Foro por la emancipación y la igualdad. Crónica del día 1

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La entrada. Nervios sin empujones. Afuera, mucha gente, haciendo fila, mucha fila (más de tres cuadras), preguntando por la pantalla gigante. Un golpe de vista y vemos una en la placita de Tribunales y encima a la sombra (ya sé donde me acomodo si no puedo entrar). Adentro, entro. Casi perfecto organizado, voy directo al palco de prensa. La misma sensación que cuando uno va a un recital de rock’n’roll. Veo a mi alrededor, gente que entró con carnet de prensa, el público se muestra heterogéneo. Hay cierta ansiedad y cierto retraso en el comienzo de la 1era. conferencia. Se ven edades diversas, desde jóvenes idealistas hasta veteranos testarudos, aquellos a quienes la vida no logró doblegar, al menos en su aspecto ideológico.

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En el palco de prensa se escuchan lenguas y acentos diversos. Para hacer ruido, comento en voz alta que mañana Chomsky va a estar en Filo, mi vecindad de Moore (los ocho alrededor) se dan vuelta para preguntarme dónde, cómo, cuándo, qué. Para bajarles la expectativa les comento que mañana la charla es sobre lingüística. Y sí, hay una cierta desilución en sus miradas, la lingüística no es pasión de multitudes.

No pienso mantener la neutralidad ni la objetividad. Es probable que la emoción se cuele en el texto. Ahora me viene a la memoria cuando vi a Chomsky en el 96, en el Teatro San Martín, hablando sobre historia de los Estados Unidos y sobre los documentos desclasificados que mostraban las directivas yanquis que apoyaban a las dictaduras latinoamericanas de la década del 70.

Ya se va gestando el clima. Empiezan a colgar de los palcos del Cervantes, como en la cancha, las banderas de Bolivia, del Tawantinsuyu, de Evo. Veo una bandera con el mapa de Sudamérica invertido, como el de Torres García. Ahora ponen una de Nuevo Encuentro. Ahí la veo a Hebe, me dan ganas de aplaudir. (su obra y su coraje son mucho más importantes que cualquier crítica retórica que pueda endilgársele). Pero no. Soy un profesional que no se deja arrastrar por los sentimientos. Soy pura razón. Escudo el primer aplauso, alguien entró, las cabezas de abajo giran, me imagino que es Evo o algún revolucionario sandinista. Pero no. Es León Gieco. Todo bien con León, pero tampoco para aplaudirlo habiendo en la sala otras luminarias de la Left Cloud.

Ahora sí. Parece que ya comienza. La locutora enumera los temas: Emancipación, Igualdad, Juventud y la Política como herramienta de cambio. Ponen un video. Evo, Néstor, Cristina, Hugo Chávez (se escucha su voz: “alca, alca, ¡al carajo!”). Ya me emocioné. Ahora me doy cuenta… Ja, no hay troskos. Se inaugura nomás. Aparecen Aníbal Fernández, Teresa Parodi, Ricardo Forster, Tristán Bauer. Mucho aplauso fácil. Se ve que la gente está emocionada, pero evidentemente también con ganas de pensar. Ahora habla Teresa, parece que canta y la errshe corrshentina se hace latinoamericana (todos los acentos en ese fonema). Estuvieron bien los discursos de apertura, a veces un poco empalagógicos. (Es que uno pasa de la emoción al escepticismo con demasiada rapidez posmoderna, tal vez una marca generacional). Vuelvo al mood del foro. Es el turno del ministro redondo y de ricota. El aplauso más fuerte. Hay algo de rock star, en Aníbal. Pienso… guau, un Aníbal que no está debatiendo, que no está blandiendo su locuacidad. Ahora cita a Calle 13 , luego a Foucault, a Perón. Excelente oratoria, digo sin tener un gramo de originalidad.

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Se viene la primera conferencia. Sube Víctor Hugo Morales y presenta a Cauhtémoc Cárdenas, a Piedad Córdoba, a Emir Sader y a Constanza Moreira. Recomienda venir al teatro Cervantes en mayo, a ver la obra Sacco y Vanzetti. Comienza hablando Cárdenas (el hijo de Lázaro Cárdenas . De repente, alguien del público le grita “Traidor”. Estupefacción general (al final vemos que sí se coló un trosko). La cosa no pasa a mayores. Hace un breve repaso de la historia de México, la Independencia, la Revolución (cuya constitución señaló el uso de los recursos naturales para el bien de todos) y el Neoliberalismo de los últimos 30 años. De este último mencionó los efectos, 50% de pobreza, 25% de indigencia, el 1% más pobre se apropia del 0.07% de la riqueza, mientras que el 1% más rico, se apropia del 9%. Dice que la economía mexicana está en muy lento crecimiento, como un arrastre de la crisis del 2008 y que la úncia solución que se le ocurre al gobierno es el recorte y el ajuste.. Nos habla del problema del narcotráfico y de los desaparecidos de Iguala. Y de como la violencia generó respuestas desde abajo, las policías comunales y las autodefensas. Otra vez la interrupción, se oye el mismo grito aislado “Traidor” (claramente es un timbre de voz trosko). Todo siguió como si nada. Nadie entendió bien a qué se refería la solitaria voz con el adjetivo. Cauhtémoc señaló que hace poco se aprobó una privatización del agua y la autorización de agentes extranjeros (obviamente norteamericanos) a portar armas dentro del país (pobre México, tan cerca de Estados Unidos y tan lejos de Dios, como decía el dictablando Porfirio Díaz. El final de su discurso fue bien arriba, con una frase de Benito Juarez, el primer presidente indígena de Latinoamérica: “El respeto al derecho ajeno es la Paz”.

