Resquicio, en FASE6

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La Sala 6 del Centro Cultural Recoleta, en la ciudad de Buenos Aires, vuelve a ser la sede para que artistas visuales y curadoras, graduadas y estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad del Museo Social Argentino expongan su nuevo trabajo, por cuarto año consecutivo en lo que es un espacio consolidado de lenguajes y medios en cruce: FASE, Encuentro de Arte y Tecnología.

Resquicio es la nueva propuesta con la que la UMSA comparte espacio con la Universidad Maimónides, en dos propuestas que se distinguen por la calidad estética y por la confrontación conceptual que proponen, en un complemento que resulta acertado y potencia ambos espacios.

En este nuevo desafío, el colectivo de artistas y curadoras que se identifica con etiquetas como  #umsaenfase, #faseanas, #resquiciadas lleva a cabo un site specific donde destacan las siguientes características: a) la gran escala, b) la apuesta conceptual por el residuo en tanto matriz poética y c) el gesto paródico, una vez más, hacia la tecnología, sus poderes,  y sus micropolíticas cotidianas, manuales,ideológicas y sensibles pero, especialmente, corporales. Y esto, una vez más, llevado a cabo desde una impronta colectiva, un trabajo creativo y constructivo horizontal, realizado durante 8 meses en el Taller Gascón, tomado por el grupo como casa y espacio de trabajo.

La gran escala resalta por su presencia y contundencia dentro del Centro Cultural Recoleta. Resquicio se plantea como un laberinto que ocupa una superficie de 13,50 metros por 6, que supera en algunas partes los 5 metros de altura, utilizando 120 m2 de desechos de telgopor recogidos durante 6 meses en las calles de Buenos Aires,  Este hecho no es menor, no se trata de placas de telgopor nuevas y compradas para hacer una obra de arte. Son piezas usadas originalmente como packaging de todo tipo de electodomésticos y objetos de consumo, alta y baja tecnología.

Lo interesante es el giro que adquiere la relación Poéticas/Políticas dentro de esto resquicios, grietas desde las cuales retomar el primer efecto residual de la tecnología, su basura inmediata, su cáscara, la marca de su fragilidad, su continente, aquello sin valor que deshechamos para encontrar la perla que encierra. Desde embalajes de plasmas a bases de heladeras pasando por potes de helado y protectores de lavarropas, todos los modelos y marcas del paraíso del consumo tech y la felicidad del hogar plug and play son borrados y unificados en ese gesto minimal que olvida formas pero sostiene algo de su aura, así aislado, sacado de contexto y propuesto como nuevo material para una instalación artística.

La acción del espectador también es clave. Como dice la propia voz colectiva de este proyecto: “Resquicio es una instalación participativa, El cuestionamiento del cual se parte: un espacio híbrido donde todo parece ser posible; ubicado entre fronteras, delimita y fagocita los bordes de los sistemas, friccionando y asimilando sus elementos para recrear vida y productos. La obra propuesta materializa esta reflexión en una instalación-máquina penetrable y sensitiva, realizada en TELGOPOR, material de descarte exiliado del sistema productivo que es recuperado como productor sustancial. Se trata de una obra recorrible, dentro de la cual se proyectarán imágenes alusivas a las diversas grietas, creadas desde los límites de los sistemas social e industrial. Este ambiente experimental apela a la sensibilidad del espectador táctil, auditiva y visualmente, potenciando la implicación del sujeto.

En cierto sentido, el trabajo de Resquicio hace recordar al que está montado en la 31 Bienal de Sao Paulo, Small World, del artista israelí Yochai Avrahami, un recorrido laberíntico que también problematiza la posibilidad de andar no ya como flaneures sino desde la acción cosificante que constituye al ser espectador.

Mientras, en el laberinto del envoltorio y la basura post tecnológica, del 25 al 30 de octubre, proyecciones de grietas y engranajes remiten a la nueva matrix donde todos corremos la carrera sinfin del espectáculo: nacer para mirar, vivir para consumir, en un recorrido donde volver de la tecnología significa perderse en los intersticios mudos que nos ven huir.

Artistas carrera de Artes Visuales de UMSA:
– Melisa Schmitz
– Mercedes Falke
– Paola Koch
– Gabriela Ballesta
– Melina Lo Bué
– Olivia Busse

Curadoras carrera de Curaduría e Historia del Arte de UMSA
– Florencia Bianco
– María Eugenia Bellini
– Maria Alejandra Valdebenito
– Florencia García Martínez
– Laura Kozlowski

Montajista: Miguel Medina.
Coordinación general: Alejandra Portela y Kekena Corvalán.