: Rodrigo Alcaraz
Diseño gráfico: Margarita Cubino
Asistencia de dirección: Marianela Follonier
Dramaturgia y dirección: Sabrina Marcantonio

Todos los viernes a las 21, en El Piso Teatro, Hidalgo 878. Entradas $80 (descuento a estudiantes y jubilados). Reservas 4958-6016