Importante presencia argentina en Roma

0
10

Evento con un mercado (“Business Street”) que continúa afirmándose y una importante presencia argentina 

Entre el 16 y el 25 de octubre de 2014 tuvo lugar la 9º edición del Festival Internacional de Cine de Roma, siendo una de sus mayores fortalezas el contar con un mercado de cine, que este año se desarrolló durante los primeros cuatro días de la muestra.

Mucho ha cambiado la fisonomía del Festival en apenas dos años, oportunidad anterior en que se asistió merced a la generosa invitación al Business Street, tal el nombre del mercado de cine.

El Festival Internacional de Roma ha dejado de ser competitivo y ya no existe una Selección Oficial sino diversas secciones, siendo ahora los premios los otorgados por votación del público.  El cambio parece oportuno puesto que existen demasiados festivales competitivos mientras que el de Roma puede tildarse de popular ya que por el precio de una entrada de cine (en Italia) puede accederse a cualquiera de lo títulos de la programación.

FOCUS Argentina y Brasil

 Este año fue muy especial para Argentina y Brasil al ser invitados a participar en diversas actividades incluyendo una Mesa Redonda con representantes de ambos países.

Dicho evento fue moderado por el crítico Diego Lerer con la participación de figuras destacadas de nuestra industria. Bernardo Zupnik (Distribution Company Argentina) se refirió a las dificultades que los distribuidores independientes encuentran para estrenar sus películas en los grandes circuitos cinematográficos. Señaló que sólo dos películas italianas (“Habemus Papa”, “La grande bellezza”) superaron los cien mil espectadores durante la presente década. Por su parte Oscar Ortiz (Lumiere Films) también se refirió a la exhibición ya que su empresa cuenta con 240 pantallas, casi un 30% del total del país. Señaló que a diferencia de los circuitos “majors”, el suyo ofrece mejores oportunidades a los distribuidores independientes.

Bernardo Bergeret (Relaciones Internacionales – INCAA) mostró el buen momento por el que pasa el cine argentino, cuya participación en la taquilla alcanzaría a ser del 15% durante 2014, bastante por encima del clásico 10-12% de años anteriores. A su vez Nathalia Videla Peña, dedicada a la producción (Magma Cine), confirmó el auge señalado por el INCAA y se refirió específicamente a la película “El ardor” que su empresa coprodujo con participación italiana (y francesa).

La nutrida delegación argentina contó con la presencia de la presidenta del INCAA: Lucrecia Cardoso, acompañada por Alejandro Righini, Silvina Cornillon y el mencionado Bernardo Bergeret.

Entre las películas exhibidas en el mercado sobresalió “El patrón, radiografía de un crimen” de Sebastián Schindel (“Que sea Rock”). Joaquín Furriel personifica a Hermógenes, un humilde catamarqueño que es contratado por Latuada, un siniestro matón (Luis Ziembrowski) para procesar y vender carne vacuna, no siempre en buen estado. A las buenas actuaciones de los actores mencionados se suman las de Mónica Lairana como esposa del carnicero y de Guillermo Pfening, como el abogado que defiende al pobre peón.

Menos lograda resulta “Lulú”, la nueva película de Luis Ortega a quien se vio acompañado de la actriz Ailín Salas quien personifica a Ludmila, una chica que se mueve en una silla de ruedas pese a que podría no necesitarla. La acompaña Lucas (Nahuel Pérez Biscayart), que trabaja recolectando sobras de carnicerías (curiosa y casual relación con la otra película ya comentada) y se pasea con un  revólver por las cercanías de la Recoleta.

Entre otros nos cruzamos con Hernán Roselli (“Mauro”), Juan Pablo Buscarini (“El inventor de juegos”), Patricia Primón y Octavio Nadal (de la distribuidora Aura Films) y los distribuidores Carlos Harwicz (CDI) y Carlos Zumbo (Zeta Films). Entre los productores estaban Nicolas Batlle (Magoya Films) promoviendo la venta de “Patrón”, Hernán Musaluppi (Rizoma Film) presentando “Aire libre” junto a Alejandro Caseta  (Patagonik) y Pablo Udenio (HC Films) con su nuevo proyecto (“Break”) que dirigiría su socio Hernán Guerschuny (“El crítico”).

Nuevo cine italiano

Uno de los mayores atractivos del Festival de Roma es la oportunidad de ver nuevos films italianos. The Business Street presentó un conjunto de veinte largometrajes bajo el lema “Italian Film Boutique”. Se exhibieron en los cinemas Barberini, a apenas cincuenta metros del Hotel Bernini Bristol, centro del Mercado en cuyo último piso (“Roof Garden”) tenían lugar las reuniones entre las empresas que venden sus productos y los distribuidores de todo el mundo invitados por el Festival de Roma. Con una  hermosa vista sobre la ciudad y un clima ideal (tanto meteorológico como de negocios) se desarrolló un evento, que ya está sólidamente instalado al cabo de nueve exitosos años.

Entre los films italianos vistos destacamos: “Italy in a Day” de Gabriele Salvadores (“Mediterráneo”) coproducido por Ridley Scott y que se produjo editando material que filmaron 40.000 personas “comunes” en un único día (26/10/13).

“Anime Nere” de Francesco Munzi transcurre en Calabria y es un dramático relato de tres hermanos envueltos en una conflictiva violencia con trágicos sucesos.

“Perez”, de Edoardo De Angelis, es la historia de un oscuro abogado que trabaja de fiscal en Nápoles y cuya joven hija está en pareja con el hijo de un delincuente. Excelente fotografía y muy buena interpretación de Luca Zingaretti en el rol central.

“Perfidia”, de Bonifacio Angius, plantea un drama similar al anterior al confrontar a un joven abúlico, sin trabajo ni pareja,  cuyo padre descubre que ha prestado poca atención a su hijo, intentando restablecer el vínculo.

“Soap Opera” de Alessandro Genovesi fue el film de apertura del Festival de Roma y probablemente la peor película vista durante el mismo. Sus personajes son varios residentes de un mismo edificio en el último día del año. Ni siquiera Diego Abatantuono, en el rol de un egocéntrico “carabiniere”, logra salir a flote en esta fallida comedia.

“Più Buio di Mezzanotte” (“Darker than Midnight”), de Sebastiano Riso muestra a un joven de 14 años (Davide Capone) de aspecto andrógino que huye de un padre incomprensivo para caer en un parque público de Catania poblado por seres marginales. Buen debut del realizador y del joven actor principal.

“La guerra del cerdo” es una curiosa y lograda remake del film de Torre-Nilsson, basado en la famosa novela de Adolfo Bioy Casares. Víctor Laplace personifica a Isidoro y lo acompañan entre otros el muy recordado Arturo Goetz en excelente actuación. Lo llamativo es que fue íntegramente filmada en Buenos Aires con actores argentinos pero con un director debutante italiano (David María Putorti). Y también que Víctor Laplace ya había actuado en la primera versión  (hace 40 años) en el rol del hijo de Isidoro.