#29MDQFEST: Jauja (II)

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Incertidumbre

En Conferencia de Prensa, Lisandro Alonso que inauguró hoy la Competencia Internacional con Jauja recordó los 97 y 98 y su trabajo con Nicolás Sarquis en la recordada Sección Contracampo. Hablo de su felicidad en presentar por primera vez una de sus películas en Mar del Plata.

Luego le dio la palabra a su guionista, quien mencionó la capacidad que tiene Alonso para incluir las opiniones de todos sobre la marcha, ya que no existía un guión en el film, por lo que claramente subrayo con sus palabras, algo que todos sabemos, y es que el cine es un trabajo colectivo, pero yendo sí, un paso más allá, de que la idea es además que cada espectador pueda poner sus propias experiencias en la interpretación del film, y en todo caso caminar en un estado de incertidumbre continuo… Mortensen, quien es productor y actor habló, de que el trabajo para Lisandro es ser testigo de un grupo de trabajo, que quiera, que los lleve hacia algún lugar.

Es cierto, que la idea del cuento es importante en todas las culturas, y que este en todo caso posee una ironía, que es tanto danesa, como argentina. Agregó Mortensen aludiendo a sus orígenes tanto daneses como argentinos, aunque nacido en Nueva York. Un relato, donde la gente que va en busca de algo se pierde como en el Quijote. Esa fue la razón por la que acepto este trabajo- no sé si también elegido sobre la marcha- , digo, por lo que no le iba a costar hablar en danés.

Porque es visible, que la idea básica que tenemos en Jauja, es un padre que va en busca de su hija, que se ha escapado con un hombre, supuestamente al que ama. Pero nada de esto último importa en el film, que resulta además como un western existencial argentino- danés. Lo que importa es ir hacia la búsqueda de algo, aunque no se sepa que, y mantenerse en una incertidumbre per sempre.

En la antigüedad, se creía que Jauja era una tierra llena abundancia y felicidad, algo así como un paraíso. Dicen también, que todos los que partieron en su búsqueda, parece que se perdieron.

El cine de Albert Serra y el de Lisandro Alonso tienen muchas cosas en común, sobre todo esa morosidad, esa lentitud… que no sabremos hasta último momento si nos conduce hacia alguna parte, aunque tengamos la experiencia de que somos nosotros, los que con ella arribaremos al lugar que podamos. Planos generales bellamente compuestos pero estáticos, inconmensurables paisajes, donde vemos que las figuras humanas se pierden reduciéndose a su mínima expresión. Estéticamente correctos, una excelente fotografía, un excelente sonido para ver si con los ruidos y las pocas palabras podemos apresar algún sentido. Y también tienen en común algo así como un grupo de seguidores al estilo Lacan, obvio con las proporciones que le corresponden a cada uno, por razones más que simples. Aunque tampoco sabemos finalmente si es un cine que es muy simple, y nosotros le ponemos nuestra experiencia, y lo complicamos, lo queremos hacer algo retorcido cuando en su esencia no lo es, o viceversa. Prefiero adherir a lo primero. También es cierto que tienen algo de las novelas de César Aira, o de las primeras novelas de Saer, tipo El limonero real. Donde el juego con la repetición deviene siempre en diferencia.

Estas son por otra parte, el tipo de cosas que genera este tipo de cine, esto de un regodeo intelectual, que finalmente no dice mucho, o que más precisamente a la mayoría, no le dice nada.

Me recuerda muchas veces y tengo el empacho de citarla, la sala más pequeña de un centro cultural, cercano al cementerio más elegante de Buenos Aires, especialista en mostrar bodrios en un espacio mínimo, vital y móvil, ya que no le pueden conceder mucho más, y donde sobre una de las paredes yace un ploteo, que recurre a Borges, Deleuze, etcsss, y en el peor de los casos a críticos del estilo de Derrida, pesantes totalmente, para finalmente intentar explicar algo, que no tiene ninguna explicación, con planteos que ya vimos el siglo pasado. De terror!

No es que diga que el cine de Alonso o de Serra sea de terror, no es mi intensión, digo sí, que el público en general se pregunta ¿Cuál es la historia que quiso contar? Y hoy Alonso no respondió una pregunta relacionada con el tema público, si lo hizo una vez Serra y habló de esta manera, con sus anteojos oscuros impertérritos en su nariz y en este mismo festival.: “A mi el público no me interesa en absoluto, el que no me quiere ver que no me vea, yo pienso que la mayoría de los directores son idiotas, porque invierten dinero en algo que se puede hacer sin nada, en algunos pueblos(de España) se desesperan por hacer de actores, y yo hago uso de ellos por casi nada….”bla..bla, de peor en peor.

Es claro que Jauja tiene una producción importante, con actores importantes, con escenarios maravillosos como La Pampa y Santa Cruz, con una impecable fotografía y una mejor actuación de Mortensen, pero al menos a mí, no me llegó a emocionar. Hay gente que esto no le dice nada.