29º FESTIVAL DE MAR DEL PLATA (BALANCE PARCIAL)

0
8

Buen nivel de las películas e inteligente coordinación con Ventana Sur 

Leedor fue, como en años anteriores, uno de los medios que más exhaustivamente cubrió el reciente 29º Festival Internacional de Mar del Plata.

La presente nota intenta aportar apenas un balance, inevitablemente parcial, elaborado por alguien que sólo asistió al último tercio de un evento que este año cumplió sesenta años, desde el lejano 1954 en que diera inicio.

Lo primero que sorprende es cierto recelo, casi podría decirse disgusto, expresado por una parte de la crítica cinematográfica local que hubiese preferido que “Cavalo dinheiro” ganase el Astor de Oro a la mejor película, en lugar de “Come to my Voice” del turco Huseyin Karabey.

El reclamo no parece justificado ya que la ganadora también se hizo acreedora al Premio del Público e incluso a una Mención por parte de SIGNIS.

No debe olvidarse que el Festival de Mar del Plata ha sido tradicionalmente una muestra que ha privilegiado la visita de grandes nombres del cine y que últimamente, al contar con un presupuesto reducido, ha debido minimizar la presencia de figuras rutilantes. Es una pena que el Astor de Plata al mejor director lo recibiera el propio Mathieu Amalric (“La chambre bleue”), lamentablemente ausente. Es interesante señalar que en su reciente Master Class en Ventana Sur, Thierry Frémaux mencionó a Amalric como el actor y director preferido de la crítica francesa.

A la hora de los premios  a la Competencia Internacional llama la atención que dos de ellos, el ya mencionado a “La Chambre bleue” y el otorgado a Alice Rohrwacher como mejor guionista por “Le meraviglie”, sean a películas que ya habían competido en Cannes (otro Festival de Clase A). Incluso en este último caso la proyección del film italiano comenzó con un cartel portando una Palma y la indicación de que había obtenido el Grand Prix del Jurado del Festival francés.

Si bien desde hace algún tiempo ya es posible que una película que compitió en un Festival de clase A lo haga en otro de similar categoría, sería mejor evitar dicha duplicidad para jerarquizar nuestra muestra.

Y esto nos lleva  a un segundo aspecto que merecería una revisión y que no se da por ejemplo en Cannes o Berlín.  Nos referimos al número de premios a la hora de la Ceremonia de cierre del Festival. Más de 40 premios y menciones parece una cifra algo exagerada, que además de ser excesiva otorga demasiados galardones,  a más de la mitad de los films en competición.

Con las reservas apuntadas, merece destacarse el buen nivel de las películas programadas en las tres competencias centrales, cuya mayoría fue comentada durante el Festival.

Párrafo aparte para “Su realidad”,  la sorpresiva ganadora de la Competencia Argentina.  Dirigido por el ya veterano Manuel Galperín (“1000 Bumerangs”, “El delantal de Lili”, “Futuro perfecto”, “Dulce de leche”), su séptimo largometraje elige acertadamente el blanco y negro para acompañar a Daniel Melingo en un viaje  algo “surrealístico”, lo que ya se insinúa desde el título del film.  Sensación que el espectador tiene cuando el músico abandona un vagón del “metro” en Paris y al salir de la estación se encuentra en plena avenida Corrientes, con el Obelisco al fondo. Hay momentos musicales notables como cuando Jaime Torres lo acompaña conformando un heterodoxo trío que mezcla tango, folklore y rock. Agregan valor la presencia, en verdaderos cameos, de Andrés Calamaro, Guillermo Pfening y el propio Galperín. Hay hermosas tomas en el cementerio “Père Lachaise” y la tumba de Balzac y un notable montaje de Andrés Tambornino. Este parece ser el año de Melingo a quien se verá próximamente en “Lulu” de Luis Ortega (estuvo en el Festival de Roma) y la uruguaya “Una noche sin luna” de Germán Tejeira.

Otro film premiado, aunque con valores más discutibles, es “Tejen” del debutante Pablo Rabe. El galardón se lo otorgó Ventana Sur (“Blood Window”) y el film puede asimilarse por su contenido al género de terror. Las imágenes de gusanos, lombrices, moscas y otros insectos resultan por momentos desagradables rozando el mal gusto. Hay también cuerpos desnudos y repelentes que se contorsionan y una niña vestida de blanco que hace lo mismo colgada de un árbol. El título del film alude aparentemente a los sueños que “tejen”  los extraños personajes que componen este film algo pretencioso.

La riqueza fílmica del último Festival de Mar del Plata se pudo también apreciar en la sección no competitiva Panorama, donde sobresalieron varios títulos en “Autores”. Entre ellos: “La danza de la realidad” del chileno Alejandro Jodorowsky, “Haemoo” del coreano Shim Sung-bo, “Maidan” (sobre el conflicto actual en Ucrania) de Sergei Loznitsa y “P’tit Quinquin”, la hasta el presente mejor película de Bruno Dumont pese a que dura doscientos minutos.

Finalmente señalemos como un último acierto la programación inmediata de “Ventana Sur” al día siguiente de la finalización del Festival de Mar del Plata. Ello permitió a muchas personas la asistencia a ambos eventos. Y a este cronista recuperar varias películas argentinas y latinoamericanas que por su corta estadía en la costa atlántica no alcanzó a ver allí.