La Sílfide: La hibridación más híbrida.

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La Sílfide nunca podrá atravesar las puertas del Cielo. Este ser de aire, compuesto de vapores oscuros del humor de las mujeres, está destinado a permanecer pegado al suelo. La vanidad y la arrogancia que alguna vez las mortales detentaron, pesan sobre el espíritu. O por lo menos, eso mencionó Alexander Pope en su poema, el Rizo Robado, donde a su vez satiriza en su totalidad la épica griega.

La Sílfide, es considerada además el primer Ballet blanco o romántico. Estrenada en la Ópera de Paris el 12 de marzo de 1832, relata la historia trunca entre un joven a punto de desposarse y una sílfide, sólo visible ante sus ojos, que decide huir con su anillo de bodas. El tul vaporoso, el movimiento sutil del aire (sumado a las zapatillas de puntas, utilizadas por primera vez para esta pieza, para dar un efecto alado), las alas y corona blancas, serían reconstruidas cuarenta años después por Pierre Lacotte, basándose en archivos de la época.
“Siempre nos pareció algo muy curioso cómo en la danza clásica o el teatro, es una práctica tan común reponer obras del pasado” señala la artista Ángeles Ascúa que convocó a Luisa Cavanagh y Lihuel González para participar en su proyecto. “Repitiendo esta tradición decidimos retomar esta problemática y realizar nuestra propia versión de la Silfíde”.

Esta apropiación (en un sentido si se quiere amplio de la utilización que hace Roger Chartier del término) se presentó a mediados de diciembre en la muestra final del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella. Al ingresar a la sala del campus Alcorta, una proyección y en la sala contigua, una fotografía de gran formato (presentada más arriba) dejaban entrever a este ser “cuya morada está en el aire”. La Sílfide fue reconstruida con un velo repleto de cristales y brillo (trabajo realizado por Ángeles Ascúa). Femenina y delicada, deambula sujeta al suelo, danzando, apareciendo y desapareciendo en una coreografía continua (planeada por Ascúa y filmada por Luisa Cavanagh) basada en los ballets mencionados previamente y cuya instantánea logró con nitidez Lihuel González. Su reproducción es una (en la foto) y variada (en la proyección) reforzando en su superposición, diría Luisa Cavanagh, la idea de grupo que es como generalmente se representa a las sílfides.

El disparador, propuesto por el equipo de curadores, fue la siguiente frase de Nietzche, proveniente del libro Así habló Zaratustra: “Y hasta el más sabio de vosotros no es más que un ser híbrido mitad planta mitad fantasma.” En esta fábula, en la que el filósofo alemán no ha agotado sus esperanzas del devenir en superhombre, se encontraría la obra “La Sílfide”. Se trata de un híbrido en su concepción y en su construcción. Ángeles Ascúa observando detenidamente el ballet de Lacotte de los ´70 (reminiscencia de su propia experiencia de niña cuando ella misma bailaba ballet), entremezcló lo etéreo de la finura de la tela con piedras que remitían a una esfera mística e incluso, “glam” de época. Por otro lado, Luisa Cavanagh menciona que “Durante el año trabajé con la intervención digital en la imagen y en este caso tomé de referencia el cine escandinavo de principio de siglo XX, más precisamente unas películas de Maurice Stiller que utiliza sobreimpresiones simples para introducir un elemento fantástico a la narración (…) buscando más el misterio. Me interesaba desarrollar el costado más etéreo de la Sílfide, construir a través de la imagen algo que habita entremedio y es de algún modo inasible.”

Según los artistas no se trata de una obra terminada, sino más bien de un experimento. Habían considerado, incluso, interpretar en vivo la música compuesta para la ocasión, pero comprendieron que podía resultar invasivo para el resto de las obras en la muestra final. De todas formas, el fruto de un año de trabajo en conjunto les resultó provechoso. La colaboración entre artistas y curadores y la horizontalidad en las distintas reuniones del Programa, demostró que, en palabras de Luisa Cavanagh, “lo colectivo fue el motor de los cambios individuales. El trabajo colectivo produce un discurso que está más allá del control. Este texto se utilizó para la muestra final (que tomó todos los títulos y todos los proyectos) y da cuenta de lo importante que fue el trabajo en colaboración durante el año. El video de Sílfide es un gran ejemplo de esta práctica”.

Para saber más de los artistas:
– Ángeles Ascúa : https://angelesascua.wordpress.com/
– Luisa Cavanagh: http://vimeo.com/user2561386/videos
– Lihuel González: http://www.lihuel-gonzalez.com/