de reinos y desiertos, un libro de poemas de Álvaro Olmedo

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Hay libros que se disfrutan de más de una manera. El cuarto libro de poemas de Álvaro Olmedo, de reinos y desiertos, se presenta en una edición bilingüe, con traducción al inglés del poeta Eugenio Polisky y un conjunto de ilustraciones únicas creadas por Luciana Assandri. El volumen se transforma así en un artefacto, tomando la etimología de algo ‘hecho con arte’.

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Álvaro Olmedo es sanjuanino, artista plástico y escritor, coordina talleres literarios, ganó varios premios y, sobre todo, es un excelente poeta. ¿Qué nos ofrece de reinos y desiertos? “Una geografía interior dividida en cinco continentes, los que sin embargo se multiplican en un amplio espectro a partir de un ir y venir que es mirarse adentro”, según explica Juany Rojas en un prólogo casi tan poético como el libro mismo. El amor y el desamor, la mujer, dios, la muerte, la soledad, la ausencia, el encuentro y el desencuentro, la plenitud, la naturaleza son los temas que vienen a nuestro encuentro y nos hablan a nuestra propia geografía interior. La escritura también es un tema, y el poema más representativo es “prueba” que enumera una serie de razones irrefutables de que el autor es “culpable de parir poesía”.

 

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Por supuesto, Olmedo se vale del lenguaje poético a través de diferentes recursos, pero además explota las distintas isotopías –basta como ejemplo “sálvame dios”, en el que averno, brebaje, sombra, morir, látigo, aprisiona son algunas de las palabras que nos remiten al campo semántico del amor como infierno? y crea nuevos términos que, a su vez, precisan y delimitan nuevas: la lluvia cortineando, un corazón que no otoñe el palpitar o bocinar el silencio, por ejemplo.

La estructura de los poemas aprovecha el espacio de la página, y Olmedo también hace uso de la prosa poética en la que se destacan las series de enumeraciones. Salvo en estos textos, todos los poemas no usan mayúsculas ni signos de puntuación; en algunos, además, el primer verso es parte de una oración que comienza en el título: esta ciudad / te lleva en el vientre de sus calzadas y en la falda de horizontes. Las minúsculas y la falta de puntuación nos remiten a la idea de un todo, una especie de gran poema formado por momentos, un continuo ir y venir en un espacio interior, como nos explicaba Juany Rojas.

Un lujo las ilustraciones de Luciana Assandri y un placer leer las traducciones de Eugenio Polisky, poeta él también y, por lo tanto, una voz más que autorizada para trasladar todas las connotaciones de una lengua a otra porque la palabra es un preludio / un intersticio en el silencio / y una rendija que se abre de luz.