Impromptu en #Proa: Cai Guo Qiang, pintor de explosiones

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Luego de un proceso que tomó el 2014 y que aún no termina de regodearse en su carácter experimental, sorpresivo y de imprevistos, llega la inauguración de la muestra de Cai Guo Quiang en Proa, denominada, justamente Impromptu.

La previa para periodistas especializados e investigadores de arte contemporáneo comenzó el 2 de diciembre, cuando asistimos a las pruebas del artista, que pudimos fotografiar y publicamos en este link.

Algo que de entrada podemos destacar es el kit de prensa y material en general preparado por PROA, con una biografía artística de 18 páginas, muchos textos y opiniones sobre su propia obra y una entrevista realizada por Adriana Rosenberg y Rodrigo Alonso, a dos voces, que interrogan en formato periodístico a Cai Guo sobre su trabajo.

Lo que va a exhibirse en PROA e inaugura mañana 13 de diciembre de 2014 tiene dos instancias. Por un lado, las obras y registros que ocupan las salas, cuatro en total, más una instalación en la librería. Por otro, las explosiones, fuegos artificiales y “pintura en el cielo”, que tendrá lugar el 24 de enero en el puente de La Boca, conformando un land art de fuegos de artificio de aproximadamente 80 minutos, si todo sale como el artista lo planea.

Entonces, comencemos por el interior de PROA. En la primera sala se ofrece una instalación de pequeñas figuras de cerámica que giran con audio de La Cumparsita en formato cajita de música representando parejas de bailarines de tango.

Pero lo que quizás sea más interesante del artista es su propuesta de “dibujo con pólvora”, que en la sala 2 presenta tres grandes obras, y esto es bien literal, ya que sus tamaños son de: 300 x 1200 cm (1) y 300 x 1600 cm (2), todas sobre papel. Están dispuestas con la intención de confrontar, según informa el propio artista, paisajes geográficos y climas argentinos.  Estos paisajes fueron realizados en un largo proceso que comienza primero en un registro fotográfico in situ, por un lado, en Salta, el Cementerio de la localidad de Cachí (ver imagen que ilustra la nota como principal), y por otro en Iguazú, observando las Cataratas. El artista recorrió y fotografió los paisajes y localidades citadas, conversando con la gente, observando tradiciones diferentes e intercambiando puntos de vista y experiencias.

Luego en la sala 3 vendrá la serie Impromptu propiamente dicha, con 6 obras de pólvora sobre tela, de formato vertical, de medidas que varían entre los 275 x 127 cm a los 315 x 174 cm y que se relacionan con el tango, el paisaje argentino, pero también con sus exploraciones a partir de visitar la obra de El Greco en el Museo del Prado.

En la librería, por su parte, se presenta la obra que realizó en conjunto con la Escuela de Cerámica de Avellaneda: Enredadera, 2014, 600 flores de cerámica y más de mil hojas, pólvora, alambre, y liana de metal, dimensiones variables.

Una presencia muy importante de esta muestra son los videos de registro de trabajo pasado y futuro, que complementan lo que se ve como dibujo o pintura. Esto es particulamente interesante, porque hace a esa otra parte que mencionábamos, lo que va a suceder el 24 de enero, cuando se ilustren en el cielo una serie de imágenes con la sola herramienta de los fuegos artificiales.

Para lo que veremos entonces, los materiales, básicamente pólvora, están de camino. Hay un video que, en 4 minutos, promete lo que luego se supone que sucederá en 80: La vida es una milonga: Tango de fuegos artificiales para Argentina, 2014. 4 minutos. Videografía: Fernando Molnar. La sala 4 es una gran instalación de películas que registran distintas explosiones hechas por Cai en sus 30 años de trabajo con pólvora.

 

cai guo achicada

 

“La revuelta está justificada” Mao Zedong

Hijo de un padre pintor de paisajes en cajitas de fósforos, muy tímido como él que lo sentaba en sus rodillas mientras contemplaban paisajes en la provincia de Fujian, Cai se reconoce perteneciente a la generación que se crió en acciones de las juventudes maoistas.

“Para nosotros, Mao Zedong es la persona más influyente de la segunda mitad del siglo XX. Él es un ídolo, es como un dios. Su talento artístico, su caligrafía, su poesía, sus estrategias militares, su filosofía, sus ensayos y movimientos revolucionarios influyeron profundamente en mi generación, a pesar de que luego comenzásemos todos a cuestionar su ideología.   La primera y más directa influencia de la ideología de Mao en mi generación es la noción de “la revuelta está justificada” (zaofan youli); cualquier cosa que rompa las reglas o leyes usuales y consensuadas se considera algo bueno. Las teorías maoístas y su influencia en la sociedad coincidieron con mis años de formación —educación primaria y adolescencia— y penetraron en mi mentalidad, consciente e inconscientemente.”.

Estos conceptos que apunta el propio Cai ayudan a comprender algunas cuestiones de su actitud creadora. Por un lado, a diferencia de otros artistas como Wei Wei, si bien Cai reconoce el ambiente represivo de la cultura china (por eso también sus explosiones controladas), no tiene una actitud de confrontación permanente. Al contrario, en 2005 fue curador del primer pabellón oficial de China en la 51º Bienal de Venecia, trabajando para el Ministerio de Cultura.

Pero además se trataría de una cuestión táctica también. El mismo reconoce que comienza a usar la pólvora como un modo de  hacerle frente a la controlada tradición artística y al cerrado ambiente social en China, con lo cual, estas cuestiones, como su apego a Mao, revelan otras líneas de pensamiento. Su cercanía con el arte conceptual también tiene esta vuelta de tuerca más táctica, porque para él lo que importa es lo plástico, mejorar el dibujo con pólvora, lograr obras que sean pictóricas, expresivas y poéticas dentro de los cánones de las bellas artes.

La pólvora es un invento chino del siglo II, ligado en su origen a un uso medicinal. La destrucción hace nacer lo nuevo, y en el caso de Cai es un interesante replanteo de la relación arte / naturaleza / cultura. con ejes derivados para pensar su práctica artística contemporánea en términos de sensorialidad e ilusionismo y el equilibrio entre arte efímero y duradero.

Otro de los aspectos, y no menor, es todo lo que tiene que ver con su fuerte impronta comunicativa. Se nota que sus prácticas tienen una fuerte recepción en el público de masas, lo que acentúa el obvio y evidente lado que también destacamos en su trabajo: el de proponer espectáculos visuales de gran masividad. El acento en el proceso, según vivimos el 2 de diciembre en una exhibición privada de su método de trabajo, puede acercarnos a esta idea de una gran puesta en escena, casi de mago o demiurgo. Todo lo que está viviendo en Buenos Aires está siendo filmado por un equipo de documentalistas que hará una película, y, como si fuera poco, se descuenta que la puesta en pantalla vía youtube de lo que sucederá en el show de fuegos artificiales el 24 de enero en el Puente de la Boca, será visto por millones de personas en todo el mundo. Al respecto de lo que sucederá allí, algo puede verse en uno de los videos que muestran cómo, con fuegos artificiales, Cai dibujará en el cielo un gigante bandoneón y parejas de baile, desde un soporte de 4000 m2 que descansará en el agua y será luego donado a un museo de Montevideo.

Estas tácticas de masas, estos modos de entrar desde la periferia en el centro, vuelven muy simpático a Cai Guo, su maoismo posmoderno y sus hermosas obsesiones explosivas, que más allá de todo, y eso lo tiene que refrendar el público que se sume a esta propuesta de PROA, guardan una belleza inquietante y plantean cuestiones con el propio tiempo y espacio que son bien contemporáneas.