Santoral: cuentos sin piedad con sus personajes

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La opera prima de Acheli Panza es Santoral, un libro de cuentos en el que la tensión se trabaja de manera tan minuciosa que la estrategia formal, impecable por cierto, pasa desapercibida en el in crescendo de acontecimientos que sucede con los textos.

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“Santoral”, el primer y más extenso cuento del libro, gira alrededor de la diferencia de clase, tema difícil de abordar de manera original, ya que muchos cuentistas y novelistas, en diversos géneros, directores de películas y telenovelas hicieron de los personajes íconos de clase un estereotipo. Panza no le escapa a esos personajes, la señora bien y la criada están presentes, pero esta vez la sutileza y la resignación tan clara que padecen, los exime de la condescendencia que suele pesar sobre este tipos de antihéroes. La estructura del texto, un santoral católico, lo organiza de manera cronológica y lo enmarca en una atmosfera mística que equilibra el costumbrismo oscuro que caracteriza al relato. El personaje de la narradora es conocedora de su realidad, lo que la habilita a contarla, aun así se mantiene al margen de teorizaciones morales al respecto, y este, junto con el lenguaje resuelto con eficacia entre lo coloquial y lo literario, es de los grandes aciertos del texto que a pesar de ser el más extenso del libro, se lee casi sin respirar.

“Andresito”, el segundo cuento, arranca con una piña a la mandíbula. Un primer párrafo que no da la posibilidad de abandonarlo: “En quince años habían tenido diez hijos. El mayor, José, tenía catorce años. El último había nacido muerto, la madre lo tiró a los chanchos.” Un par de frases bastan para sellar el acuerdo tácito con el lector. Desde una tercera persona que se permite descripciones del hiperrealismo fotográfico hasta acercarse a los pensamientos más íntimos de los personajes, se construye una atmósfera siniestra que se retoma en “La vuelta de Andresito” desde otro punto de vista, igual de contundente.

“El pelirrojo” es una historia de amor entre el personaje de la narradora y un muerto, al principio puede resultar divertido, pero una vez que el elemento extraño está instalado en esa realidad el clima se va oscureciendo. A lo largo del libro hay varias situaciones donde los personajes principales, reflexivos y solitarios se ven invadidos por personajes secundarios que hablan demasiado. En este texto, que el amor ideal de este personaje sea un muerto que dice lo que a narradora quiere que diga, lo que diría ella, viene a dar respuesta a esa necesidad instalada en los otros cuentos: el silencio como necesidad básica, el silencio como lenguaje universal.

“Talavera” es el anteúltimo cuento y a esta altura del libro, cada frase se lee con el suspenso instalado por los cuentos anteriores. Un texto de pocas páginas donde uno de los personajes se paraliza en una situación de presión extrema. El terror produce una parálisis semejante a la que produce la tristeza, y ese límite difuso es lo que reina en este cuento, la melancolía y angustia borroneada de la infancia.

Santoral es un gran libro de cuentos, oscuro y cruel en el que la autora no perdona nada a los personajes, no les tiene piedad. Los sumerge en situaciones y cotidianeidades sin alternativas, sin necesidad de dar ningún golpe de efecto. Panza no necesita escribir finales con sorpresa, porque sus atmósferas son opresivas y contundentes desde el inicio.

Ficha técnica

Acheli Panza, Santoral, Blatt & Ríos, 2014, 184 págs.