Escracho, Primera Muestra Individual de Malegría

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El pasado 31 de octubre inauguró en el Distrito de Las Artes (Caffarena 86) la primera muestra individual de Sebastián Rodriguez, Malegría, artista colombiano dedicado al mural que se ha encargado de llenar de color paredes de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Brasil, Ecuador, Bolivia y Colombia.

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De padre y hermano ilustradores y muralistas y con los dedos manchados de tinta desde niño, Malegría ha recorrido los caminos del continente llenando de historias su mundo de líneas, monstruos y latas de pintura para dejarlas en las esquinas más impensadas de la ciudad y colorear la cotidianidad de los días.

Con la excusa de su primera muestra individual nos encontramos para charlar sobre su trabajo.

Qué es Malegría?

Es una mezcla, de inocencia y fragilidad pero a la vez un sentimiento salvaje y primitivo. Yo lo percibí mucho estando en Colombia, Bolivia, en países latinos, lo veo arraigado al negro y al indio, más que a modos de pensar europeos.
Es como esa capacidad de resistir, de sobreponer la alegría, una alegría siempre amarga.

Viene de algunas canciones…yo se la escuché por primera vez a Manu Chau, pero luego me di cuenta que también estaba en algunas canciones de esclavos., que cantaban para mantener el espíritu vivo.
Entonces me di cuenta que encontraba la Malegría en todas las cosas que me interesaban. Sentía que era algo universal. Una nostalgia con cierta alegría, una sensación de carnaval.
Esto lo sentí y me cerró más viajando por Bolivia, en el carnaval de Oruro, que todo estaba un poco mal, todo un poco descompuesto, pero existía el juego, la danza y este tipo de cosas que nos hacen reencontrarnos con nosotros mismos.

Por qué empezaste a hacer murales?

Empecé por algo generacional, como por una obligación, una misión. Mi hermano hacía, pero él hacía cosas más relacionadas con el grafitti, y como que nunca le puse mucha atención. y alguna vez empezó a salir a pintar con mi papá, mi papá no pintaba en la calle, pero alguna vez salieron juntos y le gustó mucho y empezó a hacer murales, que es lo que hace hasta hoy día.
Alguna vez mi hermano vino a visitarme y un día que hacía mucho calor, lo acompañé a pintar y me compré unos tarros de pintura, como para acompañarlo y hacer algo. Y empezamos a pintar un muro en San Telmo, un muro que ya no existe y me gustó mucho, entonces empecé automáticamente a hacer muchos! Nunca paré.

Ese mismo verano me fui de viaje por Bolivia y por el norte de Argentina y allá fui a los carnavales, y me encontré con todo esto…Creo que también andaba con el corazón roto, y siento que tal vez la Malegría se parece a esa fuerza que te nace después del despecho.

Unx se encuentra dibujos tuyos en todas partes, en espacios muy grandes y en espacios muy chiquitos e imprevisibles, cómo es el marco de legalidad para trabajar de este modo….tan incansable

La verdad es que prefiero trabajar legal. Yo busco transformar los espacios, me gusta ver cómo la gente carga de sentido los espacios, me gusta revalorizar esquinas deterioradas, por donde pasan viejitas todos los días, trabajadores….me gusta cambiarles un momento en la cotidianidad.

Por ejemplo en el trabajo del subte, tanta gente que lo usa, de mal humor…llenar ese espacio de color y cambiar ese segundito que la gente está ahí y lo transita, que se queden mirándolo, es como que la gente lo habita un poco más feliz siento.
Me gusta pensar en que puedo resignificar esos espacios, esos momentos donde conviven mil subjetividades distintas.

Y creo que en esos lugares abandonados, o que están rayados, o destruidos y quiero pintar a veces no pido ni permiso, la policía ni se fija, además trabajo de día, todo eso tiene otra connotación.

A mi como lenguaje el grafitti, aunque me parece válido, no es lo que me interesa.

Y antes de empezar con los murales, ya pintabas?

Si, desde chiquito. Desde que tengo memoria, hacía unos libritos, que cosía y llenaba de personajes, de hecho muchos de ellos son los mismos que sigo haciendo ahora.

Mi papá siempre me hacía partícipe de los momentos cuando pintaba, me acuerdo que alguna vez hicimos un libro de los derechos del niño, yo no me acuerdo muy bien, era muy chiquito, pero yo lo ilustraba con mis personajes, que él retocaba un poquito y ya quedaban, tenía como tres años… por otro lado mi papá además es editor, entonces con él hacíamos libritos para el colegio, él me ayudaba y aprendí a hacer libros. Ahí empecé a jugar por primera vez con tintas y aguadas.

