Mortdecai: el artista del engaño

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La nueva comedia británica/norteamericana del verano tiene todos los condimientos para ser entretenida, pero profundamente olvidable: efectos, actuaciones, trama…todo ya se ha visto en la gran pantalla, y no hay absolutamente nada nuevo bajo el sol.

CharlieMortdecai (Johnny Depp) está casado con Johanna (Gwyneth Paltrow). El millonario matrimonio está en la bancarrota por lo que decide aceptar el trabajo que le propone Alistair Martland (Ewan McGregor), un alto funcionario de la seguridad británica, y ex compañero de universidad -casualmente enamorado de la bella Johanna-: encontrar un Goya robado, que contiene el número de una cuenta bancaria en Suiza donde un comandante nazi escondió su fortuna. Lo ayuda en la tarea su fiel sirviente Jock (Paul Bettany), quien trabaja desde chofer hasta matón personal.

Dirigida por David Koepp (guionista de Jurasic Park, Misión Imposible y Spider Man, así como director de La ventana secreta – donde conoce a Depp), Mortdecai es una clásica comedia de espionaje, con viajes a lo largo y ancho del globo, confusiones, engaños y traspiés. El personaje de Depp está inspirado en la comedia clásica británica (desde Peter Sellers a Terry Thomas), pero básicamente es el Capitán Jack Sparrow de Piratas del Caribe adaptado a la alta sociedad. El humor es bastante básico y efectista (un bigote que se interpone en la felicidad marital, violencia involuntaria, vómitos y demás chistes escatológicos). Como se desprende del argumento, es una mezcla de todos los clichés que funcionan en el cine: arte, acción y dinero nazi (aunque mezclados de la manera más posmoderna posible).

Con todo, es una película simpática, entretenida pero que olvidamos apenas abandonamos la sala de cine ya que ni la trama ni los personajes son memorables, sino que funcionan como un guiño a otros films o personajes existentes. De hecho, el film está basado en una trilogía literaria, que el guionista Eric Aronson encontró en una mesa de saldos, sin saber que era una saga de culto para un público selecto. Parece que al hacerlo masivo se perdió parte de la magia…