Artkino en Malba Cine en Enero

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La empresa Artkino Pictures de la Argentina, fundada por Isaac Argentino Vainikoff, es la distribuidora independiente de mayor tradición en la historia de la exhibición cinematográfica de nuestro país. Haciendo base en su propia sala de cine -el Cataluña, luego reformado y rebautizado Cosmos 70- pero con llegada nacional, formó a varias generaciones de argentinos en un cine alternativo al de las majors norteamericanas. La fuente principal de su material fueron la Unión Soviética y el resto de los países que entonces integraban su órbita, pero Artkino trajo también films de directores como Herzog, Wenders, Bergman, Chabrol o Resnais, repuso clásicos del Neorrealismo italiano, estrenó el cine de la transición española y apoyó films argentinos independientes de salida comercial difícil, como Breve cielo de David Kohon o Mosaico de Néstor Paternostro. A diferencia de la inmensa mayoría de las distribuidoras cinematográficas, la familia Vainikoff conservó copias y negativos de la mayoría de los films que exhibió. Esa inmensa
colección ha sido recientemente depositada en la Filmoteca Buenos Aires y ello permite
realizar este ciclo en MALBA Cine, que abarcará dos meses y ochenta films emblemáticos.

Películas:
El acorazado Potemkin (Bronenosets Potiomkin, 1925) c/Aleksandr Antonov, Grigori
Aleksandrov, Vladimir Barski, Mikhail Gomarov, Anton Levkin, Repnikova, Ivan Bobrov,
Maroussov, Maxim Strauch. 80’ aprox.
La rebelión de los marineros del Potemkin, durante junio de 1905, cuando el barco estaba anclado en el puerto de Odessa, fue históricamente un episodio menor. Mas graves habían sido, en los cinco meses previos, las manifestaciones populares en San Petersburgo (que el zar ordenó reprimir con fusilería) y los desórdenes en todo el país, que se extendieron hasta noviembre de ese año. Aunque esa revolución de 1905 fue finalmente derrotada, el zar Nicolás II debió comprender la magnitud de una resistencia que terminaría por derrocarlo en 1917. El prestigio de la película de Eisenstein no se debe sin embargo a su contenido argumental, ni a la mayor o menor fidelidad con que alude a la olvidada revolución de 1905, ni tampoco a las complicadas peripecias de censura internacional que atravesó durante décadas. Se debe estrictamente a motivos estéticos, porque fue una
revelación sobre las posibilidades del \”cine de masas\” y porque aportó una singular lección sobre una disciplina que desde entonces se hizo famosa bajo el nombre de \”montaje\”. Un libro español sobre la película describe detalladamente una estructura repartida entre 1359 tomas distintas, con un promedio menor de tres segundos para cada una, y todas articuladas entre sí. La relación recíproca entre ellas no solamente encadena la
acción sino que confronta ángulos distintos, aporta ritmos cambiantes, crea climas anímicos, elabora metáforas visuales (como en las tomas de los tres leones) y traza, en definitiva, un camino de expresión que sólo puede ser asemejado al de la música o al de la poesía. Texto de Homero Alsina Thevenet.

Un verano con Mónica (Sommaren med Monika, 1952) c/Harriet Andersson, Lars Ekborg,
John Harryson, Georg Skarstedt, Dagmar Ebbesen. 91’.
El agobio de la casa paterna y el mundo poco virtuoso que la rodea obligan a Mónica a desear una escapatoria. La promesa del verano se oscurece cuando las preocupaciones ocupan un lugar donde antes sólo existía el elemental vínculo de la sensualidad. La comunicación primitiva se transforma en nuevas formas de cansancio y las salidas se
resumen en un instante pasado y desconocido. El lirismo de Juventud, divino tesoro se convierte aquí en una ácida crítica sin idealización alguna. Una escena de borrachera y un encuentro erótico fueron suprimidos por la censura sueca a pesar de la tradición de losveranos nórdicos como sinónimo de libertad sexual.

