Lavalle, historia de una estatua, de Carlos Somigliana

0
31

Que hacer teatro cuesta no es una novedad; que los que lo hacen ponen el alma y su tiempo, tampoco, y que hasta a veces postergan a su familia o su trabajo para llegar al estreno es moneda corriente. Lavalle, historia de una estatua, no es la excepción: en una función única como cierre del Programa Cultural en Barrios del Centro Cultural Nicolás Olivari, los actores y su director demostraron que el teatro vive donde haya gente con ganas de hacerlo.

- Publicidad -

Jorge Rubén Alarcón, Fabián Chiapetta, Alexander Pifano, Miguel Haddad, Nuria Frederick, Cristian Bellomo, Hugo Florentín, Nicolás Litman, Alfredo García, Julieta Bermúdez y su director Omar Ottomani le pusieron el cuerpo a la historia de Juan Lavalle, y hay que destacar las actuaciones de todos y cada uno. Salvo por esperables problemas de sonido debido a que el lugar no era una sala de teatro, la obra estuvo impecable y cada personaje resulto creíble, conmovió y despertó el aplauso de la gente que asistió a la función.

La obra de Somigliana –protagonista del movimiento Teatro Abierto y uno de los fundadores del Teatro del Pueblo? indaga en la vida pública y privada de Lavalle, en sus contradicciones, en su dimensión humana, más allá de su actuación como enemigo de Juan Manuel de Rosas o de Manuel Dorrego. Los diálogos y los monólogos de los personajes nos muestran que nuestra historia como país siempre estuvo signada por las contradicciones y los enfrentamientos. Es claro que deberíamos aprender del pasado, lo que implicaría conocerlo más y sacar a los próceres de sus pedestales, porque se aprende más de un hombre de carne y hueso que de un bronce que nos mira desde arriba.

Por último, destacamos la musicalización, cómo se resolvió la escenografía –mínima pero efectiva? y el aprovechamiento del espacio escénico. La iluminación también sirvió para crear climas, para ahondar en el dramatismo de ciertas situaciones o para acompañar algunos momentos humorísticos necesarios como transición de una escena a otra.

Ojalá este elenco siga junto, trabajando por el teatro, y ojalá esta obra de Somigliana tenga algún lugar en la programación del 2015.