Macho Men

0
44

Con la frase: “Una no nace mujer, sino que se hace mujer,”  Simone de Beauvoir inicia el movimiento feminista del siglo XX en 1949.

Esta reflexión abrió todo un nuevo campo de indagación intelectual sobre la interpretación de la igualdad y la diferencia de los sexos, hoy tema de innumerables publicaciones en los medios que genera debates políticos, impulsa políticas de diversidad empresarial y seminarios académicos y,  agrupa a movimientos sociales en todo el mundo.

El machismo por otra parte,  es una expresión que la Real Academia Española define como: “la actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”.  El termino proviene de la palabra “macho”  que traducido del náhuatl de los Aztecas al castellano, quiere decir “ejemplar o digno de ser imitado”.  Este “macho” o verdadero hombre de la cultura hispana, debe contar con ciertas características para que se lo considere como tal. Entre otras y según algunos estudios, la de resaltar su capacidad física, recrear historias acerca de su potencia y carecer de emociones blandas y demostraciones de sentimiento.

La serie de obras “Macho Men” del latinoamericano Juan Carlos Bravo explora la neurótica cultura del machismo y cuestiona esta identidad tan problemática. Sus imágenes nos acercan la mirada irónica  del artista sobre el rol de género como construcción cultural con sus reglas y normas,  aprendidas, reforzadas y sancionadas,  dentro de las pautas culturales de la sociedad en la que vivimos.

Desde la llegada del europeo, el latinoamericano ha buscado sus modelos culturales, sociales y económicos en occidente,  una búsqueda que sin dudas incidió en la cuestión de género y en cómo estos se relacionan entre sí. Los roles que se inculcan en el hogar desde la infancia se fomentan en los medios de comunicación a través de las películas, la TV, los comics y las revistas;  los niños aprenden de los atletas, actores, modelos y superhéroes.   ¿Pero, qué pasa cuando no logran satisfacer las expectativas de fama, éxito y belleza que alimentan y promueven? Nace una sensación de fracaso que puede tornarse abrumadora y Bravo se interesa por estos conflictos y los pinta,  haciendo calar hondo la imagen de la vulnerabilidad de un héroe cargado de dolor.

Nacido en Ica, Perú en 1974, se trasladó de chico a los EEUU. Dice que “la vida en un país del tercer mundo,  decadente y azotado por la violencia del terrorismo de Sendero Luminoso,  tanto como  la experiencia de un despertar sexual a pleno en una cultura norteamericana cargada de revolución y sexo,  han servido para que  “mis recuerdos estén llenos de  las imágenes que hoy busco expresar a través de la pintura.”

No es casual entonces, que su obra juegue con la noción del súper héroe para acentuar y remarcar el contraste entre el hombre estereotipado y aquel que  no se anima a actuar, a pensar o a decir lo que verdaderamente siente.  Un hombre con miedos. Irónicamente,  recurre a personajes como Capitán América,  un boxeador o un “Superman”,  ícono de la cultura norteamericana,  para contar su historia. La figura del “hombre de hierro”  se torna aun más atractiva por su estatus de “inmigrante”.  De origen extraterrestre,  ha traspasado las barreras de aceptación en los Estados Unidos y al igual que Clark Kent con su alter ego, le permite al inmigrante identificarse con sus dos culturas,  la de su país de origen y la de su país de residencia.

“Creo que mis cabezones, como los llama,  expresan este sentimiento de estar siempre aspirando a más,  y a la vez  la sensación de nunca alcanzar aquello que tanto queremos. Es la condición del hombre en este mundo de tanto consumo”manifiesta Juan Carlos Bravo.  Graduado de la Universidad Internacional de Florida (FIU),  su obra se nutre de las artes visuales, la historia del arte y la cultura pop. Retrata a hombres, mujeres y niños con rasgos físicos exagerados y desproporcionados para suscitar una crítica mordaz de estos modelos que generan estándares distorsionados y expectativas poco realistas de la vida.  Sus figuras encarnan la abundancia y sus grandes narices son un símbolo de la impotencia y el conflicto emocional,  sin embargo, cuando uno las mira,  solo ve pequeños seres, indefensos, vulnerables e infantiles.

PREACHING SELF ACCEPTANCE

 

 

 

GOING THE DISTANCE

 

 

GOING NOWHERE FAST CAPTAIN AMERICA