Geraldine Lanteri, ¿vidas paralelas o Kunstwollen?

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Nos conocimos en la puerta del Teatro San Martín, ella andaba por allí en busca de alguna fantasía artística de la urbe. Esas que ofrecen el sólo hecho de “correntear”, es decir caminar por la Avenida Corrientes ¿o debería decir: Calle Corrientes?. Geraldine además de fotógrafa es filósofa, estudiante de artes combinadas y docente en la universidad. Habrá pasado más de una década de ese encuentro pero sin lugar a dudas repasando su trayectoria y más precisamente dos muestras fotográficas puntuales suyas, “negocios cerrados” y “el amor era esto” no puedo dejar de pensar en dos momentos trascendentales para mí: uno, si se quiere familiar-nacional y otro de índole más personal.

El primero tiene que ver con la situación generalizada del país de gran depresión económica y de una crisis social y cultural que aún mantiene algún que otro vestigio. Durante el 2001, la Argentina finalmente es declarada en default y los negocios y empresas se van al desastre. Mi familia era una de ellas. Pertenecíamos a la antigua industria nacional, una industria anterior a la época de Perón y después de más de 60 años tan de repente, se vino el cacerolazo y la persiana baja.

Apenas un par de años después del estallido del 2001, cuando el descontento aún reinaba, y nadie sabía quién era siquiera ese señor alto que venía del Sur para hacerse cargo de una Argentina en la miseria, Geraldine Lanteri inaugura su primer muestra individual, Negocios cerrados, nada menos que en el Rojas, hogar predilecto de los artistas del “arte light” desde 1993. Era el año 2004 y las/os visitantes de la muestra ya no dudaban de catalogar a los 90´como la década infame.

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La muestra Negocios Cerrados se componía de 50 fotos con un registro monocorde, frontal, en blanco y negro y sin pretensión técnica. En ella se registró el cierre sistemático de negocios en la Capital Federal y el área suburbana, en una época en la que se aproximaba el estallido de diciembre del 2001

La artista destacó en la prensa que su objetivo era  “acercarse al lugar y tomar la foto, sin detenerse en aspectos estéticos porque el objetivo es mostrar una realidad del contexto político social y no quedarse en la superficialidad de la imagen”. 1

Pero no todo terminó allí. Posteriormente al estallido aquellos/as que éramos jóvenes y que no habíamos podido desarrollarnos naturalmente a los 20 años en el ámbito laboral encontramos de a poco oportunidades a partir del año 2003 con la lenta recuperación de la economía.  Una vez estabilizado me llegó el amor. O al menos eso creía. Casualmente Geraldine era compañera y amiga de un tal Sixto quien fue mi costicismo por esos años. No recuerdo bien si el ya me había abandonado o no partiendo a Estados Unidos a probar suerte, lo que recuerdo sí fue ese momento de desolación captado por Geraldine en el baño de azulejos negros fifties de la casa de mi abuelo. Yo estaba desnudo y el agua salía fría. Era Invierno. Creo que me la sacó con una cámara analógica. No estoy seguro. Pero la foto después me la regaló y siempre tuve la sensación de que era una polaroid, aunque no lo era.

Nunca se le pregunté pero creo que la imagen de esa foto le sirvió de punto de partida de la muestra El amor era esto”.

Esta muestra, del 2005/2006 contiene fotografías con técnica instantánea, la cual remite a los momentos de la vida en los que uno fotografía para recordar lo mejor, y a partir de allí construir una historia personal.

Dice la artista: “Surgió de una necesidad absolutamente personal, ….., fotografiando a estas parejas de amigos y amigas, siendo testigo y partícipe a la vez, comprendí un poco más la naturaleza difícil del amor, la trabajosa construcción de una relación humana y la intensa lucha por crear una intimidad, sin perder la propia autonomía. 2

Esta misma idea de construcción y de recreación de intimidad estaba muy a flor de piel por los círculos donde rondábamos, las parejas del grupo parecían consolidarse aún mas y casi todos/as eran fotógrafos/as vinculados a las imágenes de los cuerpos y la cotidianeidad. De algún modo ese minimalismo de élite artística aún podía palparse en las tertulias de Belleza y Felicidad o encontrarse en alguna vernisagge bajo el lema “sorpresas hermosas”.

Pero quizás también puedo intuir que su tono melancólico y decepcionado de las relaciones amorosas coincidió con mi soledad. Por que las fotografía son de parejas. Allí hay dos seres, en la mía estaba solo. Sin embargo, Geraldine dice de su muestra: ” Yo soy su espejo y ellos son el mío: me reflejan, con alegría, aquello que sí tengo, y con melancolía, aquello que me falta pero que me esfuerzo por alcanzar”.2

De algún modo creo que los dos ya estábamos en soledad. Y aunque no fuera así porque las fechas confunden y a veces hay recuerdos borrosos algo sí es cierto: cada vez que rememoro estas muestras es como si abriese un álbum familiar personal.
1_http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-33867-2004-04-09.html
2_ http://www.boladenieve.org.ar/artista/5206/lanteri-geraldine