La tercera posición, Carla Maliandi y Pablo García

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Un partido de tenis en una residencia aristocrática de los 50 se transforma en la metáfora de un enfrentamiento individual y social en La tercera posición, de Carla Maliandi y Pablo García, que se puede ver los jueves en El camarín de las musas.

Ya desde el título, la obra trabaja con la isotopía del enfrentamiento porque alude muy veladamente – y por supuesto, sin quedarse en lo meramente histórico? al objetivo de Perón de presentar el justicialismo como la Tercera posición internacional, superadora del antagonismo ideológico entre capitalismo y comunismo. A partir de esta idea, hay varias oposiciones que se pueden analizar.

FOTO ENSAYO GRAL LA TERCERA POSICION

Por un lado, está la rivalidad entre Ignacio –empresario con poca cultura, pero que quiere ser reconocido dentro del campo cultural y político? y su secretaria Irene. Ambos juegan al tenis, antes de un evento relacionado con el arte en el que Ignacio leerá un discurso corregido y modificado por ella. Como espectadores asistimos al antes y al después de ese discurso, a la recepción que tuvieron esas palabras que son del empresario pero que, modificadas por la secretaria, ponen en juego el concepto de Bourdieu de discurso legítimo.

El emisor de cualquier discurso necesita ser legitimado por sus receptores, es decir, creído y aceptado. Cuando confluyen dos campos tan fuertes como el de la política y el de la cultura, es más importante aún esta legitimación. Ignacio siente que el texto que va leer es la puerta a su aceptación, de ahí los reproches a las modificaciones que hace Irene, de ahí su recelo al escuchar que otros oradores son más aplaudidos y de ahí que necesite mostrar otro tipo de poder y de saber relacionado con la vida privada de ella para demostrar que él también domina.

Por otro lado, la rivalidad se da dentro de ese universo político-social y cultural en el que se intercambian otros saberes que, en consecuencia, generan otros poderes: es el campo del arte, de la elite intelectual, de las relaciones políticas. En este sentido, no es casual el sociolecto que maneja Ignacio: su lenguaje denota su falta de cultura, su posición más cerca del pueblo que de la intelectualidad. Es como si él mismo simbolizara también la búsqueda de una tercera posición, en este caso, la unión de peronismo más las clases altas, lo que la obra deja como una incógnita que la historia futura del país viene a resolver.

Muy bueno el trabajo de Anahí Pankonin y Eduardo Iacono que saben darle cuerpo a dos personajes cuya relación es ambigua y que logran traducir desde el cuerpo, más allá de los diálogos, los diferentes lugares por los que van transitando, los cambios que se van produciendo en ellos mismos. Interesante también la propuesta escenográfica de la cancha de tenis en la que no solo se enfrentan los personajes, sino que también sirve para visibilizar la idea de que, en el fondo, todo enfrentamiento es un juego en el que las reglas definen el resultado.

Ficha artístico técnica

Autores: Carla Maliandi y Pablo García
Actores: Anahí Pankonin y Eduardo Iacono
Voz en of de Pérez Pardo: Rafael Spregelburd
Escenografía: Fernanda Heras
Diseño y realización de vestuario: Fresco Vestuario
Diseño de luces: Facundo David
Fotografía: Pablo García
Asistencia de dirección: Pablo Spigardi
Prensa: Simkin & Franco
Dirección: Carla Maliandi

Funciones: jueves a las 21
Teatro: El camarín de las musas.
Dirección: Mario Bravo 960
Informes y reservas: 4862- 0655
Entradas: $120, estudiantes y jubilados $70
Duración de la obra: 75 minutos.

Sobre el equipo

Carla Maliandi, hija de padres argentinos, nació en Venezuela en 1976. Es escritora, investigadora y docente. Licenciada de la carrera de actuación del IUNA y egresada de la Maestría en Dramaturgia del IUNA.

Pablo García nació en Buenos Aires en 1966, realizó estudios en la carrera de Arquitectura de la UBA y en la carrera de Letras de la Universidad Nacional de La Plata. Se formó como fotógrafo en el Centro Cultural Ricardo Rojas.