Ken Loach: Para Bailar no hacen falta sillas.

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Jimmy’s hall: Ken Loach con su estilo directo y simple  siempre ha sido para quién escribe como un compañero de ruta,  como si hubiera una película de él para cada momento de mi vida política. En los momentos difíciles me ha dicho “hay esperanza” en los momentos de confort “no te sientes, no te pares todavía hay injusticias” . Desde Tierra y Libertad que me hizo rememorar las historias que me contaba mi abuelo republicano pasando por La Canción de Carla que nos traía los ecos de una revolución sandinista tan querida y cercana pero tan lejana en sus detalles y consecuencias.

Una buena parte de sus films (no vi todos) tuvieron un lugar en mi espacio de militancia e identidad ideológica. Por eso Jimmy’s Hall llega en un momento donde la lucha por la justicia social se debe hacer con alegría y felicidad, peleando con placer por nuestras ilusiones de un mundo más justo, más equilibrado, mas amistoso.

Desde El viento que acaricia el prado, Loach quiere que  conozcamos cómo se vivía en Gran Bretaña desde los 30’ hasta los 50’ porque se parece mucho al mundo que quiso refundar el tatcherismo y en el que lucharon los miembros del partido laborista hoy lamentablemente cómplices de la nueva ola liberal que azota Europa,  como si intentara el “nunca más” social no sólo a través de la ficción sino por medio del documental como el último estrenado en el 2013 que se llama  “el espíritu del 45”.

Jimmy’s Hall se pude sintetizar en la vuelta a Irlanda en la década del 30’ de un militante (el Jimmy del título) que decide inaugurar  un salón cultural donde se baila, se lee poesía, se pinta como una forma de  vincular arte, diversión y encuentros sociales, como la propuesta es revulsiva para  las fuerza sociales retrógradas (con la Iglesia del lugar como guía y con los dueños de la tierra como sustento material)  tratan al Salón  como un antro de ateos y comunistas por lo que buscarán todos los medios (militares) para desactivar el lugar.

Por su admirable filmografía, Ken Loach nos ha puesto la vara tan alta que para otro cineasta Jimmy’s hall sería una gran película, cuando para Loach es simplemente una más; y a modo personal diré que no es la que más me gusta pero es loable que a los 78 años el inglés incorpore a su gran repertorio de escenas momentos de baile e intente un genero como el musical sin que por ello se mengüe su historia y su mensaje.

Hay algunos “analistas” de la nueva legión de “Fast Critic” que han demolido con mucha frialdad  a la nueva película del cineasta inglés pero solo miran el árbol y se pierden el bosque de la inmensa producción de Don Loach con más de 30 películas, Además, no analizan la recepción para las nuevas generaciones que en el viejo continente pelean contra las restricciones del neoliberalismo que quieren llevar a las clases popular de Europa de nuevo a la década del 30 y ese es el mensaje que los “Fast Critic” se pierden porque está apurados viajando de festival en festival viendo mil películas pero quizás entiendo poco lo que pasa dentro y fuera del cine.

Hoy, tal vez, esos críticos no entienden cómo funcionó Riff Raff o el escándalo político que fue Agenda secreta ambas de 1990, les falta tiempo para observar la influencia de su cine en el nuevo cine social inglés que, post Malvinas, transformó al  cine como uno de los pocos lugares de resistencia al tatcherismo.

Quizás tampoco conozcan que la producción de Ken Loach se enmarca en todo un movimiento cultural y original  que se concentró en la Inglaterra de los 60’ llamado  la New Left Review que fue la fuente filosófica en la que la nueva izquierda británica comenzó a construir una nueva cultura progresista poststalinista con figuras como Raymond Williams, Stuart Hall, Perry Anderson, E.P Thompson entre otros.

Como amante del cine debo decir que la película es valorable en sus intentos y en su mensaje pero tiene una cierta obviedad que le quita eficacia ideológica el resto sigue siendo de la calidad de Loach  impecable la fotografía, con una guía de actores en su mayoría poco conocidos pero correctos, siendo ese otro valor, no reconocido,  de su incesante descubrimiento de nuevos actores  no ingleses  como lo hizo con el escocés Robert Carlyle mucho antes de que fuera villano Bond o relanzando la carrera de otros como  el irlandés camaleónico Cillian Murphy que pasó de sudar en aviones por asustar a bellas jovencitas a ser premiado en Cannes 2006  por esa maravilla que es “El viento que acaricia el prado”.

Gracias Ken Loach por esa energía que nos muestra que para ser ética y estéticamente transformador no hay que aceptar las sillas, que a lo largo de la vida, nos invitan a parar.

LET’S DANCE

links de Youtube para ver “el espíritu del 45”

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=lQFuIE0ugsA [/youtube](1ra parte)

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=-7o9VZKb0YU[/youtube] (2da. parte)

ken Loach