La vida doméstica en #pantallaPinamar2015

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La vida doméstica (Isabelle Czajka, 2013), es una de las tres películas que integran la sección “Francia en femenino, inéditos de realizadoras francesas”, junto con la Estación del Norte (Claire Simon, 2013) y Nuevas Primaveras (Marion Vernoux, 2013).

La vida doméstica es una película pequeña, planteada desde un feminismo firme e inteligente. Narrada con acciones que parecen llenar de nada el día rutinario de sus protagonistas, o sea, vaciarlo de sentidos personales, logra imponer un clima agobiante que muestra lo anodino de la vida de un grupo de mujeres y su esquema de relaciones sociales.

Esta carga agobiante no sería posible, ciertamente, sin la presencia en el papel protagónico de Emmanuelle Devos, que sabe cómo manejar una expresividad única y de la que ya dió pruebas en films como Violette Leduc. Ese agobio que transmite su protagonista también afirma el desencanto frente a un mundo donde los únicos libres de afirmarse son los hombres.

La historia transcurre en un barrio privado de clase media enriquecida de las afueras de París, donde todas las casas son iguales y parecen sacadas de una maqueta arquitectónica, blancas y funcionales, los niños son exigidos en rendimientos escolares o en su defecto prontamente conectadxs con pantallas de televisión, los maridos son dueños del ámbito de la praxis creadora aunque usan la misma ropa, y el estatus adquirido por el consumo parece ser la única marca que importa adquirir y ostentar.  Impresiona lo global de las imágenes que vemos, tan parecidas a la vida familiar en nuestros countries y barrios privados, trascendiendo el contexto francés.

En este ámbito se desarrolla este día clave para la protagonista, que parece atrapada en un mundo de convenciones y divisiones del trabajo familiar, de lo público y lo privado contra el que, luego de que la película termine, no queda más que imaginar que se terminará rebelando y haciendo volar todo por el aire.  Y en este detalle, es como si fuera el día previo a una hecatombe. La protagonista está casi al límite, y lo interesante de la propuesta es que demuestra una contención de sus sensaciones que deviene en tensión permanente.

La vida doméstica habla de lo que sucede en ciertas casas, de los roles y las microfísicas de las relaciones de poder familiares, del amor y la libertad, de la igualdad de posibilidades, del hastío, de la maternidad como un lugar que puede ser terrible, lo que la convierte en una película potente que sin grandes discursos logra mostrarnos el lado oscuro de nuestras comunidades occidentales. Una película recomendable, que seguramente NO se estrenará comercialmente, pero que hay que buscar por internet y no perdérsela.