“Fury” Cuando la guerra es el hogar

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David Ayer
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Desde U571 (año 2000) y Día de Entrenamiento (Training day 2001), como guionista, pasando por Vidas al límite (Harsh Time 2005) y Sin tregua (End of Watch 2012), ya como director, la filmografía de Ayer es irregular, física, áspera y visceral. La tensión entre el deber y la corrupción, el heroísmo “sucio” en los barrios marginales, la droga y las ilusiones rotas fueron ejes fuertes desde donde este director construyó su literatura visual.
El ex Marine (revistó como técnico de sonar en un submarino nuclear, el USS Haddo) ha demostrado cómo hacer películas en donde el drama y la acción se conjugan vigorosamente. Como en los ejercicios fílmicos de Abel Ferrara, en los bajos fondos del Imperio hay culpa y castigo, crimen y redención, con una obvia influencia de ese cristianismo irreverente de Martin Scorsese.
Ayer conoce las barriadas latinas de Los Angeles porque allí nació y se crió, conoce las sensaciones encontradas y angustiantes de portar un arma para usarla, matar está siempre presente en sus obsesiones. Ayer filma sus ficciones con el latido de sus vivencias, como si hacer cine fuera la única forma de convivir con el horror, como lo hizo Oliver Stone con “Pelotón”.
A punto de estrenarse Fury es una historia diferente a las anteriores, en ella Ayer se muestra más contenido, menos frenético, más ordenado como si el aumento del presupuesto (influye la presencia de Brad Pitt como productor) le obligara a usar traje por sobre las habituales zapatillas y jean.
Ayer sabe trasmitir lo que quiere pero tal vez remarca en demasía cierto perfiles de cada personaje que los vuelve estereotipos, sin embargo todo su arsenal está en la sensorialidad de la guerra de tanques que a la postre es la virtud superlativa del film.

In Utero

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Tanto en U571 como en Fury la acción bélica se desarrolla en la segunda guerra mundial, la primera en el encierro de un submarino, la segunda en el encierro de un tanque. En este clima de relativa asfixia los seres humanos se vuelven vulnerables e inestables.
Esa vulnerabilidad se remarca en Fury porque se trata de la suerte de un grupo de soldados dentro de un gastado tanque Sherman, saturado de combates, que se enfrenta a los temibles tanques alemanes. Es históricamente cierto que los Panzer alemanes eran superiores en cuanto a blindaje y poder de fuego a los Sherman por eso la película encuentra su heroicidad en esta nueva versión mecanizada de David (Ayer) y Goliat.
El cine tiene una limitada pero rica tradición en este tipo de películas, hechas desde Hollywood como Cross of Iron (1977) de Sam Peckinpah, The Desert Fox: The Story of Rommel (1951) de Henry Hathaway y Battle of the Bulge (1965) de Ken Annakin o desde otras filmografías como la italiana El Alamein – La linea del fuoco (2002) de Enzo Monteleone y la más reciente desde Israel Lebanon de Samuel Maoz (2009).
Se puede establecer una comparación entre Lebanon y Fury, en ambos el tanque es el único lugar seguro, un “hogar” (así lo define el personaje de Brad Pitt) pero mientras en Lebanon la cámara emula la visión de los soldados a través de la mira del artillero en Fury es a la inversa lo que vemos es la experiencia de los soldados, miedo y furia.
Al interior de Fury los vínculos son de amor/odio con una figura sádica / paternal de Wardaddy (Pitt). Como si fuera un útero blindado: dentro de Fury se vive y se muere, se come y se orina y hasta se insinúa como un lugar para el encuentro sexual.

Película de aprendizaje
Como en día de entrenamiento la unidad de tiempo y espacio sirve para mostrar como un novato debe aprender a matar en pocas horas. El horror entonces se vive a través de los ojos de un aprendiz, inmaduro e inocente que en una era el personaje de Ethan Hawke y aquí es el de Logan Lerman.
En Fury no hay espacio para hombres ambivalentes como en anteriores películas de Ayer, el deber se impone hasta el sacrificio, se trata de héroes tan lineales, planos y sencillos que tienen actitudes brutales e infantiles, ese es el efecto de la guerra en los hombres. De nada vale que Norman quiera mantener su conciencia limpia, para la guerra no sirve la conciencia.
Así pensado Fury es una película de aprendizaje y lo que enseña es a matar rápido.

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El enemigo es el Hogar
El mismo Ayer explica en una entrevista su experiencia como submarinista y también el vacío que provocó en los soldados y en el Ejercito la caída del muro de Berlín, el enemigo desparecía sin ser vencido. Hubo que reconfigurar eso que podríamos llamar “La subjetividad de la guerra”. Si ya los objetivos no eran la defensa del mundo libre contra el totalitarismo (eufemismo para decir Comunismo) ¿Cuáles eran los nuevos enemigos?.
Ya vimos cómo Fury pertenece a una larga tradición de cine bélico pero en cierto modo rompe con el tipo de soldado que experimentaba la guerra como un momento terrible pero transitorio, por eso la ilusión de los soldados era volver a su hogar definido por esposas. Hijos, novias, familia. Se era soldado porque lo que estaba en peligro era la vida civil.
En Fury nadie tiene, como antaño, una foto de un ser querido, Wardaddy dice “el tanque es mi hogar”, porque la guerra ya no es experimentada como un hecho transitorio, es permanente y de eso versan distintas películas como la caída del Halcón negro (Ridley Scott) Vidas al límite y la noche más oscura (Kathryn Bigelow), la guerra es adrenalina y sadismo, la guerra es una gimnasia que nos prepara para más guerra, donde no hacen falta ideales. La guerra es un fin en sí mismo.
Todo soldado se vuelve mercenario porque aunque tenga bandera a la cual representar es un engranaje del negocio de la guerra, tanto por el control y explotación de las riquezas del país que se conquista sino por la venta de servicios y armas que empresas privadas le venden a los Ejércitos / Estados. El soldado es el obrero sin plusvalía, producen muerte y terror a la población civil para que otros puedan desarrollar la expoliación.
Si hay algún valor es la camaradería, ya no se puede regresar a la vida civil (recordar el deambular sin sentido en un supermercado del desactivador de bombas de “vidas al límite” y el llanto de la agente de la CIA llevando el ataúd de Osama Bin Laden en “la Noche más oscura”, ahora la guerra es el hogar, el enemigo es el hogar.
«Las ideas son pacíficas, pero la historia es violenta». dice Wardady , en el utero de fury solo se pueden parir asesinos, esos que necesita cualquier guerra, esos que necesitan la Industria Militar.