El espectro de Alexander Wolf

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¿Quién es Alexander Wolf? ¿Aquel jinete asesinado durante la guerra? ¿El escritor fantasma? ¿El desconocido del bar? Habrá que descubrirlo en las páginas de El espectro de Alexander Wolf, una novela de Gaito Gazdanov que La Bestia Equilátera rescata y publica en español.

“Nada influyó tanto en mi vida como la única muerte que cometí y cuyo recuerdo ha ido dejando su regusto amargo en todos mis días”. Esta frase con la que inicia el El espectro de Alexander Wolf, puede leerse en críticas y reseñas, y es que pocas frases describen tanto una historia. Se trata de una novela policial escrita en 1947 que mantiene su vigencia como las grandes obras de la literatura universal. La vigencia las mantiene vivas y las diferentes lecturas las enriquecen con el paso de los años… valga la frase obvia –casi cursi–  post lectura de una novela perdurable en la memoria por su lograda intensidad.

Destaca en El espectro de Alexander Wolf su simpleza narrativa. La palabra justa y el momento adecuado arman un thriller psicológico que suma además boxeo, periodismo y  relaciones ambiguas. Un libro de coincidencias, de culpas y perdones. “Dice usted que todo lo recuerda como si hubiera sido ayer. También yo lo recuerdo”,  expresa uno de los personajes.

La novela hace un guiño a la autobiografía. Gaito Gazdanov (1903-1971) luchó en la guerra civil rusa y luego se exilió en París donde ejerció el periodismo, como su personaje. Fue en el exilio donde Gazdanov se convirtió en un renombrado escritor. Siempre publicó en ruso pero no en su país, ya que su obra estuvo vetada hasta después de la Perestroika. Hoy, sus novelas han sido traducidas a varios idiomas.

El Espectro… fue traducida por primera vez al español por Miguel A. Calzada en 1955. También se tradujeron las novelas Caminos nocturnos (Sajalín Editores, Barcelona, 2010) y Una noche con Claire (Nevsky Prospects, Madrid, 2011). Hasta leer la edición argentina (La Bestia Equilátera, 2014), Gazdanov era un escritor desconocido para mí. Ahora estoy pendiente de cualquier otra historia de este maravilloso autor que formó parte de la llamada «generación desapercibida». Así, desapercibida estuvo esta novela en nuestro idioma, ahora solo queda disfrutarla acompañada de un buen vino tinto y unos exquisitos melocotones envueltos.

Melocotones envueltos con jamón: Cortar en cuñas (4 partes iguales) dos melocotones frescos, colocar en la parte hueca un trozo pequeño de queso mozarella, una uva pasa (ciruela) y enrollar con una tira de jamón crudo alrededor. Calentar en el horno por pocos minutos, sacar antes de que el queso se derrita. Bañar con aceite de oliva mezclado con chile rojo sin semillas. El chile puede sustituirse por un poco de chimichurri en polvo. Adornar con ramitas de perejil.