Pasaron las grullas (Letyat zhuravli, 1957) de Mikhail Kalatozov, c/Tatiana Samojlova,
Aleksey Batalov, Vasili Merkuryev, Aleksandr Shvorin, Svetlana Kharitonova. 97’.
El tema es sencillo y describe las consecuencias de la separación de una pareja de amantes a causa de la guerra, pero la puesta en escena de Kalatozov fue tan innovadora que el film ganó varios premios internacionales (incluyendo la Palma de Oro en Cannes), logró distribución norteamericana en plena guerra fría y se transformó en el representante más nítido de la apertura cultural (que resultó breve) posterior a la muerte de Stalin. El director trabajaba en el cine soviético desde la década del ’20, pero obtuvo reconocimiento internacional desde los ‘50 a partir de su asociación con el virtuoso fotógrafo Sergei Urusevski, con quien hizo luego otras obras mayores, como La carta que no envió y Soy Cuba.

El hombre anfibio (Chelovek-Anfibiya, Unión Soviética-1962) de Vladimir Cheblotaryoy y
Gennadi Kazansky, c/Vladimir Korenev, Anastasiya Vertinskaya, Mikhail Kozakov, Anatoliy
Smiranin, 96’
Los habitantes de un pueblo de pescadores de algún lugar de Buenos Aires están aterrorizados por la presencia de un monstruo marino que no es otra cosa que Ictiandro, el hijo anfibio de un científico loco (pero bueno y marxista) que pretende crear una nueva sociedad submarina donde no haya ricos y pobres. Ictiandro se enamorará de Gutierre (así, sin la “z” final) una bellísima joven terrestre, pero las cosas no les resultarán fáciles… Como
la mayoría de las películas fantásticas rusas de esos años, El hombre anfibio, basada en la novela de Alexandr Beliaiev, el “Julio Verne ruso”, es una feliz mezcla de ciencia ficción, fantasía, romance, drama, aventuras y algún toque de comedia y tiene algunas de las escenas submarinas más bellas de la historia del cine.

Cuando huye el día (Smultronstallet, 1957) c/Victor Sjöstrom, Bibi Andersson, Ingrid Thulin, Gunnar Björnstrand. 91’. Isak Borg debe viajar para recibir un premio honorífico por sus cincuenta años de profesión.
Un sueño particular lo decide repentinamente a conducir su automóvil en lugar de ir en avión como tenía previsto. Egocéntrico y distante de todo su entorno, inicia una aventura que lo enfrenta a su pasado, a sus afectos y a un futuro que se acorta cada vez más.

Sin testigos (Bez svidetelei, 1983) de N. Mikhalkov, c/Irina Kupchenko, Mikhail Ulyanov.
95’.
Un hombre visita a su ex esposa, por motivos que habrán de revelarse gradualmente. Una pieza de dos personajes, en un único decorado interior y a lo largo de una única noche, que el director Nikita Mikhalkov convierte en un enfrentamiento absorbente donde surgen frustraciones, arribismos, formas del oportunismo y la corrupción social. Una visión insólitamente madura y crítica de la vida soviética, valorizada además por dos interpretaciones protagónicas de primerísima línea.

Locas margaritas (Sedmikrásky, 1966) de Vera Chytilova, c/ Ivana Karbanová, Jitka
Cerhová, Marie Cesková, Jirina Myskova, Marcela Brezinová. 79’.
La anarquía como sistema. Las dos heroínas, María I y María II, se divierten con una serie de travesuras algo irresponsables que terminan con la destrucción de una mesa puesta para comer y una araña de cristal. Las travesuras están unidas por un diálogo que lasprecede: -¿Importa? –No, no importa. Locas margaritas, una de las pocas obras de Chytilova que pudieron verse en Buenos Aires, continúa siendo su film más recordado y –
según ella misma- es “una alegoría de cómo el mal no se manifiesta necesariamente en una orgía de destrucción causada por la guerra, sino que sus raíces pueden estar ocultas en las maliciosas jugarretas de la vida cotidiana”. Fragmento de un texto de Paula Félix-Didier.

