Non solum: imperdible unipersonal del actor de “El laberinto del fauno”

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Entre los múltiples atractivos que ofrece el teatro Timbre 4 en su semana catalana, durante el Festival Temporada Alta en Buenos Aires, sobresale “Non Solum”, escrita por Jorge Picó y Sergi López e interpretado por este último.

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El actor de “El laberinto del fauno” nació en Cataluña el 22 de diciembre de 1965 pero sus primeras incursiones en el cine fueron en Francia. Debutó con el francés (nacido en Perú) Manuel Poirier en 1992, con quien alcanzó cierto renombre cinco años después cuando “Western” ganó el premio del jurado en el Festival de Cannes. Fue la única película del director estrenada localmente pero, salvo la más reciente, en todas sus primeras diez películas Sergi López siempre acompañó a Poirier.

Claro que el actor es también conocido en Argentina por varios de sus títulos franceses entre los que sobresalen “Una relación particular” (“Une liaison pornographique”), “Harry, un amigo que te quiere bien” y “Ricky”. Y también por la reciente “Ismael” de Marcelo Piñeyro, donde se destaca la química con Belén Rueda.

Acostumbrados a verlo en cine habíamos escuchado comentarios sobre la obra “Non solum” pero no imaginábamos el brillo de este unipersonal. Se trata de un verdadero “tour de force”, al tenerlo durante una hora y medio en un monólogo increíble en que se puede decir que interpreta a cientos de personajes.

La obra, en único acto, podría quizás arbitrariamente dividirse en tres partes. La primera es notable porque va introduciendo una serie de personajes (un plomero desnudo, alguien que realiza catastros, un fanático de la comida sazonada con aioli, etc, etc) con la peculiaridad de que todos van descubriendo que son idénticos ( o no tanto). Cómo logra López interpretar  a tantos personajes al mismo tiempo es casi un misterio que sólo un gran actor como lo es él puede lograr.

El segundo segmento es quizás el más convencional cuando un personaje  extraterrestre describe su relación con un humano, cuyas extremidades (manos, piernas) parecen tentáculos  y donde afloran extraños elementos como  el que describe como un “cilindro achampiñado” u otro en su parte superior que parece “una pelota con hilos y dos pelotitas blancas”.

Es la tercera parte donde vuelve a sorprender cuando descubre que hay muchas personas (el público) que lo están mirando y decide mimetizarse como un espectador más. A esa altura del unipersonal y luego de haberlo escuchado  entonando canciones en catalán y boleros en español, uno siente que ha asistido a un espectáculo único e imborrable en la memoria por mucho tiempo. Y lo único que puede hacer es recomendar su visión en los pocos días que restan de su paso por Buenos Aires.

Del 27 al 31 de enero | 21Hs. | 1 de febrero | 19Hs. | Sala México de Teatro Timbre 4: México 3554 | Tel. 4932.4395 | CABA