Welcome to New York, un film duro pero necesario.

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Inspirado en la vida -no tan privada y sexual – de Dominique Strauus – Kahn, Bienvenido a Nueva York, es un film tan duro como necesario para conocer el otro lado del poder, sus adicciones y sus pretensiones. Abel Ferrara construye el film, a partir del famoso escándalo del cual formo parte el Presidente del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauus-Kahn, que le costara su retiro en el 2011, acá el Señor Devereaux. Pocas veces el término patético se ajusta tanto a la descripción de un film, desde el comienzo al final.

Una narración provocadora interpretada por un memorable Gerard Depardieu. Un personaje sin escrúpulos, con una violencia sexual desmedida, que probablemente se acentúa con los desnudos de su personaje como si la condición de estar excedido de peso lo volviese mucho más grotesco aún. Con escenas y diálogos donde lo macabro emerge de las convicciones de una “clase alta” que piensa que la llamada “clase baja” debe someterse normalmente a complacer sus instintos. Pero donde no obstante, el desencadenante va mucho más allá de este caso en particular, ya que en mucho sentidos lo que se reivindica en todo caso, son los derecho de todos por igual.

Ferrara definió este trabajo como un semi-documental. Lo que seguro, y si aparece como un documento es la manera en que desnuda a Depardieu, su violento encuentro con el resto de los cuerpos, y una cámara que se mueve en un intento de penetrarlos. Un muy buen trabajo de Abel Ferrara, que como casi todo su cine es siempre apreciado por la crítica, pero poco por el público.

Un cine típico de los 70, en la mejor tradición del cine de John Cassavetes. Lanzado en las principales plataformas de internet, Welcome to New York, y bastante ninguneada por el Festival de Cannes ha tenido por este medio un gran éxito de taquilla, lo que ha dado lugar a otro tipo de debate.