#29MDQFest: Voley de Martín Piroyansky

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El segundo largometraje de Piroyansky, afortunadamente,  abandona la narración caótica y azarosa de su primer largo Abril en Nueva York, pero no logra retomar los grandes climas creados con su cortometraje No me ama.

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Un grupo de amigos viaja a una casita en una de las islas del Tigre. Nico, el anfitrión (interpretado por el propio director) tiene el apodo de “Cave-Nico”, dando a entender que es un cavernícola, especialmente en lo que a relacionarse con el sexo opuesto se refiere. Tanto es así que está acostándose “sin compromisos” con una de sus amigas, interpretada por la eterna adolescente Inés Efrón. Durante su estadía en la isla, también serán presas de sus deseos sexuales Vera Spinetta, Justina Bustos y la novia de su mejor amigo Nacho (Chino Darín), interpretada por Violeta Urtizberea.

Al principio hay algunos chistes más o menos graciosos, que sientan el tono cómico del film, pero lamentablemente luego todo gira en torno a las (des)venturas sexuales en primer término, y muy lejanamente amorosas.  Aquí o allá hay algunos chistes escatológicos, que hablan de un humor muy básico.

Lo que menos convence del film es ese estancamiento en las problemáticas adolescentes (sexo, drogas y “rocanrol” -aunque en verdad hay mucha música electrónica y cumbia). Cuando tenían veinte años era simpático, llegando a los treinta hubiéramos esperado que el universo Piroyansky se nutriera de algunos problemas más profundos, sin abandonar la comedia, que es claramente uno de sus fuertes.

A pesar, entonces, de que el film es bastante menor en cuanto al abordaje de la temática amorosa, el ritmo está bien logrado, los personajes realizan una curva dramática (excepto quizás el de Spinetta) y es entretenido. Sólo queda esperar que ese potencial estético, cómico y sensible que se vislumbraba en su primer trabajo aflore en futuras incursiones cinematográficas. Para la próxima, tal vez