El año que vivimos en peligro

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El hombre no toma conciencia de su ser más que en las situaciones límite
Karl Jasper

J.C. Chandor llamó mi atención con su brillante segundo largometraje llamado All is Lost (Todo está perdido). Un navegante solitario (Robert Redford) se despierta por un fuerte golpe en su yate producido por un contenedor que flota a la deriva, de allí en más las desgracias a un susurrante Redford (no emite una sola palabra en la película salvo como voz en off de lo que parece la lectura de un testamento) se sucederán in crescendo. Un guión de solo 36 páginas y un actor con ilimitados recursos expresivos le valieron la consideración de la critica y de los festivales en los que se programó, lamentablemente su escaso interés comercial hizo que la película no se estrenara yendo directamente a DVD.

all is lost

Con ese antecedente elegí ver su última película, “El año más violento” (A Most Violent Year) donde también se trabaja esa necesidad de mantener la calma en situaciones límites. Abel Morales (Oscar Isaac) es un inmigrante latino que está cerrando la compra de una terminal de distribución petrolera a un grupo de judíos ortodoxos, el ex conductor no solo está cerrando un negocio que lo consolida en el rubro sino que busca una operación simbólica que lo haga sentirse definitivamente como miembro de una clase social y así ser respetado por sus pares empresarios.
Pero a Isaac le harán pagar el mentado “derecho de piso”, un camión suyo es robado y su más antiguo chofer (¿amigo?) es brutalmente golpeado. Además un fiscal le informará que será investigado por un probable fraude impositivo, si esto no alcanza para sentirse amenazado un intruso armado amenaza una noche su Hogar y sabemos que significa eso para un latino.
Ese es el escenario en el que Chandor quiere mostrar las vicisitudes morales de un empresario que dice querer transitar por el recto camino.

El relato del antigangster
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Si en All is Lost el náufrago utiliza su tiempo a la deriva para conocer sus instrumentos de navegación y supervivencia en A Most Violent Year, Abel despliega su saber de conductor de substancias inflamables ya que transporta una triple carga: debe conseguir la plata para terminar de pagar la propiedad adquirida, acabar con la andanada de asaltos y amenazas y defenderse de las acusaciones judiciales.
Abel sabe que debe medir cada gesto, cada acto, cada palabra, un paso en falso y todo a su alrededor puede explotar. Reducir cualquier conversación a grado cero y mostrar a través de la gesto el verdadero monologo interior, de allí que Oscar Isaac debe extremar sus virtudes actorales para mostrar su estado de ánimo de una manera no discursiva, debe expresar que el volcán emotivo está activo pero que no quiere entrar en erupción aunque alguna gota de lava ardiente salpiquen la pantalla. Debe resistir también la “solución armada” que le propone su esposa Anna Morales (una sugestiva y convincente Jessica Chastain), que como una moderna Lady Macbeth by Giorgio Armani clama por sangre ante cada amenaza.

Como queriendo romper el paradigma del latino mafioso que se hace rico, instalado por el Scarface de Brian de Palma, Abel pretende hacer todo bien, todo por derecha “he pasado toda mi vida intentando no ser un gangster” dice, entonces la templanza y el control de la ira, imagina, es uno de los gestos emocionales de la clase social a la que quiere pertenecer.

Año 1981 Sydney – Sidney : registro criminal y registro de la ficción

pollack lumet
Según Chandor la elección del año 1981 y se debió al registro criminal de ese año con 2.100 asesinatos, 5.500 violaciones y 60.000 asaltos agravados. Ese argumento puede explicar el titulo y el clima dramático que delimita la acción del film pero nada nos dice de la elección estética, de su referencia fílmica, de una Nueva York tantas veces elegida como ciudad de la ficción de Hollywood.

La década del 80 es una época de estancamiento económico, declive industrial y de un intenso tráfico y consumo de drogas, pero de un cine que en cantidad y calidad será recordado como uno de los mejores.
Son Muchas las películas que hablan del crimen en NY estrenadas en 1981 como la desmesura genial de John Carpenter que transforma en una megaprisión a la isla de Manhattan en Escape de Nueva York pero hay dos películas de dos maestros que son referencias concretas en el film de Chandor: Ausencia de malicia de Sydney Pollack y El príncipe de la ciudad de Sidney Lumet.

Cansadoramente se repite que tal director hace un homenaje a tal o cual film a tal o cual director, pero las remakes que interesan son aquellas que dialogan con una estética que han dejado huella en la historia del cine.

The Thing en Carpenter, Dyango en Tarantino son algunos ejemplos donde el director, el amante del cine y el crítico se funden, All most violent Year se inscribe en ese espacio.

Chandor en una entrevista por All is Lost comentaba que para el silencioso papel de Redford se inspiró en el otro y mucho más joven Redford de Las aventuras de Jeremiah Johnson de Pollack.
Nadie como Pollack y Lumet han sabido dramatizar la degradación ética de los principales actores de las fuerzas públicas en las décadas del 70’ y 80’ el primero con joyas como Los tres días del Cóndor pasando por The Firm y su última La interprete y el segundo con obras maestras como Network , Sérpico y su ultima e inolvidable Antes que el diablo sepa que estás muerto.

Recordando a los directores y a las películas citadas A Most Violent Year es un film de actuaciones y de climas, el guión transporta a los actores, como los camiones que celosamente protege Abel, a cada momento dramático del film que al final componen un tapiz.

El Todo está constituido por una fotografía (a cargo del maestro Bradford Young) y una iluminación donde el negro, el ocre y el blanco dominan la escena y un reparto de actores donde destacan Isaac y Chastain acompañados magistralmente por Albert Brooks como el experimentado abogado de Abel, Jerry Adler (director teatral que tuvo su participación en la serie los Sopranos) como el judío ortodoxo que vende la vieja plataforma de almacenamiento de combustible, el Fiscal inmutable compuesto por David Oyelowo, Alessandro Nivola como el corrupto empresario y Elyes Gabel como Julián el chofer latino golpeado (él y su esposa son los únicos que hablan castellano con Abel).

Run Abel Run
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Morales muestra que de chofer a Empresario hay un tránsito social, una cinética de clase. Como si fuera un juego de azar, Abel va de un lado para otro tirando siempre sus dados: corre llevando sus preocupaciones de aquí para allá, se mueve para asegurar su espacio, va al Hospital, llega a la fiscalía, entra la oficina, va al sindicato, llega a la casa del chofer lastimado, persigue a los ladrones por vías y subtes y abre y cierra secuencias en una barbería con el mismo personaje.

Para Chandor, Abel es como un cobayo, etiquetado (label /Abel) en su déficit (Moral – es) para estudiar sus movimientos, es un experimento estético y social que intenta encontrar la génesis del la crisis de un sistema cuyo colpaso financiero de fin de siglo fue retratados también por Chandor en su primer película Margin Call, por eso A most violent year es su precuela.

Abel es solo el marketing moral de un capitalismo que en todo momento oculta sus maquiavélicas leyes representadas por su esposa (Chastain). No hay Abel sin Caín y en esa dialéctica interna y desgarradora, no hay salida. Ese es el verdadero drama, esa es la única ley.

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