#Pantalla Pinamar2015: Dos disparos, de Martín Retjman

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Cuando la causalidad se vuelve casual

Mariano (Rafael Federman) es una adolescente al que vemos bailar en la primera escena, al volver a su casa se pone a nadar, corta el pasto, encuentra un arma y realiza dos disparos uno a su cabeza pero falla (fuera de campo) el segundo en el abdomen (centro de la escena). Mariano se salva pero ante cualquier pregunta del porque se disparó contesta no sé hacía mucho calor.

Esa forma de banalizar un hecho grave y extraordinario es como Martin Rejtman construye una comedia y toda la estructura narrativa se desprende de esos dos disparos que como un efecto doppler afecta a toda su familia y a otras personas vinculados aleatoriamente a estos.

La mamá de Mariano (notable Susan Pampin con un aire a Diana Maggi) no puede dormir porque cree que su hijo es un suicida y le pide al hermano Ezequiel que lo lleve a vivir con él como salida, ahí pasamos a la vida de un hermano que trabaja de analista de sistemas y que comienza a ver a una chica que parece conocer pero no lo sabe, esa chica se está separando de su novio hace dos años y el desarrollo se abre a cada vez más personajes como ondas concéntricas muy parecido a lo que sucede en los cuentos de Stephen Dixon.

Una película con destrezas maradonianas, nos amaga un drama y no lo es, nos amaga un policial y tampoco será, parece costumbrista y nunca se concreta, menos una romántica en un todo con un ligero y sutil paso de comedia absurda. Rejtman se escapa de la cárcel genérica y le sale bien, muy bien y algunos críticos, obvios, se comen el amague.

Inolvidables las escenas de Mariano con su grupo de flautas dulces y su repertorio antiguo donde cuatro suenan como cinco, ese sonido raro sucio producto de la bala alojada en el estómago es una poética, esa disonancia constructiva hace que algunos hayan dicho que las películas de Rejtman sean raras, sin sentido, como si una aparente causalidad se diluya en un casualidad ridícula. Allí reside el mérito filosófico de Rejtman donde nada es definitivo y todo se define por las circunstancias pequeñas que generan incomodidad en el otro hasta que el grupo se rompe y una nueva y efímera armonía se recompone. Por eso la importancia de la formación coral de la película donde del grupo musical funciona como síntesis de una idea narrativa, estética.

El efecto, si bien es infinito, se detiene cuando Mariano vuelve a nadar a su casa ahora compartida solo con su hermano.

Quizás nunca hay un disparo, aunque fácticamente haya uno solo. El primero y su daño corporal, mortal o no el segundo es el efecto posterior social y emocional, de ese segundo disparo habla la película. En la sociedad argentina actual también.

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