Mosaico– la vida de una modelo (Argentina, 1970) de Néstor Paternostro, c/Perla Caron,
Federico Luppi, Owe Monk, Jorge Damonte. 86’.
Paternostro volcó una década de experiencia en el campo del cine publicitario para realizar este film antipublicitario, impregnado de la sensación de asfixia que le producía no sólo su medio de vida sino también los extremos de la cultura nov del período. Como escribió el realizador Alberto Fischerman, “Mosaico es una maravilla de arquitecura, una deslumbrante textura sobre la cual se imprime la huella de la protagonista; un hallazgo formal ydramático de primer orden”.

Detrás de un vidrio oscuro (Sasom i en spegel, 1961) c/Harriet Andersson, Gunnar
Björnstrand, Max von Sydow, Lars Passgard. 89’.
Una joven salida de un centro psiquiátrico cree tener citas con Dios en el cuarto de arriba de su casa. Un marido con el que no se entiende sexualmente, un padre más ligado a su profesión que a sus vínculos afectivos, y un hermano reprimido por no conocer el verdadero deseo, son los actores de esta puesta en escena de inspiración autobiográfica.

La dama del perrito (Dama s sobachkoi, URSS-1960) dir. Joseif Heifits, c/Ya Savvina,
Alexei Batalov, Ala Chostakova, N. Alisova, D. Zebrov. 90’ aprox.
Esta es la historia de un adulterio, apenas deseado por quienes lo viven, e inevitable sin embargo en las circunstancias en que nace su puro amor. Él es un burgués casado, taciturno, sensitivo, que se ha alejado de Moscú para pasar unas vacaciones en un balneario de Yalta; ella es la dama elegante que pasea con el perrito, se muestra como tímida y retraída y después se mostrará también como sentimentalmente insatisfecha con
el matrimonio al que ha sido empujada. El director y adaptador no ha querido conformarse con una transcripción literal de la anécdota de Chejov. La ha recreado en términos cinematográficos, construyendo con minucia de artesano ese mundo burgués en el que surge un amor desafiante.

La infancia de Iván (Ivanovo detstvo, URSS-1962) de Andrei Tarkovski, c/Nikolai
Burlyayev, Valentin Zubkov, Yevgeni Zharikov, Stean Krylov. 95’.
El primer largometraje del gran poeta del cine ruso, visionario lírico que logró realizar una obra desafiante, con una independencia única y medios ilimitados dentro de la industria estatal.

El fascismo al desnudo (Obyknovennyy fashizm, 1965) de Mikhail Romm. Largometraje
documental. 100’ aprox.
Este film de montaje sobre los horrores del fascismo en Europa probablemente fue, junto con Morir en Madrid, el documental más visto por los jóvenes intelectuales porteños de los ’60. En perspectiva sería obvio subrayar las previsibles omisiones de Romm en relación con las consecuencias del totalitarismo en su propio país, pero en su momento hubiera sido simplemente imposible abordarlas. En cambio, el film hizo visible un considerable y valioso material de archivo y llegó a ser uno de los títulos más recordados por los habitués del cine Cosmos.

Los amores de una rubia (Lásky jedné plavovlásky, Checoslovaquia-1965) de Milos
Forman, c/Hana Brejchová, Vladimir Pucholt, Vladimir Mensík, Ivan Kheil. 88’.
Con fuerte impronta neorrealista (intérpretes no profesionales, locaciones reales, escenas trabajadas en base a improvisaciones), Forman elaboró una comedia agridulce sobre una muchacha desencantada que de pronto cree encontrar en un joven músico un motivo para justificar su gris existencia. Además de establecer internacionalmente a su director y de constituir uno de los títulos más importantes de la nueva ola que vivió el cine checo antes de la entrada de los tanques soviéticos a Praga, el film dejó, para el imaginario cinematográfico del siglo XX, la bella espalda desnuda de Hana Brejchová.

