Entrevista a Luciana Blasco, directora general de la Bienal Arte Joven Buenos Aires

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Entre el 1° de febrero y el 8 de marzo estarán abiertas las inscripciones para la Bienal Arte Joven Buenos Aires 2015/2016. Charlamos con Luciana Blasco, su directora general, que nos recibe en la Dirección de Políticas de Juventud, con la idea de apoyar la difusión de este evento: “Está bueno que mucha gente conozca lo que es la Bienal; hay que difundirla porque en Buenos Aires hay mucha información de cultura y se pierde. Por supuesto, ayuda haber tenido una primera edición el año pasado y ayuda el boca a boca. Nunca sobra la comunicación”.

La convocatoria está destinada a artistas entre 18 y 32 años de edad. Se podrá participar en cuatro disciplinas –artes escénicas, artes audiovisuales, artes visuales y música–, presentando producciones terminadas o proyectos por desarrollar.

Hace pocos días comenzó la inscripción, ¿tienen ya algún panorama?

Si bien la Bienal tiene en cada una de sus disciplinas comités de selección y nadie de los que estamos acá nos ocupamos de esa selección, sí chequeamos que la información que se carga esté administrativamente correcta. Si no, les avisamos a los postulantes. Así, cuando pasa al comité, todo está para ser evaluado. Ya tenemos inscriptos y muchas consultas. Hay disciplinas en las que las postulaciones son más rápidas, por ejemplo, en visuales, en Obra terminada, donde los jóvenes presentan algo que ya tienen hecho. En cambio, también en visuales, pero en Proyecto a desarrollar, hay que preparar una planificación, un presupuesto, y esto requiere más tiempo. Nuestra idea es facilitar al máximo las postulaciones. Es inevitable que se armen los expertos en postulaciones para ámbitos públicos y privados, pero nosotros queremos evitar eso. Todo el proceso es on line, aunque algunos comités plantean la necesidad de entrevistas. Esta mañana, por ejemplo, se realizaron las entrevistas para el Seminario Intensivo de Teatro Musical con Pablo Gorlero, Joaquín Bonet, Martín Bianchedi, que empieza el martes que viene durante tres meses. Una vez finalizado el seminario, los seleccionados podrán aplicar con la obra a una línea especial de apoyo para desarrollo de proyectos en teatro musical, más la tutoría de Gorlero y Bonet durante toda la etapa de desarrollo, y la posibilidad de estrenar la obra en el Teatro Picadero durante el Festival de la Bienal.

Se nota que todo está muy organizado.

Sí, pero como parte de nuestra cultura, la mayoría de las inscripciones llegan al final, pero no pasa solo con este evento. Nosotros hacemos convocatorias durante el año, y en el 2014, por ejemplo, hicimos una con el Centro de Experimentación del teatro Colón y el Goethe-Institut Buenos Aires para realizar una obra de Falk Richter que dirigió Pablo Maritano, convocamos a los intérpretes, y se resolvió todo cerca del cierre del llamado. Volviendo a inscripción, realmente es fácil. Son solo tres pantallas. Los que no queden seleccionados pueden presentarse en otra Bienal o en otra instancia. Además, los ganadores del año pasado pueden presentarse con otro proyecto porque el comité de selección cambia completamente. Nosotros trabajamos con artistas, no con una obra, con la idea de apuntalar un proceso.

También tienen charlas informativas.

Sí, son cuatro charlas, una por cada disciplina, el 19 y el 20 de febrero. Ahí les explicamos a los jóvenes cómo es el proceso de postulaciones, qué tienen que presentar. De todas maneras, hay un teléfono habilitado para atender dudas y un equipo especialmente entrenado para responder las dudas. Este equipo se armó sobre la base de las dudas que surgieron en la Bienal del año pasado, conoce bien las bases y está en contacto con los asesores de área. Tenemos también las preguntas frecuentes en la página y afinamos cuestiones en las Bases y Condiciones. Capitalizamos la experiencia del año pasado. Además, colaboran con nosotros agentes culturales que vienen trabajando desde antes: gente de los centros culturales, directores, dramaturgos, artistas visuales, gestores culturales. Nos nutrimos de su experiencia desde lo conceptual y desde lo práctico. Es gente que ya sabe de procesos de postulaciones. Con todo esto, estamos más serenos para disfrutar lo que implica un proyecto tan grande.

¿Por qué no está incluida la literatura como disciplina?

Es verdad, no está dentro de las disciplinas que abordamos en la competencia oficial. Ya el año pasado no lo hicimos por una capacidad logística, de realización. Sin embargo, si bien no estuvo en la competencia oficial, en el 2014, en el momento del festival, incluimos actividades relacionadas con el mundo de las letras y la promoción de la lectura. Este año nos propusimos realizar actividades que estamos cerrando y que no se limitan al festival, sino que se desarrollan los meses previos y los que van a seguir después. Estamos analizando entre cinco y diez líneas de acción. La idea de la Bienal es un poco esa: cada evento tiene su momento de visibilidad, pero apuntamos más al proceso. Lo más interesante pasa antes y después del Festival. Trabajamos todo el año. La idea, por supuesto, es que se incorporen disciplinas en el futuro. Lo que está atrás, conceptualmente, es el desarrollo de cualquier artista, de las trayectorias, y no de un único momento. Apoyemos la formación, la capacidad de generación y la puesta de obras nuevas. Esto se puede llevar a cualquier disciplina. Ese es el eje conceptual.

