“La vida es una milonga”. Una desilusión explosiva.

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“DALEEEEEE CHINOOOOOOOOO!!!” La multitud apiñada sobre Caminito y Pedro de Mendoza comenzaba a exasperarse. Después de esperar dos horas de tangos, milongas y preguntas al público…el espectáculo de fuegos artificiales del artista chino Cai Guo-Qiang no empezaba.
Se había comentado que se daría inicio a “La vida es una milonga” al anochecer, otros decían que a los 20 hs…Pero eran las 20.40 hs … y no se veía ningún fuego en el firmamento.
En un escenario ínfimo, frente a PROA, que sólo podía ser visto por un puñado de invitados, el presentador promocionaba el evento, lo promocionaba, y lo promocionaba: “En minutos más…” “Por primera vez en la Argentina y en toda América Latina…” “Un show inolvidable…” “Para toda la familia…………………………” “Demos un fuerte aplauso a…”

“DALEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE CHINOOOOOOOOOOOO!”

“…la pareja de tango…”

“Esto es el colmo.”

“Si tan sólo hubiesen puesto pantallas…no se ve nada.”

La multitud renegaba incómoda. Cuando por fin el presentador invitó a Cai Guo-Qiang al escenario, nadie escuchó la explicación traducida por su intérprete. Todo el mundo quería ver los fuegos.
La idea, sin embargo, era maravillosa: Se dibujaría con pólvora el cielo. Es decir, el paisaje del Riachuelo formaría parte de la obra. Naturaleza y arte combinadas (land art). A su vez, esta obra efímera mezclaría elementos tradicionales chinos como la pólvora natural (cuya traducción en chino es “medicina de fuego” ya que se utilizaba para disminuir inflamaciones y desintoxicar el cuerpo) y los fuegos artificiales (que se desplegaban no sólo para celebraciones sino también para ahuyentar malos espíritus) con tecnología de última generación.
El artista investigó desde distintos puntos de vista la dinámica del tango, los movimientos de los bailarines y del bandoneón para diseñar sus fuegos artificiales. Buscó traducir el movimiento en color (cada color tendría su significado) para luego controlar su orden y velocidad por computadora. En total, en este “proyecto de explosión” se realizarían desde una plataforma 43 mil disparos.
En pocas palabras, se lo podría calificar como “artista-etnógrafo” ya que, en este caso, ha indagado en la cultura de un sitio tan simbólico históricamente como La Boca, en el que se asentaron las oleadas inmigratorias de fines del siglo XIX y principios de siglo XX. Según Cai Guo-Qiang:”El espacio fue uno de los primeros puertos de entrada de los inmigrantes llegados a Buenos Aires y da testimonio de la esperanza, las desilusiones, el entusiasmo y la ansiedqad de los nuevos habitantes. Diferentes culturas se entretejieron para generar nuevas tradiciones y creaciones artísticas en este puerto, y el tango es un gran ejemplo de ese fenómeno tan extraordinario.”
La idea hasta aquí suena maravillosa.
Ahora bien….en la práctica…fue algo decepcionante. Por un lado, la explanada de PROA poco sirve para un espectáculo masivo de estas características. La mayoría de la gente venía desde los números altos de Pedro de Mendoza (por las cercanías de las estaciones de los colectivos 29 y 54) y no pudo apreciar del todo el espectáculo. Sólo se podía observar con mayor comodidad si se estaba cerca del escenario (ocupado, como ya se mencionó por un grupo de invitados) o sobre los números bajos de Pedro de Mendoza (difícil de alcanzar por la cantidad de gente). Lamentablemente, según lo que se comentó en las redes sociales, era mucho mejor verlo por TV que presenciarlo en la Boca.
Por otro lado, respecto a la obra, si bien era tácito que no se trataría de una obra figurativa, el bandoneón podía distinguirse pero ¿qué hay de los movimientos de los bailarines? Aún queda la duda. Sin mencionar la poca relación entre colores y movimientos.
En suma, las palabras dibujadas con pirotecnia que daban inicio a cada parte del programa estaban incompletas. Es decir, faltaban fuegos artificiales para completar las palabras.
Se trató, además, de que cada tema connotara un período de la historia del tango (1890 – 1943 / 1943 – 1955 / 1955 – 1983 / y, por último, 1983 hasta la actualidad) pero esto no se explicó durante la presentación por lo que parecían canciones sin conexión. Otra decepción, capaz para el artista, habrá sido que no se cumplió del todo su idea de que el público bailara al ritmo del 2×4… ¡Había tanta gente que ni una pierna se podía estirar!
Quizá este mismo show se convirtió en uno de los grandes tópicos del tango: La desilusión. Aquí, una desilusión explosiva y efímera, una luz colorida que se hace humo o la esperanza de un brillo mayor. Como diría el tango: “Desilusión que disipó mi amor, y la fugaz quimera que forjé. Y al disiparse se llevó la fe depositada en ti”.

Este espectáculo se dio el 24 de enero de 2015 frente a PROA.
Idea y proyecto: Fundación Proa y Cai studio.
Producción: Fundación Alon y el Gobierno de la Ciudad de buenos Aires con el apoyo de Mecenazgo Cultural, distrito de las Artes, Grupo Clarín y American express.

Patrocinio: Organización Techint.

Foto: https://www.flickr.com/photos/traficovisual/16223603820/in/set-72157650157179767