El amor se cosecha en verano (Starci na chmelu, 1964) de Ladislav Rychman, c/
Vladimir Pucholt, Ivana Pavlová, Milos Zavadil, Irena Kacírková, Josef Kemr, Libuse
Havelková. 90’.
La vocación contestataria del cine de la generación primaveral no sólo se manifestó en films“de autor” sino también en propuestas de intención popular como esta comedia musical (en color y pantalla ancha) escrita por Vratislav Blazek, celebrado humorista y autor de comedias. En buena medida se trata de una sátira de West Side Story (de hecho se conoció en algunos países con el título East Side Story), incorporando la música moderna y el baile a una trama romántica adolescente que transcurre en una escuela agraria checa donde la principal ocupación de los jóvenes es cosechar lúpulo, esencial para producir la cerveza que luego no se les permite tomar.

Un día, un gato (Az prijde kocour, 1963) de Vojtech Jasny, c/ Jan Werich, Emilia
Vásáryová, Vlastimil Brodsky, Jirí Sovák. 91’.
Un cuento para niños de pronto se vuelve realidad: un día llega al pueblo un circo (que no se parece a los circos tradicionales sino más bien al Teatro Negro de Praga) y trae un gato con anteojos. El cuento dice que no hay que quitárselos, porque sin los anteojos el gato en cuestión hace que las personas se vean teñidas de colores y así los hipócritas, los ladrones, los mentirosos, los infieles y los enamorados tienen cada uno un color particular. Esta fábula humorística, cuyos recursos expresivos anticipan algunos años a la psicodelia, es uno de los films fantásticos más originales que ha dado el cine y también es uno de los más bellos, en buena medida gracias a la luminosa presencia de Emilia Vásáryova.

Dersu Uzala (URSS / Japón, 1975) de Akira Kurosawa, c/Maksim Munzuk, Yuri Solomin,
Svletana Danilchenko, Dmitri Korshikov. 141’.
Tras el fracaso de su film Dodeskaden y de un intento de suicidio, Kurosawa encontró en la Unión Soviética la oportunidad para volver al cine. Lo hizo con esta obra maestra, basada en personajes reales, sobre el vínculo entre un ingeniero y un cazador, en medio de la Siberia profunda. Con la única ayuda de un relato en off y un puñado de diálogos más bien breves, Kurosawa despliega su inimitable talento visual y logra representar la comunión entre estos hombres y la naturaleza con imágenes de una potencia expresiva arrasadora.

Tres cantos para Lenin (Tri pesni o Lenine, 1934) de Dziga Vertov. Largometraje
documental. 59’.
Los años del realismo socialista no fueron propicios para el documentalista Dziga Vertov, que con su documental experimental El hombre de la cámara había despertado acusaciones de formalismo. Los diez años de la muerte de Lenin le dieron la excusa perfecta para elaborar una nueva obra maestra de montaje, sin correr el riesgo de caer en desgracia. Tomando como base tres canciones folklóricas de Asia Central sobre el líder bolchevique y reuniendo los pocos minutos de material de archivo que existían filmados con él, Vertov llevó al extremo sus propias teorías sobre el montaje, en contrapunto rítmico con la música. Como escribe el historiador Jay Leyda, “El depender de las canciones determinó el tono emocional de la película, un nuevo tono no tanto para Vertov como para la forma cinematográfica documental de todo el mundo”.

Solaris (Solyaris, 1972) de Andrei Tarkovski, c/Natalya Bondarchuk, Donatas Banionis, Jüri
Järvet, Vladislav Dvorzhetsky. 165’.
Algún adepto a la comparación fácil habló de “la respuesta soviética a 2001”. Otros, en cambio, dicen que es “una película que te cambia la vida”. Algo que suena exagerado hasta que llega la toma final. Basada en una gran novela del polaco Stanislas Lem, es una de las obras maestras del otro gran cineasta ruso de todos los tiempos (cronológicamente el primero es Eisenstein). De manera enloquecedora, el poder de su país le costeó a Tarkovski
películas caras y arriesgadas y lo sometió después a presiones crueles, destructivas (como a Eisenstein). El planeta en forma de océano del título es demoledor sin saberlo: se limita a corporizar los deseos de quienes lo visitan, y los enloquece. El montaje, las actuaciones y la energía de los emociones son simplemente inexplicables en palabras: por una vez, para eso está el cine. Texto de Elvio Gandolfo.

