House Of Cards: La cuestión de Frank y Claire

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Estrenada el 1 de febrero de 2013, el drama político House of Cards creado por Beau Willimon se convirtió en la bandera de combate de NetFlix, que con el lanzamiento de la primera temporada completa propuso una nueva forma de ver televisión que le da la posibilidad al espectador de administrarse a sí mismo el relato, tanto como desee. La propuesta es, básicamente, la de ofrecer la historia total, como un libro.

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Sólida en su diseño, con una lóbrega composición de colores y una estática cámara, da una sensación claustrofóbica que caracteriza el soberbio tono establecido por David Fincher en el primer episodio y que se mantuvo constante durante las tres temporadas, haciendo de House Of Cards una magnética serie. Otra marca de House of Cards es su particular narración, donde todo es plot, tanto el manejo de la información e influencias dentro de la Casa Blanca como en las relaciones humanas. No hay digresión. Así todo, la serie se mantuvo impredecible sobre hacia donde se dirigía durante sus primeras dos temporadas, aunque el paso siempre pareciera firme. Este rasgo tan esencial refuerza esa necesidad de romper con el esquema de un episodio semanal. “La audiencia captiva ya no existe. Si le das la oportunidad a la gente de verla toda en un día, hay razón para creer que lo van a hacer”, dijo David Fincher al respecto.

House of Cards es una adaptación de una miniserie británica de la BBC del mismo nombre, pero ya durante la primera temporada expande a la original. Su influencia más importante es Shakespeare, Otelo, y, principalmente, Macbeth, obra que tiene al matrimonio de Macbeth y Lady Macbeth sirviendo de modelo para el dúo central de House of Cards, Francis Underwood (Kevin Spacey) y Claire Underwood (Robin Wright); el marido dispuesto a hacer todo por más poder y la esposa que alienta el uso de cualquier medio para conseguirlo. La figura del maquiavélico Frank Underwood también esta moldeada a la imagen de algunas características y circunstancias del presidente Lyndon B. Johnson, de quien una vez se dijo sobre sus formas de ganar influencia “era una increíble mezcla de abuso, halagos, recordatorios de favores pasados, promesas de futuros, y predicciones oscuras si las cosas no se hacían”, descripción que también resulta adecuada para el método que aplica Frank Underwood.
Uno no piensa en el carisma como algo ambiguo hasta que lo ve a Frank haciendo una proposición en un cuarto cerrado. Mientras su lógica y plan de ejecución son seductores, su secretismo sobre como eso le conviene a él es un principio de desconfianza para cualquiera que este escuchando. Siempre hay un aura de especulación entorno a sus palabras, que nunca son la cosa misma. Para él, lo único que tiene valor en sí mismo es el poder. A todo esto, su presencia trae la reputación de un hombre que no jura lealtad a nadie más que su propia ambición, y no tiene más aliados que su esposa, Claire. La reputación de un hombre que ha repartido más desgracias que beneficios para aquellos que trataron con él.

Su retórica se compone de citas de “grandes hombres” y aforismos sobre política, el poder y las personalidades de la gente: “la naturaleza de las promesas es que son inmunes a cambiar las circunstancias”, “el camino hacia el poder esta pavimentado por hipocresía, y gente”, o su variante “el poder es muy parecido a las Bienes Raíces. Es sobre locación, locación, locación. Cuanto más cerca estas de la fuente, más alto tu valor de propiedad.” Esto lo hace sonar elevado y experimentado, especialmente cuando tiene que callar a alguien para cerrar una conversación a su favor. Frank también habla a cámara, hacia nosotros, para hacernos cómplices, porque este hombre también va a intentar hacernos objeto de su convencimiento. Este recurso lo utiliza con picardía, en el medio de una conversación, cuando la balanza se inclina hacia su lado de acuerdo a sus planes, pero también para expresar ira y sentimientos vengativos. A pesar de estas intervenciones, sus intenciones son siempre un enigma, siempre un paso delante nuestro y de todos. Tiene muchas teorías sobre el mundo y su funcionamiento, y es su cosmovisión particular la que resulta el mayor atractivo durante la primera temporada, que tiene en juego todo el material para una sátira, pero, en cambio, lo transforma en una desolada, aguda y aterradora visión de Washington.

El resto de los personajes de House Of Cards son gente inteligente, articulada y con objetivos claros en el juego del poder. Todos parecen muy al tanto de los Mitos Norteamericanos (Frank Underwood mismo es el modelo del “self-made man”) que influencian a su país, y es una asociación que funciona como reloj cuando se trata de especular con los aspectos demográficos y de la opinión pública. Esto le da a House Of Cards una visión del mundo político que, alejándose un tanto de la realidad, vence los clichés al incorporarlos a un modelo superior: los políticos, como esperamos que lo hagan, hablan a puertas cerradas, en lugares escondidos, en la oscuridad, en una forma codificada que para nosotros implica más que lo que dice concretamente, y todas estas no son conversaciones, sino impiadosas negociaciones. También parece haber una filosofía y una retórica personal para cada uno de los personajes, que se enfrenta a la de otro. Esto fue tan abundante como fascinante en las primeras dos temporadas, cuando Frank estaba escalando en hacia la cima del poder en la Casa Blanca, haciendo su trabajo sucio detrás del escenario, apuntando todas las armas, coordinando los gatillos, prendiendo las mechas de bombas que iban a explotar en manos de otros.

