Skytten, cine danés en #pantallaPinamar2015

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Dinamarca es uno de los países cuya filmografía se revisa en esta edición de Pantalla Pinamar, la número once. El país nórdico está presente con cuatro films: El Secuestro (Kapringen, 2012), La fiesta de Babette (versión restaurada), La Pasión de María (Maria Kroyer, 2012) y El tirador (Skytten, 2013).

La protagonista de esta película es una periodista y analista política, Mia Moesgaard, interpretada por Trine Dyrholm, multifacética actriz y cantante danesa que ha trabajado en diversas películas, como The Celebration, del director del Grupo Dogma Thomas Vinterberg. Dueña de una mirada fuerte y expresiva desde los silencios que maneja muy bien, impone un clima muy interesante a este policial político que no deja de tener los tópicos del género.

La historia logra cruzar temas absolutamente actuales: por un lado, la esfera social donde parecen enfrentarse la corrupción política, la ecología, el lugar de la voluntad de la gente en las democracias europeas, y por otro, el ámbito íntimo, personal, familiar, en una confrontación de acciones y decisiones macro y micro políticas.

La película tiene muy buen ritmo, manejando el suspenso que sostiene la atención en sus 98 minutos. Además, una destacada producción que se alinea con calidad por los costados del mainstream todo poderoso que nos inunda, ese gran relato tan naturalizado que conforma el cine industrial de holliwood, que copa el 90% de las pantallas chicas, medianas y grandes de nuestros medios. Ya el hecho de escuchar hablar danés es una apertura mental a otras lenguas, y por ende, a otras posiblidades de ser que siempre celebramos. Otro hecho que convierte a esta obra en absolutamnte recomendable es la presencia de la Copenhague oscura, húmeda y arquitectónicamente vibrante que es casi una protagonista más en el Tirador, con su luz gris y su blur de atmósfera cargada, sus contradicciones sociales y su impronta de resistencias urbanas.

El final, en Calcuta, es todo un gesto que preferimos leer de manera crítica. Un gesto individual de la protagonista que puede leerse también como una manera de posicionarse frente a los otros. Si la clase política europea (que en sus sectores tradicionales hoy es vista como responsable de la feroz crisis, sectores verdes y progresistas incluidos), la acción individual hacia la alteridad globalizada sigue siendo un gesto de reparaciones que los ciudadanos de los grandes estados de bienestar parecen querer repensar.