Autorretratos. El artista y su imagen

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El Thyssen Bornemisza de Madrid dedica una nueva entrega de la serie a un tema que ha interesado a los artistas de todos los tiempos, el autorretrato. Ya fuera para dejar constancia de estados de ánimo o del paso del tiempo, de reafirmar su papel en la sociedad o dejar una huella para la posteridad, han sido muchos los pintores que se han retratado a sí mismos a lo largo de la historia. Una selección de nueve autorretratos de las colecciones del Museo -de Rembrandt a Steen, Freud, Beckmann o Schiele, entre otros- permiten en este montaje recorrer con pocos ejemplos la evolución de este subgénero del retrato desde el Renacimiento hasta el siglo XX.

1976.90
Harmensz. van Rijn Rembrandt. Autorretrato con gorra y dos cadenas, c. 1642-1643, Óleo sobre tabla. 72 x 54,8 cm
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid Nº INV. 331 (1976.90)

Subyace siempre en este tipo de obras un componente psicológico, a veces incluso algo narcisista, motivado por el deseo de conocerse a sí mismo y de mostrarse en sus múltiples matices; una acción reflexiva en la que artista y modelo se identifican y en la que el espejo juega un papel importante, como instrumento necesario para elaborar el cuadro y en simbiosis también con la propia obra de arte, con la idea del rostro como espejo del alma.

Texto especial elaborado por el Museo:
El denominador común de las obras que aquí se presentan es el autorretrato, género que ha interesado a los artistas de todos los tiempos por muy diversas razones. A unos para dejar constancia de sus estados de ánimo y evidenciar el paso del tiempo y los cambios que este va produciendo en sí mismos elaborando con ello, como hicieron Rembrandt, Max Beckmann, Gabriele Münter y Raphael Soyer, una íntima autobiografía.

A otros para conseguir esa intemporalidad tan ansiada por el ser humano, retratando la fugacidad de la vida y la constancia del final. Sus obras se constituyen así en instrumentos que les permiten perdurar en el tiempo, como a Alberto Durero y a Egon Schiele.

En ocasiones los artistas se representan como personajes de una categoría elevada, reafirmando su rol en la sociedad. Esta tradición procede del norte de Italia, y son muchos los pintores renacentistas que quisieron dejar su huella para la posteridad, entre ellos Lorenzo Lotto. Aunque existen precedentes en el arte antiguo, de la Edad Media en adelante una forma de autorretrato era la de incluir los rasgos personales de los propios pintores en alguno de los personajes representados. No obstante, el autorretrato no se generalizó hasta el siglo XV, en Italia y Flandes en primer lugar, cuando los artistas se pintaban orgullosos con los símbolos de su oficio. Con el paso de los años, el género fue evolucionando y se fueron derribando ciertos límites y barreras, otrora impensables. Así Jan Steen se pintó tocando el laúd en lo que podría ser un interior de una taberna; Giambattista Piazzetta girado hacia el espectador mirándolo fijamente y estableciendo un íntimo diálogo consigo mismo; y Lucian Freud liberándose de toda obligación de tipo académico.

A pesar de los distintos motivos que impulsan a un creador a autorretratarse, quizás en todos ellos subyace un cierto componente narcisista como afirma John PopeHennessy: “El arte del retrato es la representación de un individuo con su propio carácter”. Es una acción reflexiva en la que se identifican artista y modelo. El deseo
de conocerse a sí mismo, la curiosidad por el propio cuerpo y la psique lleva a los artistas a representarse, con numerosos matices y objetivos, las motivaciones sociales y reivindicativas, las fantasías y muchos más.

Entre los instrumentos necesarios para elaborar un autorretrato se halla la figura del espejo, el artista ve su imagen reflejada y en forma de obra se ofrece al espectador, transmutándola así de algo íntimo en algo público. Existe así cierta simbiosis entre el espejo en el autorretrato y el rostro como espejo del alma. Este se solía usar colocado de manera vertical frente al artista para que al reflejarse la imagen el pintor interpretara lo que veía.

10: Autorretratos. El artista y su imagen
Del 02 de marzo al 07 de junio de 2015
Curaduría: Dolores Delgado.
Museo Thyssen Bornemisza. Madrid. España.

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