Cómo son tus personajes? Tienes algunos que se repitan?

Empecé con un gatito que hacia desde chiquito, y después empecé a meter otros que siempre se repiten y lo que hago cada vez más es recrearlos en distintas situaciones. Ponerle más atención a la atmósfera, entes por ahí los dejaba sueltos, ahora la idea es narrar, no sólo generar una sensación sino construirles mundos y contextos, eso está bueno porque te exige mucho más.

Los visto, les pongo diferente ropa y los ubico en situaciones extremas. En el espacio, en la selva, en la ciudad, todo mezclado, los pongo en estados alterados, siempre los llevo al límite.

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Cómo fue la búsqueda de los personajes de la muestra? Vi muchísimos en el agua por ejemplo, navegando…

Esta muestra fue un poco un resultado de varios viajes que he venido realizando durante los últimos años y a la vez, es la conclusión de un largo viaje que ha sido mi estadía en Argentina, al tiempo que es mi primera muestra individual, es el cierre de un ciclo y la apertura de otros.

Cuando fui al sur estuve encontrándome con mitologías indígenas de ese lado, los Selknam por ejemplo, ellos se pintaban el cuerpo de negro y se dibujaban diseños blancos, y se hacían máscaras gigantes, de hecho muchas de las máscaras que llevan puestas los personajes que hice para la muestra son máscaras de un ritual que se llama haín.

Y esto que decías de los barcos y del agua salió de un viaje que hice al sur de Argentina, a Ushuaia, que me dejó muy alucinado, justo además estaba leyendo un libro de Joseph Conrad que era sobre un marinero, creo que era la línea de sombra. Es como que te subes a un avión y luego empieza a percibir la relación que tiene la gente con la tierra, con la historia, hay otra relación con el agua y el mar, están rodeados de agua… entonces empecé a ver y a leer historias sobre el lugar y entonces empecé a hacer barcos.

Me empecé a preguntar sobre lo que es el barco, el movimiento, que es una plataforma inestable, una sensación que producen como de ebriedad. Cuando estaba en Ushuaia me iba a un bar a donde me iba sólo mientras nevaba, y ahí empecé a hacer scratch con barcos.

Lo que me pasa con los dibujos es que me sirven de diario, cuando veo la obra me acuerdo cómo y dónde estaba en el momento en que la hice, qué estado de ánimo tenía. Como que una imagen me despliega muchos recuerdos, me sirven para reafirmarme, para acordarme quien soy y que no se disuelva en el tiempo. Además porque tengo muy mala memoria.

Cómo descubriste el scratch?

Por el colegio…es como lo que hacía en el jardín… con crayones, luego hice unos talleres de ilustración donde aprendí a hacerlo más pro y finalmente el encuentro con estos papeles que ya tenían todo el soporte preparado. Me gustó mucho jugar con la técnica. Para la muestra de hecho hice scratch en los muros de una sala, se puede explorar mucho.

Y Por qué te decidiste por esta técnica para la muestra?

El formato de las obras me permitía viajar con ellas, además no necesito pintura, solo un cúter y la superficie para trabajar.

Me regalaron unos papeles especiales para scratch, que no hay que hacerles nada, vienen preparados. Entonces me los llevé a viajar, los corté en formatos chicos, transportables y cuando me di cuenta ya tenía una muestra armada.

Y sentía que era un trabajo que tenía poder. Entonces generé nuevas piezas, estas si con color de fondo.
Fue una experiencia re linda porque fue como crear un organismo vivo. Espero que sea la primera de muchas. Por el momento me gustaría que la gente viera el trabajo con el scratch porque no se puede apreciar bien sino en la muestra, en directo, en internet pierde detalles, la textura… es todo lo opuesto a mis trabajos en la calle, hay que acercarse mucho para poder ver todo, tienen mucha información.

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De ESCRACHO hacen parte alrededor de 35 obras además de la intervención del muro de una de las salas, recorrerla es ir develando parajes fantásticos, lagartos escupiendo fuego y andando en monopatín por las terrazas de una ciudad envuelta en plantas, barquitos capitaneados por lagartos enmascarados, y una infinidad de micromundos conviviendo en perfecta malegría.

La muestra puede visitarse en El Distrito de Las Artes / Caffarena 86 de Jueves a Domingo hasta el 15 de Noviembre.