Insólito: Mauro Corda en el Sívori

0
12

Texto de la Curaduría y Museografía, a cargo de Graciela Limardo, a propósito de la muestra Insólito, de Mauro Corda, que inaugura el 14 de noviembre de 2014 en el Museo Sívori de la ciudad de Buenos Aires:

- Publicidad -

“No es la primera vez que el Museo Sívori, bajo la dirección de Cocó de Larrañaga, exhibe obras de artistas extranjeros. Si bien su misión es reflexionar sobre el arte argentino  se presenta como  pertinente y necesario el cotejo, ante todo,  con lo latinoamericano.  Así, y en la medida en que fue posible, su programación incluyó a artistas procedentes de Méjico, Perú, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Colombia y del muy cercano Uruguay.

Estimamos que el ambiente artístico argentino  tan impregnado de cultura parisina también sabrá apreciar el aporte del francés Mauro Corda, de apellido sardo pero nacido en Lourdes y formado en Reims, Paris y Madrid.

Especialmente la comunidad  de escultores argentinos a quienes han llegado las lecciones  de Rodin  y Bourdelle a través de la obra y la docencia de  grandes maestros como lo fueron Bigatti e Irurtia y sus alumnos Pujia, Vinci,  Dagá y Giannetti,  entre otros.

Es importante señalar que esta exposición no hubiera sido posible sin el esfuerzo económico del mismo Mauro Corda, la Asociación de Amigos del  Museo y del Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Museos.

Mauro Corda es  discípulo de Jean Cardot, escultor francés autor de los monumentos a Churchill y de Gaulle emplazados en las cercanías del Grand Palais.

Su obra propone una  trama de visibilidades en la que confluyen  la tradición clásica de la escultura modelada  y una reflexión contemporánea  sobre  la condición humana.

Esa tensión que lo habita, perturba la mirada “normalizada” que espera cuerpos ideales y encuentra  cuerpos incorrectos, inauditos, insólitos. Al sentirse extrañada se descubre impropia y soberbia.  Del otro lado de las apariencias culturales, desbordan los miedos reprimidos, la pulsión de muerte y una  sospechosa humanidad.

El canon de Vitrubio establecía una proporción correcta y una simetría vista como correspondencia entre las partes y el todo.  Las  figuras humanas escindidas  de Corda, vuelven sobre  esa idea reguladora para hablar de sexualidades  en tránsito, como pasaje  de un cuerpo a otro.  Desajustes que se alzan contra los regímenes  que las  construyen como “normales” o “anormales”.

Cauchemar  y la  secuencia de “Chambres”  funcionan como el negativo de  impresiones fotográficas sobre la materia tridimensional.  Huellas del cuerpo del bebé y de los rostros de  parejas en el cotidiano “despertar”   que alguna vez estuvieron allí y que en un juego  perturbador de presencias y ausencias, la mirada intenta fugazmente restituir.

Gisant  (yacente) cierra la muestra  participando del concepto de “vanitas”;  como una advertencia sobre la vanidad de la vida,  nos invita a pensar  en el paso del tiempo, en la vida y en la muerte.

Con impecable ejecución técnica, repone un modo naturalizado y distanciado de ver los cuerpos en bronce, acero, aluminio, resina o mármol; un cuerpo clásico, de proporciones armónicas que sin embargo se presenta contingente e inestable, que  nace y muere”.

Desde el viernes 14 de noviembre al 1° de marzo en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori. Entrada general: $5. Miércoles y sábados gratis.

 

Compartir
Artículo anteriorJohanna Calle: Indicios, en Casas Riegner
Artículo siguienteBill Viola en Beijing
El portal de arte, cultura y espectáculos de habla hispana. Desde la ciudad de Buenos Aires, Argentina, Leedor.com brinda noticias de cultura, una vasta oferta de contenidos de producción propia organizados en secciones temáticas y un interesante conjunto de servicios gratuitos que facilitan el acceso a la información sobre arte, cultura y espectáculos en español.