Privado, Clara Anich

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Una mirada netamente femenina recorre los cuentos de Privado de Clara Anich. Son trece historias donde las mujeres se enfrentan a situaciones cotidianas siempre relacionadas con los afectos: un universo íntimo y familiar, como se adelanta en el título.

Lo primero que sale de la lectura de los relatos es el protagonismo absoluto de las mujeres y de los temas que giran alrededor de ellas: la maternidad, las relaciones de pareja, el vínculo madre/hija, la sumisión y la violencia de género. A su vez, esta temática se organiza alrededor de la falta, de la carencia que, en general, es afectiva. Ahora bien, este protagonismo femenino no implica ausencia de hombres porque, de hecho, estos aparecen en todos los cuentos; y hay tres en los que la mirada se traslada a ellos: “Servicio delivery”, “Katrina” y “Pequeña belleza argentina”. Sin embargo, estos personajes se constituyen solo a través de su relación con un “ella” que resulta el centro de sus obsesiones: una novia que nunca se termina de ir, una enamorada boxeadora, y una esposa modelo con su hijita que le sigue los pasos.

A su vez, en “El dador”, “Canutillos blancos” y “Él, mi taxi boy”, los hombres se muestran como la contrapartida femenina, como el antagonista necesario y, especialmente, como aquel que define la falta o que, en todo caso, la materializa. En estos cuentos, además, hay otra cuestión de fondo que es la de los roles masculinos y femeninos socialmente aceptados, y que estas historias vienen a poner en duda en su concepción tradicional: mujer/débil/receptora/sumisa frente al hombre/fuerte, dador/decidido.

En “Iniciación” y en “Negrita”, a su vez, se exhibe el estereotipo del macho al que hay que complacer o servir. En el primero, está presente en la historia de una nena de 12 años, a la que su madre entrega bajo el pretexto de la salvación de su alma ?terrible cuento que los lectores sobrellevamos a partir de esa mirada ingenua de la protagonista?; en el segundo, un hijo se cuestiona cuánto hay en su vida del deseo de un padre golpeador que todo el tiempo le recuerda que hay “cosas de hombres” que tiene que asumir ya desde chico. Esto del deseo de los padres también aparece en el mencionado “Iniciación” y en “Pequeña belleza argentina”, donde las hijas vienen a continuar o a complementar la vida de una mamá que decide por ellas.

Asumir lo que nos pasa no es siempre gratuito ni lleva necesariamente a la felicidad, y entonces en ese camino aparece la náusea sartreana: frente al absurdo de nuestra existencia, emerge esa sensación de vértigo que en la nena de “Iniciación” y en Lucrecia de “Canutillos blancos” se patentiza directamente en un vómito, en cierto sentido liberador.

Asimismo, hay en todos los cuentos algo del orden de lo no dicho: “Hay cosas que no tienen palabras”, dice la madre de la protagonista de “Tía”. Lo oculto, lo secreto, lo elidido forma parte también del universo de Clara Anich: es lo privado, lo que queda latente y, como no se dice, nunca se resuelve, molesta y condiciona.

Finalmente, unas palabras del estilo de la escritora. Son para destacar las metáforas que usa Anich; la del desbarranco en la vida, en “Pequeña belleza argentina”: “De a poco las piedras se multiplican sobre la ruta, y uno siente, aun dentro del auto, la irremediable vibración de la caída”; o las que juegan con los significantes Catrina/Katrina: “y comprendió entonces de dónde había llegado ese viento que impactó contra su cuerpo y logró desorientarlo”, por mencionar algunas. También hay un uso literario de la enumeración, en el ejemplo que sigue, para reafirmar la sensación de agobio de Lucrecia: “Y fue a ver iglesias y salones, y fue a la modista, y a la maquilladora y a la peinadora, y a la manicura, y a hacerse la limpieza de cutis…”. Es parte también del particular estilo de Anich la presencia de un narrador que sabe más que el personaje y que, en consecuencia, adelanta hechos que transforman al lector en cómplice silencioso, y la resolución en finales imprevistos que siempre nos sorprenden.

Privado es una antología que hay que leer y Clara Anich es una excelente narradora.

Ficha técnica

Privado, Clara Anich, Gárgola, 2014,128 págs.