[SPOILER Temporada 2] Pero en esta tercer temporada, Frank Underwood está en el tope del poder, es el Presidente de los Estados Unidos, y el trabajo en la oscuridad que le gano su reputación y el poder, ahora es público. Credibilidad y compostura ahora deben ser parte de su imagen. Claire Underwood, la Primera Dama, el personaje más enigmático de la serie, es quien hace el trabajo de seducción y encanto con el público, humanizando a la figura de su marido Francis, que a su vez es un gobernante demagogo, señal, para sus opositores, de un principio de tiranía. [Fin del spoiler]

El nivel público del matrimonio rompe ese utópico equilibrio que Francis y Claire tenían. Las decisiones que ahora toman producen efectos en el mundo, ya no son solo en beneficio de sus ambiciones. Esta inestabilidad va a dejar que se filtre inseguridad en la confianza del matrimonio, que a lo largo de la temporada va a intentar apuntar esa fuerza que siempre los mantuvo unidos hacia el país en general, pero sin encontrar la forma, lo que va a terminar atentando contra la, en otros tiempos, implacable pareja.

En el matrimonio Underwood todo es teoría, cada gesto, cada articulación conjunta, están para reforzarla imagen que tienen de sí mismos. Construyen su confianza alimentándose uno al otro, en su Macbeth-Lady Macbeth dinámica, cerrando el mundo alrededor de ellos. Esto les permitió ser pragmáticos, despiadados y salvajes en su ascensión al gobierno. El poder es lo que los dispara, en una forma que parece absorber algo de su libido. El sexo tiene un halo misterioso cuando se trata de los Underwood. En la primera temporada ambos mantienen relaciones fuera del matrimonio, de las cuales el otro siempre está al tanto. La de Frank con la periodista Zoe Barnes (Kate Mara) es consentida por Claire, que sabe la importancia de la relación para que su marido gane influencia. [SPOILERS Temporada 2] Por otra parte está la de Claire con el fotógrafo Adam Galloway (Ben Daniels), que ya lleva años, y de la que Frank es tan consciente que se tiene que ocupar de que no salga a la luz. Mientras que en la segunda temporada esta esa ya famosa escena de un trio sexual con Meechum (Nathan Darrow), el guardaespaldas [Fin de spoiler] de Frank, de quien sabemos que tuvo experiencias homosexuales en su juventud. Este aspecto de Frank es aceptado por Claire con silencio y entendimiento. Si bien no conocemos los primeros años de su matrimonio, solo se cuenta cómo fue que se juntaron, por lo que hemos visto, Claire nunca demandó atención sexual, a pesar de que su belleza es objeto de conversación de todos y de que esto podría provocar una comprensible sugestión en su persona, [SPOILER Temporada 3] salvo en esta última temporada, en la que se lo pide a Francis con lo que parece ser la intencion de probarle algo [Fin del spoiler]. En relación a esto, Frank dice en los primeros episodios: “Un gran hombre una vez dijo: todo es sobre el sexo. Excepto el sexo. El sexo es sobre el poder.”

Esta arista de la pareja, agregada a la posición política de Francis, podrían hacer parecer a Claire una esposa trofeo, que sabemos desde el principio que no lo es, o que el matrimonio en sí mismo tiene las condiciones de un arreglo hecho para la fachada. Pero sería un error verlo de esa forma. Claire y Francis solo tienen amor y respeto uno por el otro, solo que las reglas por las que se rigen no son las que siguen la mayoría de las parejas. No dependen de los mismos compromisos y sistema de recompensas, tienen otra visión sobre la lealtad y el compromiso, de la que quizás haya algo que aprender. Hay que creerle a Frank cuando dice “amo a esa mujer. La amo más que los tiburones a la sangre”, que resulta elocuente si se tiene en cuenta cuando Claire, [SPOILER Temporada 3] en un momento de inconciencia, dice “Odio cuanto nos necesitamos el uno al otro” [Fin del spoiler]. Pero, como Zygmunt Bauman escribe: “El amor y el ansia de poder son gemelos siameses: ninguno de los dos podría sobrevivir a la separación.”

En esta tercer temporada hay menos plot político que en las primeras, para así hacer foco en la relación de Francis y Claire principalmente, pero también en otras: Frank y Petrov, Doug y Rachel, Remy y Jackie, Doug y Frank, Frank y Thomas. El cambio, que no afecta el tono de House Of Cards, podría ir contra las expectativas de algunos, pero resulta necesario para sentar las bases de la(s) próxima(s) temporada(s), que tendrá que aplicarse a responder, o a repreguntar, cuestiones en relación al poder y al Estado. [SPOILERS Temporada 3] ¿Es Francis un tirano que todavía se encuentra en etapa de demagogia? ¿Debe ser legal una interpretación libre sobre una inespecífica resolución de una ley? ¿Debería el hecho de que Frank crea verdaderamente en America Works otorgar mayor moralidad a sus decisiones que si, en cambio, solo utilizara el proyecto para beneficiar su campaña en curso? ¿Si America Works funciona, eso resuelve la cuestión ética? ¿Usará la violencia si su posición como líder pierde poder? ¿La referencia a Franklin D. Roosevelt solo sirve a los efectos de crear un relato que intente mantenerlo unido a Claire, o podría también trazar un paralelo con el papel de FDR en la Segunda Guerra Mundial? ¿La militarización en el Medio Oriente tiene posibilidades de acercar resoluciones diplomáticas a los conflictos? ¿Francis y Claire tienen la capacidad de hacer asunciones conspirativas sobre las intenciones de Petrov por que acaso los pensamientos del Presidente de Rusia también son afines a la línea de pensamiento de los Underwood? ¿Cuáles van a ser las condiciones de Claire para colaborar en lo que Francis tenga pensado hacer con futuro del país?
House Of Cards se puede ver en Netflix.