Contanos un poco acerca de esas actividades que se desarrollan durante el año.

Ahora están las inscripciones de las que hablamos. Luego el comité analiza y, en algunos casos, hay un proceso de entrevistas. Para los primeros días de mayo ya vamos a saber quiénes van a formar parte de la Bienal 2015/16 y lo anunciamos públicamente. Los seleccionados van a participar de diferentes actividades. Una muy importante es lo que llamamos el Campus de la Bienal, en julio, que incluye 50 o 60 actividades: workshops, seminarios, clínica de obras, visitas a talleres, algunas de cruce entre disciplinas y otras exclusivas de cada una. Mayo, junio, julio y agosto, además, son los meses de producción de obras. Todo eso se comparte en septiembre en el Festival que tiene como sede Ciudad Konex, pero también siete salas de teatro más. Este año incorporamos nuevas como el Picadero y Hasta Trilce. En ese momento, se eligen algunos chicos que ganan las becas internacionales que se desarrollan algunas en la ciudad y otras afuera. Esas becas se implementan el año que viene. Esos son los momentos cumbre.

¿Cuál es la cantidad de jóvenes involucrados en todo este proceso de la Bienal?

Para la categoría Obra terminada se eligen 20 directores audiovisuales, hasta 20 directores de obra de teatro, 30 bandas o solistas, y entre 40 y 45 artistas visuales. En Proyectos a desarrollar, 4 proyectos musicales nuevos, 7 obras, 6 proyectos visuales y 3 series web. El universo de gente involucrada es entre 600 y 700 jóvenes en distintos roles.

¿Qué tuvieron en cuenta para establecer el límite de edad en 32 años?

Es un límite arbitrario y, de hecho, había que establecer un límite. En su momento hicimos un análisis de las obras de teatro presentadas por jóvenes menores de 30 y vimos que si poníamos ese número redondo, se acotaba el universo. En las Bienales del 89 y del 91, el límite era 30. Entones no inventamos nada nuevo, recuperamos un espacio, pero hicimos hincapié en otros elementos, como la posibilidad de la instancia de formación en todas las disciplinas. Lo que está en la base de todo esto es el apoyo a los jóvenes en general. A mí me sorprende en Buenos Aires la capacidad permanente de hacer todo el tiempo, todo el mundo hace, pese a los obstáculos. Eso vale un montón, es un rasgo de la ciudad, le da una identidad. Frente a ese universo de hacedores, todo apoyo es bueno, y es bueno que todos los conozcan y que no queden solo circunscriptos a ciertos espacios. Hay que potenciar esas voces para que se escuchen más. Es maravilloso que una parte de eso encima pueda crecer más, que los artistas jóvenes puedan ver lo que se hace en otro lado, conocer otros intereses, otras referencias. Los chicos que el año pasado ganaron las becas de formación y asistieron, por ejemplo, en Buenos Aires a Panorama Sur o al Théâtre Organic, o que estuvieron afuera en el Hangar Barcelona, el Lincoln Center Theater de Nueva York, en San Antonio de los Baños en Cuba o en el Festival Transamériques de Montreal volvieron muy enriquecidos: vieron a otros jóvenes que hacían otras cosas en otro contexto.

Hay una apuesta grande al trabajo con otras instituciones.

Desde el comienzo de la Bienal, el año pasado, sabíamos que solos no íbamos a poder encararla y sabíamos que había mucha gente que tenía experiencia con el trabajo con jóvenes artistas. Por un lado, tenemos los ciclos como la Bienal en escena con siete salas del Abasto que son nuestras socias estratégicas desde que la obra queda seleccionada. Los artistas que se inscriben eligen desde el comienzo dos opciones de sala en la que quieren trabajar. Los que quedan seleccionados ensayan, estrenan allí, y tienen asegurada una temporada de tres meses. El año pasado, además, la mayoría continuó con sus obras durante todo el año coordinando con los referentes de las salas.
Por otro lado, están las instancias de formación donde primero vemos qué se ofrece en las diferentes instituciones y qué podemos ofrecer nosotros. Trabajamos con los asesores de área, investigamos mucho, nos contactamos con las organizaciones, ellos nos cuentan la oferta. Artistas como Carlos Casella, Ana Frenkel, Claudio Tolcachir, Mariano Pensotti, Romina Paula es gente que pasó por instancias de formación y nos cuentan lo que saben. Así armamos un mapa de instituciones culturales que nos parecen interesantes por lo que ofrecen. Todos ellos tienen procesos de selección largos, difíciles, y hay que ver, por ejemplo, qué posibilidades de que nos ofrezcan becas. La idea es coordinar con todos ellos. Del año pasado seguimos con el Hangar, el Lincoln –que tiene un Programa Intensivo de Formación para Directores?; San Antonio de los Baños no continúa, y sumamos otros como el Impulstanz. Son grandes oportunidades.

Para terminar, Luciana reafirma lo importante es que más chicos sepan de la Bienal, que nadie diga que no se enteró. En este sentido, Facebook es una excelente vía de promoción a la que se suman los testimonios de los que ganaron y participaron el año pasado que son los mejores embajadores. Dentro de pocos días, se lanza un nuevo sitio con secciones donde se muestran fotos, qué hicieron los artistas, cómo fueron las residencias. En suma, esta es una excelente oportunidad para tanto talento joven que tenemos en el país.

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