Lavalle, historia de una estatua, de Carlos Somigliana

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Que hacer teatro cuesta no es una novedad; que los que lo hacen ponen el alma y su tiempo, tampoco, y que hasta a veces postergan a su familia o su trabajo para llegar al estreno es moneda corriente. Lavalle, historia de una estatua, no es la excepción: en una función única como cierre del Programa Cultural en Barrios del Centro Cultural Nicolás Olivari, los actores y su director demostraron que el teatro vive donde haya gente con ganas de hacerlo.

Jorge Rubén Alarcón, Fabián Chiapetta, Alexander Pifano, Miguel Haddad, Nuria Frederick, Cristian Bellomo, Hugo Florentín, Nicolás Litman, Alfredo García, Julieta Bermúdez y su director Omar Ottomani le pusieron el cuerpo a la historia de Juan Lavalle, y hay que destacar las actuaciones de todos y cada uno. Salvo por esperables problemas de sonido debido a que el lugar no era una sala de teatro, la obra estuvo impecable y cada personaje resulto creíble, conmovió y despertó el aplauso de la gente que asistió a la función.

La obra de Somigliana –protagonista del movimiento Teatro Abierto y uno de los fundadores del Teatro del Pueblo? indaga en la vida pública y privada de Lavalle, en sus contradicciones, en su dimensión humana, más allá de su actuación como enemigo de Juan Manuel de Rosas o de Manuel Dorrego. Los diálogos y los monólogos de los personajes nos muestran que nuestra historia como país siempre estuvo signada por las contradicciones y los enfrentamientos. Es claro que deberíamos aprender del pasado, lo que implicaría conocerlo más y sacar a los próceres de sus pedestales, porque se aprende más de un hombre de carne y hueso que de un bronce que nos mira desde arriba.

Por último, destacamos la musicalización, cómo se resolvió la escenografía –mínima pero efectiva? y el aprovechamiento del espacio escénico. La iluminación también sirvió para crear climas, para ahondar en el dramatismo de ciertas situaciones o para acompañar algunos momentos humorísticos necesarios como transición de una escena a otra.

Ojalá este elenco siga junto, trabajando por el teatro, y ojalá esta obra de Somigliana tenga algún lugar en la programación del 2015.