Madres Perfectas

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En el 2007 Doris Lessing (quien falleciera el año pasado a los 94 años) recibió el premio Nobel de Literatura por su “capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria”. Cuatro años antes, esta misma mujer escribió “The Grandmothers” compuesto por cuatro cuentos uno de ellos con el mismo título. En él se inspiró Anne Fontaine, -que ya había filmado historias de relaciones poco afectuosas como “Cómo maté a mi padre“, “Nathalie X”, luego recreada por Atom Egoyan en “Chloe”-, para hacer Madres Perfectas acompañada de C. Hampton en su adaptación.

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Es posible que Doris Lessing haya sido una de las escritoras que con mayor belleza haya descripto las relaciones humanas, y The Grandmothers da cuenta de ello con sus historias que hablan sobre mujeres que están por enfrentar el inevitable proceso de la vejez, pero que al mismo tiempo se aferran a la vida y en consecuencia a la posibilidad de ser felices

Madres perfectas es un film donde si bien suceden muchas cosas que podrían alterar las convenciones sociales, su verdadera esencia apunta a dar cuenta del principio al final, de la amistad que cultivan dos mujeres a lo largo de toda su vida. A pesar de que estas tienen algunas cuestiones que las diferencian, el acento esta puesto en este sentimiento. En todo caso es el paisaje idílico y bello, de la costa australiana- que las rodea desde niñas el que las une y las contiene, porque es el testigo de sus experiencias. Porque de hecho elegir permanecer en el mismo lugar, no es una elección menor. Más cuando los seres que amamos nos acompañan. Anne Fontaine logra rescatar el espíritu del texto con un realismo que remite a mostrar este tipo de relaciones afectivas, que aunque parecen no ser tan comunes, se dan con mucha más frecuencia, que con lo que las admitimos.

Porque estas dos mujeres interpretadas por las maravillosas Naomi Watts y Robin Wright eligen establecer un vínculo que va más allá de lo meramente afectivo, con los hijos respectivos de ambas. En otras palabras cada madre se enamora del hijo de su amiga, y a su vez cada hijo se enamora de la madre de su amigo y estas relaciones se consolidan en un acuerdo plural, hasta conseguir casi un amor pleno y verdadero. Se podría pensar en que esta historia es difícil de sostener, pero lo cierto es que como espectador vamos entrando en un clima dramático, que se desprende de las emociones profundas que las entrecruzan. Y en todo caso podemos ver el coraje, la fortaleza, el amor y la misericordia, ¿porque no?

Aunque Madres Perfectas tenga algunas torpezas con el guión, por el modo en que la narración avanza, a pesar de todo… es un film que logra mostrar, -aunque quizá podría haberlo hecho mejor- una evolución en la psicología de los personajes, en fin, lo que digo es que logra hacernos reflexionar sobre el tema, y lo más importante es que logra emocionar, y a eso contribuye el paisaje, las actuaciones, y una excelente fotografía.