#29MDQFEST: Ciudadano Piria

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Gustavo Leonel Mendoza (Buenos Aires 1969) llega a Francisco Piria por el cine. Es que en 2005 participa del Festival de Cine de Piriápolis presentando el material de su primera película Nadie inquietó más, sobre la vida de otro inventor de mundos, Narciso Ibáñez Menta.

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A partir de allí pone en práctica algo que se nota que sabe hacer: buscar archivos, escuchar historias, contraponer testimonios, hacer surgir relatos con dosis de ficción y documento, confrontando voces y reforzando el juego de persona a personaje.

Algo de esto tiene este documental sobre Francisco Piria (Montevideo 1847 – 1933), hombre de empresas varias, escritor y político, que supo hacer una fortuna como feriante de industrias varias primero y luego loteando terrenos en el Uruguay que comienza a definirse a finales de la Guerra Civil, siendo el creador de la única ciudad del mundo fundada y construida por un particular, Piriápolis.

Aparte del empleo de materiales de archivo, se destaca especialmente el ida y vuelta con las memorias en torno a Piria, su operación en el imaginario social, el manejo testimonial y la exploración de contextos sorprendentes, que recrean toda una épica, e, indirectamente y como una fuente de datos velada y postergada, permiten releer otras historias que hacen a la historia grande de la nación rioplatense. Algo de esta épica del Uruguay Grande que se proyecta a comienzos del siglo pasado, es la que parece ir de la mano de una movida actual en la capital vecina. En este sentido es reconocible y vibrante el recorrido por las calles de la Ciudad Vieja del comienzo del documental, que se imprime sobre el circuito de la actual Bienal de Montevideo (en sus dos ediciones: 2012 y 2014) y toda la contundencia arquitectónica, física y simbólica, externa e interna, del Banco República y su Fundación. En este sentido, la palabra de Eduardo Galeano sobre Piria como el último de los grandes titanes de la raza uruguaya rinde homenaje a las utopías y los deseos de toda Sudamérica releyendo sus arcadias y a sus foundings fathers burgueses y sin demasiados bronces.

Cabe destacar que incluso en lo que tal vez pueda opinarse un manejo técnico más descuidado en el documental (fueras de foco, baja calidad en el registro, planos menos controlados) también hay una marca de hacer que fortalece la percepción de este gran momento creativo audiovisual, con un récord de películas latinoamericanas en el 29 Festival de Cine de Mar del Plata.

En síntesis, Ciudadano Piria, es para verla y recomendarla.