Le tememos al silencio y a la piel, entrevista a Marina Wainer

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El próximo sábado 7 de marzo, se estrena Sin Dios, una obra escrita y dirigida por Marina Wainer. Antes del estreno, hablamos con ella de la obra, pero también del teatro y algo más.

La obra fue estrenada por primera vez en el Teatro El Canto de la Cabra (Madrid, España) en noviembre del 2003. En el 2005 Marina Wainer recibió el premio del 8vo Certamen Nacional de Directoras de Escena de España.

Foto. Marina

Sin Dios habla de la pérdida de rumbo, la ansiedad que produce el tiempo libre y la obligación de ser feliz. ¿Sentís que hay algo de raíz existencialista detrás de todo esto?

Evidentemente sí (pero no lo digas muy alto que los personajes no lo saben). En un momento dado, el texto dice: “Cuando la tarea se cae de las manos, el hombre queda varado y sin rumbo, porque el fin del trabajo es el principio de una conversación que quiere evitarse a toda costa”. Cuánto más intercomunicados estamos, más aislados nos sentimos, al punto de que podemos compartir la cama con toda una red social menos con el que está a nuestro lado; la confusión se multiplica. Le tememos al silencio y a la piel.

Relacionado con lo anterior, ¿buscás que el espectador reflexione sobre su propio estar en el mundo?

La tarea de búsqueda es más bien conmigo misma. Si a la hora de escribir, dirigir o actuar reflexiono con intimidad y detalle, si logro mantenerme fiel a la médula de la idea, entonces es posible que se produzca en cada una de las personas del público algún tipo de reflexión. Y como yo baso mis historias en la observación de los seres humanos, vuelve a fluir el círculo: yo les cuento el cuento que ellos mismos me contaron antes.

A su vez, ¿hay una íntima relación de estos temas con la puesta en crisis de la noción de teatro?

Me gusta el teatro justamente porque hay que mentir para llegar a lo más cierto, porque nada es verdad salvo el fondo de la cuestión. Creo que, si intento hacerle creer al público que, por ejemplo, la casa es de verdad, lo estoy tratando de engañar. Me gusta poner al mago en el ángulo desde donde se vea toda su preparación, porque lo que en el fondo me fascina de la magia no es la paloma sino el mecanismo que la ocultó. Desenmascarada la convención, puedo dedicar todo el esfuerzo no en pretender verosimilitud, sino en lo esencial: intentar llegar genuinamente hasta el tuétano del tema.

¿Qué papel juega el humor en esta obra y en tu teatro en general?

El humor tiene un papel protagonista en esta obra y en todo mi teatro. No sé contar de otra manera; el humor me permite desnudar el tema sin causar pudor; bajar de un hondazo lo serio cuando se está por volver cátedra, lo elevado cuando se vuelve altivo, lo tierno cuando empieza a pegotear… Pero es que además la vida “es” tragicomedia; la desproporción de nuestros pequeños dramas con la naturaleza ya es un gag.

Marina es actriz, dramaturga, directora y docente. Desde 1986 imparte clases regulares y talleres de interpretación, dirección y estructura dramática en España, Portugal, Francia y Argentina. Durante 12 años codirigió la compañía El Teatro Estudio de Madrid y fue una de las fundadoras del Movimiento alternativo en España, con el que estrenó más de quince obras. Trabajó, además, con compañías como Matarile, Patricia Ruz, La República, Daniel Abreu, Manu Berástegui, Megaló teatro, Centro Dramático Gallego, Auditorio de Tenerife, Compañía Santiago de Compostela-Portugal, entre otras.

A partir de tu trabajo fuera del país, ¿podrías hacer algún tipo de comparación entre lo que se hace acá en el nivel teatral y lo que vos viviste en otros lugares?

No existen diferencias en cuanto al vértigo o al goce del ser humano. Aunque cambie el idioma, la música de su intención es universal. Pero hablando de Sin Dios, sí he de señalar algún aspecto más coyuntural que de fondo: en un momento dado, el teatro en las sociedades más satisfechas hizo un uso abusivo de la tecnología, llegando a eclipsar incluso a la propia historia; parecía que si no había multimedia, no había valor ni espectáculo. Sin Dios contraatacó esa moda con un “quiero vale 4” poniendo en escena ni más ni menos que un Cinegraff.
Luego llegó, brutal e injusta, la crisis con el único fin de volver a desemparejar oportunidades y sobrenriquecer a aquellos que la promovieron; pero, por sacar algo positivo, tal vez la única gracia de esta desgracia fue que en el teatro no quedó más remedio que retornar a lo esencial y devolver la tecnología a la caja de las herramientas.

¿Qué implica para vos experimentar dentro del teatro?

Experimentar es el momento de mayor placer, el motivo por el cual hago teatro. La parte más desafiante, emocionante y jugosa es saber qué se busca contar y no saber de antemano cómo; dejarse llevar, dejarse esperar, crear un diálogo fluido con el ensayo aportando tus ideas sí, pero también dejando que opine el proceso mismo, aun cuando proponga cosas que ni habías imaginado.

Sin Dios se estrena el sábado 7 a las 21 en El Estepario Teatro, Av. Medrano 484 (CABA). Entradas $100. Descuento a jubilados y estudiantes. Reservas: www.alternativateatral.com