Ivonne Pfeiffer: Las calacas

0
60

El asunto de la vida y la muerte es un misterio que ha provocado todo tipo de reacciones en el hombre a través de la historia; una de sus aspiraciones mas grandes ha sido la de franquear la barrera tan oscura y pesada que las separa y las presenta como irreconciliables.

Son muchas y muy diversas las culturas que han generado, desde épocas inmemoriales, creencias en torno a la celebración de la Muerte; ritos y costumbres que la veneran, la honran, la ahuyentan… e incluso la burlan. Como orgullosos herederos de esta tradición arraigada en lo más profundo de su cultura, los pueblos de la América Latina toda mantienen viva, con algarabía, una costumbre que se remonta a los Aztecas, Mayas, Purépechas, Nahuas y Totonacas.

Estos originarios de Mesoamérica celebraron la vida de sus ancestros durante 3000 años y de aquella practica prehispánica de conservar los cráneos como trofeos y exhibirlos durante los rituales para simbolizar la muerte y el renacimiento, nacen las calacas.

Las Calacas se hicieron conocer gracias a los festejos, reliquias artísticas, tatuajes y ceremonias fúnebres étnicas del Día de los Muertos. La palabra, para quienes no lo saben, es un término coloquial que se refiere al esqueleto, por lo general, adornado con flores y pintado con colores alegres. En México, la calaca es motivo de celebración y se utiliza en las fiestas cuando la gente viste máscaras y ropas festivas inspiradas en la muerte. La calaca mexicana tiene la particularidad de contemplar la muerte de manera positiva y optimista. En cambio en otros países, como Guatemala, la calaca tradicional es un esqueleto desnudo por lo general, sin decoraciones ni colores, que transmite temor y luto cuando la muerte toca a la puerta.

Yvonne creció con una profunda admiración por las tradiciones Mexicanas y las de su querida Guatemala natal. La colorida simbología emblemática, cargada de altares, flores, máscaras y calaveras, toca su fibra mas íntima y la llevó a emprender este viaje, homenaje según cuenta, a la historia de las mujeres de Latinoamérica.

“Si bien pinté durante años en forma privada y personal, no me dedico al arte full-time pero el arte eventualmente explota y se manifiesta de una forma u otra y sin pedir permiso, ni pedir perdón –“simplemente un día”,… este día pues esta es su primerísima muestra…”sale a la luz cuando ya no puede vivir más en la oscuridad.”

Pfeiffer acusa un pasado corporativo que le permitió exponerse al arte y conocer los museos más importantes del mundo sin embargo, la experiencia le ha servida para reafirmar el valor de un mundo con arte, todo tipo de arte, y la llevo a mirar hacia adentro en una profunda búsqueda de conocimiento a nivel interior. Estudio Marketing y Comercio Exterior y cuenta con una maestría en Historia del Arte pero se proclama autodidacta con una obra muy personal.

Maestra del antiguo lápiz pastel que mencionara Leonardo da Vinci por primera vez en 1495, Pfeiffer explica: ‘…la inmediatez y capacidad de transformación del soporte bajo la guía de mi mano es lo que me fascina de la técnica. Los pasteles son flexibles, maleables y se prestan a trabajar a la par del artista en la creación de una imagen; comparten su esencia con el artista que se mimetiza con el lápiz y el lápiz a su vez, se vuelve uno contigo”… literalmente. Este instrumento del dibujo, cuya mina es una pasta seca de pigmentos que se deshacen, termina como polvo en tu pelo, tu rostro, tus pies y manos haciendo al artista parte de la obra de manera física.

Así pues, Yvonne también se recrea en cada retrato, ocultando detrás de cada mascara, también sus emociones, y los miedos que justamente la fortalecen y la liberan. Su especialidad es la figura humana y captar la esencia de su impronta latinoamericana, en particular la su herencia guatemalteca. Esta serie de mujeres que cautivan, que la representan y la contienen, son sus amigas y confidentes. Son rostros mudos con ojos que lo dicen todo y aluden calladamente a la emoción femenina que con sus cuerpos apetecibles y huesos nos recuerdan que la muerte, tarde o temprano, llegara.

Con estas bellas imágenes, de manera contundente y casi, la artista entonces nos hace un fuerte llamado a disfrutar de la vida de forma intensa y absoluta.

Para ayudar a que sus obras perduren más allá de su propia existencia, Yvonne utiliza pasteles de la más alta calidad y papel de archivo o papel archivador, un papel libre de acido que se utiliza especialmente a la hora de mejorar la preservación de los cuadros o fotografías.
Aun así, como dice: “el polvo no puede ser encarcelado para siempre”.

Obras de Yvonne Pfeiffer, que como la vida misma, del polvo vienen y con la humildad de una gran artista, en la tierra se convertirán.

www.artpromenadeMiami.com
www.irreversiblemagazine.com
www.arte.yvonnepfeiffer.com