Detrás de Elvis, una novela de Carlos Delía

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En Detrás de Elvis, Carlos Delia (Buenos Aires, 1961) no solo provoca desde la historia, teniendo como referente al rey del rock, Elvis Presley, con lo cual el ingrediente temático está asegurado.  La vuelta de tuerca está en que ese ingrediente ya fue utilizado en una campaña promocional, inventada por el propio autor en su trabajo como redactor publicitario, acción sumamente exitosa, dicho sea de paso, que dejó secuelas en youtube que aún divierten y asombran a buscadores de rarezas.

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Entonces de una acción publicitaria que logró viralizar sale este otro formato que también es contagioso, un libro, escrito por alguien que además sabe de hablas, de modos tribales juveniles, de estilo y modas.

Elvis Presley es un muerto muy redituable, que comparte panteón con Kurt Cobain y Michael Jackson, captado y multiplicado por el gran cronista pop y retratista de los astros siderales del panteón US, Andy Warhol como un gran ícono de consumo, que parecer eternizarse para siempre en el trono mayor de la cultura de masas.

Ahora, la anécdota que sostiene a Detrás de Elvis, refiere a esa suerte de mito urbano que afirma que el cantante de Memphis, a quien la historia dió por fallecido a causa de su adicción a los fármacos el 17 de agosto de 1977, en realidad vive en Argentina. Mito urbano que se une a tantos decires -y tan argentinos- de muertos que no se sabe, desde Yabrán a Néstor.

Las razones que se aducen para sostener la no muerte de Elvis aquel día son variadas; se apoyan en diversas fuentes aparecidas al día siguiente de su muerte -plena de detalles que tal vez ameritaron dudas- y tuvieron finalmente un libro, de tono periodístico, escrito por Jerónimo Burgués, titulado Elvis vive entre nosotros.

Ese es el libro que el protagonista, Alexis,  encuentra y con el que hará su viaje iniciático, en una suerte de periplo, que luego relatará y entregará para que otro suscriba.  En realidad hay tres voces: el que firma la novela que es a su vez el autor (condensado en la aclaración preliminar), el joven que  narra y el libro que cita, el de Burgués, que se convertirá en un objeto talismán fetiche testimonio siempre presente en el morral del joven. Aquí con la sola convicción de Alexis, la escritura de Delia logra “invertir la carga de la prueba”: es imposible dudar de su veracidad, por más bizarra o descabellada que parezca, en el fondo es imposible no creerla, jugando en el terreno entre la ficción y realidad.

El viaje y las búsquedas del joven protagonista (para quien por cuestiones de edad la música de Elvis es un detalle vintage de peso casi museológico) son el marco de su transformación como personaje. Así, Detrás de Elvis rescata martices de lo que la literatura llama bildungsroman, o novela de formación, siendo además la primera novela de Delia, un escritor de prácticas poemáticas previas.

Delia, se nota en su libro, también es hombre de mucha lectura, literaria sin dudas, y eso lo porta también su Alexis, en especial con sus metodologías surrealistas, su práctica del azar objetivo y sus reflexiones sobre la historia. Alexis/Delia. Aquí ya estoy arriesgando hipotesis, y es que Alexis bien podría ser el alter ego de ese personaje que inicia la voz del relato, que firma con las iniciales del autor: CAD (Carlos Arturo Delia), y que, en una aparente paradoja, no ha escrito la historia (que en realidad ha escrito) y suscribe por alguien que no quiere hacerse cargo de eso que tiene para decir.

Lo de novela de iniciación le viene a Alexis, el protagonista, por emprender su propio viaje como modo de crecer, persiguiendo pistas que sostienen la posibilidad de que el astro del rock por excelencia haya venido a vivir la segunda mitad de la vida a la Argentina. Aunque no a cualquier Argentina, a la de la Patagonia. Entonces es viaje de iniciación, conquista del desierto y finalmente, y como lógica consecuencia o ecuación, escritura.

Alexis, que también guarda algo de aquel otro al que sin querer o queriendo -eso poco importa- Delia guiña, el de la Yourcenar, en una lucidez autoconsciente nos deja claro que el inútil combate siempre es el combate contra uno mismo, contra la nada en la que nos buscamos para construir sentido mientras el tiempo pasa aunque lo que venga sea siempre esto, porque, como diría el joven: “El futuro es simplemente el presente deslizándose sobre el tiempo”.

En suma, Detrás de Elvis es un libro recomendable, para verano y vacaciones, para cualquier edad, que hace olvidar desencantos al ver  los ajenos y a la vez da ganas de creer en otras historias, es decir, literatura.

 

Detrás de Elvis, Carlos Delía.
Ediciones Simurg. 2012, 254 págs.