Guest: una apuesta a la belleza del mundo

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Fue en la sección ?”El cine como herramienta de conocimiento”?dentro del DocBsAs del 2010 que se conoció Guest, la película del barcelonés José Luis Guerin (Tren de sombras, En construcción,) presentada en Venecia.

Guest” significa “Invitado“, una categoría de acreditación dentro de los Festivales de Cine que incluye una amplia gama de personas relacionadas con la industria, la academia, u otras instituciones. Precisamente, a raiz de ser ?invitado? a una enorme cantidad de festivales en distintos lugares del mundo podemos imaginarnos a un director haciendo algo de lo que le interesa: escaparse de los compromisos de rigor para meterse en los laterales de esas ciudades: Cali, Macao, San Pablo, Valdivia, Jerusalem, Bogotá, La Habana y buscar en el diálogo con la gente una sensibilidad siempre en construcción, preparada para la sorpresa pero intencionada y provocadoramente creadora de situaciones únicas.

Al principio son estampas sueltas: leones de yeso de la Mostra de Venecia arrastrados por los obreros, una enorme bandera con la cara de Courbet, miradas desde ventanas hacia las calles, o el zapping en los hoteles, vistas desde ventanillas, trenes, aviones. Después, aparece la verdadera materia de esta película: la gente. La gente en las plazas, las calles, los mercados populares, tiendas, casas derrumbadas. Guerin saca lo mejor de ellos. Basta prender la cámara, al director no le interesa intervenir.

¿Es la estatua de Bartolomeo Colleoni de Verrocchio en la plaza de San Juan y San Pablo en Venecia?. Supremos planos en blanco y negro (como toda la película) siempre en vista trasera de la escultura ecuestre del Renacimiento. ¿Es? Esa vista confunde, bellísima. Uno de los pocos objetos que aparecen altamente significados. Lo demás, todos gestos, rostros, testimonios, gente en la calle, gente pobre, marginales.

La descripción de la estatua de Bolívar en la Plaza principal de la ciudad de Bogotá que hace un ciruja de la plaza es descomunal. Guerin tira abajo cualquier prejuicio, su cercanía es visceral: escuchar a los que no son escuchados. En la otra punta del mundo, un grupo de chicos en Samaria lo guían por una casa destruida, hablan hebreo, se manejan con señas.

Hay sí un único momento que Guest se convierte en una película interactiva, el hombre cubano que vive practicamente en la miseria: -Sabe ud a quién me recuerda? A Don quijote de la Mancha.

La película nuclea dos grandes temas: la migración, fundamentalmente en los registros en Europa o China, lugares que la película muestra en menor proporción con respecto al otro tema: el de la pobreza en Latinoamérica Colombia, Perú, Cuba, San Pablo. Ambos ejes, insisto descompensados, crean un panorama del mundo contemporáneo partido por las desigualdades económicas. Guerin no inventa nada. Todo está allí, para ser mostrado: los enfatizados predicadores de los centros urbanos asestados de gente, los hombres de la plaza Bolivar discutiendo sobre la intervención de las tierras, el jurado del Festival de Venecia y “la revolución judía”.

Todos colocados en el mismo nivel por una cámara que testifica y un blanco y negro que iguala.

?Ud no me ha aclarado bien si película o documental es lo mismo? dice una mujer colombiana mientras lava la ropa y piensa en un mundo mejor. No hay respuesta, como a tantas preguntas, pero nosotros sabemos que sí. Que una película y un documental son lo mismo. Tan simple como eso.

Y que deberíamos dejar de pensar en la dicotomía ficción-documental, que el mismo director parodia en Guest.

Gran película la de José Luis Guerin..

Publicado en Leedor el 16-10-2010