Ahora es el turno de Constanza Moreira. Nos cuenta que hace muchos años, una periodista brasileña le comentaba a sus colegas uruguayos y argentinos: “yo soy el futuro de ustedes” y se refería al contraste que había en aquellos años entre el desarrollo argentino y uruguayo frente a la pobreza y a la miseria brasileña. Aún no era Brasil una potencia emergente. Y sí, sucedió la profecía y llegaron los 90. El neoliberalismo accedió a la hegemonía mediante un sinfín de promesas, ninguna cumplida. Pero en el siglo XXI algo cambió y la vieja izquierda se encontró con una nueva izquierda, Camila Vallejos y el Pepe Mujica. Y nos dijo que hoy en el parlamento uruguayo está como diputada Macarena Gelman, la nieta recuperada del extraordinario poeta Juan Gelman. Expuso que las ideas tienen que tomar cuerpo y que los grupos que antes eran subalternos, trabajadores, indígenas y mujeres, hoy forman parte del centro. Con orgullo feminista habló de la representación sustantiva. Y pidió que haya en las tomas de decisión más trabajadores, más indígenas y más mujeres. Entre los desafíos nos conminó a evitar la burocratización de las izquierdas en el poder y citó a Camila Vallejos: “hay que ceder el poder”. Reflexionó acerca del estado como instrumento para la emancipación y pidió a Naciones Unidas que así como se mide la pobreza en el mundo, se mida también la riqueza. Porque a los ricos, nadie los conoce. Por último amonestó a los intelectuales a que no lleguen tan tarde con la reflexión teórica a los acontecimientos (recordé la frase de Hegel: “el búho de Minerva levanta vuelo al atardecer”). Un lindo final con un Víctor Hugo diciendo “están en un teatro, pueden gritar: ‘Bravo’”.

Es el turno de Piedad Córdoba. Arranca diciendo que pese al neoliberalismo, el capitalismo no pudo despegar. Y que uno de los efectos de ese fracaso fue la necesidad de la multilateralidad latinoamericana. Nos recordó que cuando fue el golpe de estado en Honduras, la 4ta. flota norteamericana andaba bien cerca en el mar Caribe (y uno recuerda que en los golpes de estado de la Argentina, siempre hubo algún buque de guerra norteamericano en el estuario). Explicó que hoy en día la estrategia es la del desprestigio y que el compromiso de Washington es el debilitamiento de los procesos políticos y sociales que se dan en esta parte del mundo. El narcotráfico es la multinacional del capitalismo, que genera y utiliza paraísos fiscales y es el principal financiador del paramilitarismo en Colombia. Esta mafia del narco posee estrechos vínculos con los referentes de la derecha latinoamericana (tal vez el más conspicuo sea Álvaro Uribe Vélez). Fue muy contundente cuando dijo que en las áreas rurales colombianas el Coeficiente de Gini es de 0.88 (tomemos en cuenta que 1 es la máxima desigualdad). Acusó al ministro de defensa colombiano de solicitar el 11% del PBI y señaló que Estados Unidos ya invirtió en el área de la seguridad en Colombia, más de 10.000 millones de dólares. En América Latina hay 76 bases norteamericanas, de las cuales, 8 están en Colombia. Se alegró con las conversaciones de Paz de La Habana que está llevando a cabo el gobierno colombiano con la insurgencia armada, pero alertó que la paz en Colombia es la paz de toda la región. En el mismo sentido sistémico dijo que la caída del gobierno venezolano puede provocar un efecto dominó en todo el subcontinente (la historia claramente le da la razón). En su tono se percibía pasión, pero también encono, ya era el final de su charla y Víctor Hugo intervino, citando una frase del Galileo de Bertolt Brecht: “sérenate Galileo, no, mejor indignate vos”.