Alejandro Nevsky (Aleksandr Nvskij, 1938) c/Nicolai Tcherkassov, Nikolai Ojlopkov,
Aleksandr Abrikosov, Dimitri Orlo, Vassili Novikov. 107’.
Fue el primer largometraje sonoro de Eisenstein o por lo menos el primero que llegó a estrenarse. Fue su primera colaboración con actores profesionales. Fue también su primera colaboración con el músico Sergei Prokofiev, que aportó no sólo una de sus partituras más inspiradas sino un verdadero modelo de música para cine, mencionándose su “scherzo” de la batalla como un ejemplo máximo de música cinematográfica funcional. Alejandro Nevsky
dejó una huella en el cine, donde abundan los films épicos desprovistos de su cuidado plástico y sonoro. Aunque utiliza elementos teatrales, su identidad memorable es la del gran film de acción, planeado con una particular mezcla de virtuosismo y energía. Texto de Homero Alsina Thevenet.

Pirosmani (1969) de Giorgi Shengelaya, c/Avtandil Varazi, Dodo Abashidze, Givi
Aleqsandria, Spartak Bagashvili, Teimuraz Beridze. 85’.
El realizador intentó reconstruir la vida del escritor naïve georgiano Niko Pirosmani fundamentalmente a partir de su obra, a la que sumó las escasas (y apócrifas) anécdotas conocidas sobre el personaje. Muchos planos son aquí reproducción fiel y elaborada de la obra de Pirosmani, los que no lo son mantienen su composición y tratamiento de color.
“Pirosmani percibe al mundo dentro de un aura de cuento de hadas: los parroquianos de las tabernas son transformados en príncipes y las cantantes de los restaurant pasan a ser bellezas míticas”. El film es una obra maestra melancólica y feliz que se conoce mal.

El planeta de las tormentas (Planeta bur, RSS -1962) de Pavel Klushantsev, c/ Vladimir
emelyanov, Georgi Zhzhyonov, Gennadi Vernov. 78

¡Qué viva la República! , (A? žije republika, Checoslovaquia- 1965) de Karel Kachyna. 127’
Ruslán y Ludmila ( Ruslan i Lyudmila, URSS- 1972) de Aleksandr Ptushko. 150´
El juego del placer (Une partie de plaisir, Francia- 1975) de Claude Chabrol, c/ Danièle Gégauff, Paul Gégauff, Clémence Gégauff. 97´

Don Quijote (Don Kikhot, URSS- 1957) de Grigori Kozintsev. c/ Nikolai Cherkasov, Yuri
Tolubeyev, Serafima Birman. 110´
Cuerno de cabra (Kozijat rog, Hungría- 1972) de Metodi Andonov, c/ Katya Paskaleva,
Anton Gorchev, Milen Penev, Todor Kolev. 105

Dura prueba bajo sospecha
(Proverka na dorogakh, URSS-1971), de Aleksey German, c/Rolan Bykov, Anatoliy Solonitsyn, Vladimir Zamanskiy, Oleg Borisiv, Fyodor Odinokov.
96′.

