¡Una idea genial!

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Una idea genial es la autobiografía de una joven de veintiocho años, Inés Acevedo, finalista del Premio Indio Rico. Sus jurados fueron María Moreno, Ricardo Piglia y Edgardo Cozarinsky.

Las autobiografías nunca me gustaron mucho, pero Una idea genial me causó curiosidad. Pues, más allá de las fervientes recomendaciones, el libro se concibe como una ruptura del género. No se trata de la trayectoria de un escritor, sino sobre cómo una niña se inicia en la escritura.
Entonces empecé a leer.

“Empiezo a escribir esta novela de nuevo. Será depresiva, pues estoy de mal humor, y cuando estoy de mal humor, me choco la cabeza contra lo primero que encuentro; en cuanto tengo intimidad, voluntariamente ¡poink!…”.

La leí de un golpazo.

Su retórica simple, despojada de toda grandilocuencia, nos mete en su cabeza sin forcejeos, y la entendemos. A pesar de la particularidad con la que lee el mundo, la entendemos. Porque su “forma de hablar”, a veces extasiada y otras hastiada, logra que nos identifiquemos con nuestros buenos y malos momentos. Porque nos habla sin tabúes acerca de la dificultad de la relación con sus padres, de lo que la incomoda el tamaño de su nariz, de lo que padeció el día que menstruó por primera vez, de los celos hacia su mejor amiga. La entendemos porque su prosa es honesta y no tiene rodeos.

La agudeza de su mirada nos produce empatía. Entonces de repente somos esa niña de diez años que siente que su madre es una “infame” porque llega tarde a buscarla a la estación de Tandil, somos esa adolescente que se enorgullece de ganar sus primeros pesos trabajando, pero que también padece la angustia de haber tomado esa responsabilidad ?“Antes de entrar en el mundo del trabajo […] la vida me parecía maravillosa, pero cuando conocí el mundo del trabajo -cuerpo humano encerrado en un horario y lugares estrictos, todos los días sin excepción- […] me parecía que el mundo no era tan lindo. Era muy responsable?.

Nos conmueve su mirada de extrañamiento producto del contexto en el que se crió ?Inés nació y pasó una infancia difícil en Napaleofú, en el campo, donde hasta para tener agua caliente había que trabajar duro. Cuando se mudó a la ciudad, Tandil, tener agua caliente “al abrir la canilla [le pareció] un sueño”. “En el centro, iba caminando por la calle y miraba las espaldas de la gente maravillada de sentirme tan cerca de ellos sin conocerlos. Tenía el impulso de tocarlos sin que se dieran cuenta y tener algo suyo […] o seguirlos para ver dónde vivían”?.
Todas sus experiencias nos conmueven.

Y son estas las que hacen que su mirada sea peculiar. Con nueve años, Inés lee la vida de forma particular. Entonces nos interpelan reflexiones que desnaturalizan la existencia ?la niña se pregunta “¿cómo es posible que yo sea esto?” y se piensa “soy una persona que vive: qué peligrosa que es la vida, qué sensible soy, puedo desaparecer en cualquier momento…”?. Reflexiones que derivan en una idea genial: a los diez años Inés arma su propio escritorio y escribe una composición para el concurso con la que obtiene su primera mención.

Pues, retomando a María Moreno, Una idea genial es la “autobiografía de cómo [Inés] se hizo lector[a, e inicia su vocación de] escritor[a] en condiciones adversas”.

Continuará…

ACEVEDO, INÉS, Una idea genial, Bs. As., Mansalva, 2010.
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