Sube al estrado Emir Sader, que nos recuerda que Piedad Córdoba tiene sus derechos políticos suspendidos, ya que no puede ejercer como senadora. Se emociona cuando recuerda sus lazos de amistad y sangre con la Argentina. Habla de los dilemas y encrucijadas que enfrenta Brasil, que son los mismos que los del resto de Latinoamérica. Lo mira a Cuahtémoc y le dice: “México se casó con Estados Unidos, pensando que era una viuda rica, pero al final era una viuda quebrada”. Uno de los problemas que tiene la derecha brasileña es que en el horizonte, en el 2018, el gran candidato es Lula. De golpe todo el teatro se da cuenta que una hilerita de pañuelos blancos entran en silencio y allí estalal el aplauso, público y conferencistas. Sigue el discurso. Las políticas que se aplicaron en los últimos años en Latinoamérica son la herencia de la Europa Keynesiana. El nuevo capitalismo global nos ofrece la utopía del Shopping Center. Y ese es el campo de batalla, el ideológico. Desde ese lugar, el american way of life, es la dominación. En este nuevo escenario el sector financiero se ocupa únicamente de la especulación. Ya no se invierte en manufacturas o en tecnologías y es necesario quebrar la espina dorsal del capitalismo especulativo. Una de las deudas de los gobiernos de Lula y de Dilma es la falta de una Ley de Medios. Sin ella, no hay democratización posible. Nuestros países deben unirse para poder enfrentar al capitalismo internacional, la integración regional es la clave del triunfo. Estallan los aplausos. El final apoteótico con Sader haciendo los dedos en V (¿de la victoria, del peronismo, de ambos?) y un abrazo interminable con Hebe y del resto de los panelistas con el resto de las Madres que allí estaban. Y el final apoteótico con el teatro cantando la Marcha Peronista. Sí, por tercera vez insisto, apoteótico.

Viene el intervalo. Salgo del palco y busco el espacio fumador. Lo encuentro en el garage del teatro. Esto es muy importante para quien, como yo, hace del placer una dependencia y un vicio… Paso por el baño y vuelvo a mi lugar. Ojo, se están apagando las luces. Chomsky va a hablar en inglés, no pido auriculares, me canchereo a mí mismo, vamos a ver como me va.

Empieza hablando Anthony Arnove, hace una introducción del extenso curriculum de Noam y nos recuerda que la guerra de Vietnam no fue un trágico error sino una expresión más del capitalismo. Ahora sí, parece que sí.

Estamos todos emocionados, caluroso aplauso y comienza la conferencia. Va a hablar de la ecolución del sistema mundial luego de la Seguda Guerra Mundial. Estados Unidos sale del conflicto con un poder descomunal, una clara preeminencia militar y un boom económico. Y sale también con una clara estrategia, satisfacer a cualquier precio las necesidades y los intereses norteamericanos. Cualquier intento de soberanía que pudiera poner en peligro esos intereses era reprimido. Según ese esquema, cada región del mundo cumplía un papel dentro de la maquinaria norteamericana. Para Latinoamérica se estableció un sistema abierto directamente a las necesidades yanquis aunque para ello fuera necesario violar hasta los derechos humanos. Los principales beneficiarios de esta política fueron claramente los inversores norteamericanos y los pueblos del continente. Señaló que por primera vez en la historia en el 2012 en una conferencia de todos los mandatarios de América, los Estados Unidos y Canadá quedaron aislados en relación a tres puntos: la estrategia de la guerra contra las drogas, la situación de las Islas Malvinas y las relaciones con Cuba. Esto es un indicio de la decadencia del poderío yanqui. Al mismo tiempo se observa el crecimiento de China, que a su vez enfrenta desafíos y problemas serios internos. Comentó que cuando fue la Independencia de China en 1949, los documentos oficiales norteamericanos hablaban de la “pérdida” de China, lo cual implicaba, lingüísticamente que había una idea de posesión previa. Estados Unidos realmente pensaba que el mundo era suyo. Continúa comentando que pese a la caída de la Unión Soviética a comienzos de los años 90, la política exterior de EEUU se mantuvo inalterada. Las fuerzas de ocupación se mantuvieron y el ritmo de fabricación de armas de destrucción masiva también continuó. La OTAN se expandió hacia el Este. Pero los efectos del triunfo en la Segunda Guerra Mundial no sólo impactaron en el exterior, debido al carácter de potencia mundial, sino que se manifestaron también en el interior. De a poco se fueron eliminando las reformas del New Deal y en la década del 50 hubo una histeria anticomunista que llevó al exilio a muchos intelectuales. A finales de la década del 70 hubo un asalto neoliberal, de la mano de Reagan. Se eliminaron las regulaciones financieras y de ese modo se establecieron las bases para las futuras crisis. Hoy en día la humanidad enfrenta dos grandes problemas, las catástrofes ambientales y el peligro de la guerra nuclear. Un general yanqui dijo que es posible sobrevivir a una hecatombe de esas magnitudes si se combinan habilidades, suerte y la intervención divina. Si bien desde 1996 hay tratados de no proliferación de armas atómcias, Estados Unidos hace caso omiso a las cortes internacionales. Hoy día, dijo gobiernan las plutocracias globales que se hacen llamar “democracias”. Por último mencionó que en la última conferencia de Davos, no se plantearon como desafíos, el calentamiento global o las armas de destrucción masiva, sino el “exceso de regulación”. Esa es la única preocupación de los poderosos del mundo. Ese fue el final y entre aplausos y “bravos” el abuelito sabio partió. Y este cronista también. Veremos mañana qué sucede.