Solos en la madrugada (España-1978) de José Luis Garci, c/ Claudio Rodríguez, Emma Cohen, Fiorella Faltoyano, Germán Cobos, José Sacristán, María Casanova. 102´

Los rojos y los blancos (Csillagosok, katonák, Hungría- 1967) de Miklós Janczó, c/ József
Madaras, Tibor Molnár, András Kozák. 90´

La epopeya de los años de fuego (Povest plamennykh let, URSS- 1960) de Yuliya Solntseva, c/ Boris Andreyev, Antonina Bogdanova, Evgeniy Bondarenko, Vera Kapustina.
91´

Tchaikovsky (Chaykovskiy, URSS- 1970) de I. Talankin y L. Sadikova, c/ Innokentiy Smoktunovskiy, Antonina Shuranova, Kirill Lavrov. 157´

El destino de un hombre (Sudba cheloveka, URSS- 1959) de Sergei Bondarchuk, c/Sergey Bondarchuk, Pavel Boriskin, Zinaida Kirienko. 103 ´

La guerra de las bolitas
(Un sac de billes, Francia – 1975) de Jacques Doillon, c/ Richard
Constantini, Paul-Eric Shulmann, Joseph Goldenberg. 105´

El enigma de Kaspar Hauser (Jeder für sich und Gott gegen alle, Alemania 1974) de
Werner Herzog, c/ Bruno S., Walter Ladengast, Brigitte Mira. 110´

Sadko (URSS- 1953)de Aleksandr Ptushko, c/ Sergei Stolyarov, Alla Larionova, Ninel
Myshkova. 80´

Los caballos de fuego (Tini zabutykh predkiv, URSS- 1965) de Sergei Paradjanov, c/ Ivan
Mykolaichuk, Larisa Kadochnikova, Tatyana Bestayeva. 97´

Sampo o El día que robaron el sol (Finlandia, URSS – 1959) de Aleksandr Ptushko, c/
Urho Somersalmi, Anna Orochko, Ivan Voronov. 90´

Grilla de programación

VIERNES 2
18:00 El acorazado Potemkin, de Sergei Eisenstein
20:00 Ladrones de bicicletas, de Vittorio de Sica
22:00 Un verano con Mónica, de Ingmar Bergman
24:00 El planeta de las tormentas, de Pavel Klushantsev
SÁBADO 3
18:00 Ladrones de bicicletas, de Vittorio de Sica
20:00 Pasaron las grullas, de Mikhail Kalatozov
22:00 Dos disparos, de Martín Rejtman
24:00 El hombre anfibio, de V. Chebotaryov y G. Kazansky
DOMINGO 4
18:00 Sordo, de Marcos Martínez
20:00 Pasaron las grullas, de Mikhail Kalatozov
22:00 Cuando huye el día, de Ingmar Bergman
JUEVES 8
18:00 Sin testigos, de Nikita Mijalkov
20:00 El escarabajo de oro, de A. Moguillansky y Fia-Stina Sandlund
22:00 Cuando huye el día, de Ingmar Bergman
24:00 El hombre anfibio, de V. Chebotaryov y G. Kazansky
VIERNES 9
18:00 Locas margaritas, de Vera Chytilova
20:00 Mosaico – La vida de una modelo, de Néstor Paternostro
22:00 Detrás de un vidrio oscuro, de Ingmar Bergman
24:00 El planeta de las tormentas, de Pavel Klushantsev
SÁBADO 10
18:00 La dama del perrito, de Iosif Khejfits
20:00 La infancia de Iván, de Andrei Tarkovsky
22:00 Dos disparos, de Martín Rejtman
24:00 Ruslán y Ludmila, de Aleksandr Ptushko
DOMINGO 11
18:00 Sordo, de Marcos Martínez
20:00 ¡Qué viva la república!, de Karel Kachyna
22:30 El juego del placer, de Claude Chabrol
JUEVES 15
18:00 Don Quijote, de Grigori Kozintsev
20:00 El escarabajo de oro, de A. Moguillansky y Fia-Stina Sandlund
22:00 El fascismo al desnudo, de Mikhail Romm
VIERNES 16
18:00 Los amores de una rubia, de Milos Forman
20:00 Cuerno de cabra, de Metodi Andonov
22:00 Dura prueba bajo sospecha, de Aleksei German
24:00 El amor se cosecha en verano, de Ladislav Rychman

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