Monte Adentro: entrevista a su director

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En la Sección Situación del Documental Latinoamericano de la 14° edición  de  DOCBS.AS.se presento la película colombiana “Monte adentro” del argentino Nicolás  Macario Alonso quien en 1976 al año de su vida debio emigrar con sus padres a Colombia donde vivió gran parte de su vida pero desde hace 5 años reside en Buenos Aires viajando permanentemente a Colombia.

 

Nicolás trabajo 5 años en la realización de “Monte  adentro” donde explora la vida cotidiana de una familia campesina en el Departamento de Caldas que por generaciones se ha dedicado al arreo, llevando y trayendo en mulas toda clase de mercancías por las montañas del  eje cafetero, son las ultimas familias de arrieros que intentan subsistir con este oficio centenario en extinción continuando la misma actividad al igual que la hacían sus padres y sus abuelos.

 

nicolas

 

AF: ¿Qué te motivó a buscar a uno de los últimos arrieros y plasmar su vida cotidiana de hoy?

NMA: Creo que el disparador más profundo fue la necesidad de ver de donde veníamos en Colombia. Cuando empiezo a ver la historia colombiana veo que hay un pasado muy arraigado en el campo y que cada vez más queremos burlar diariamente en las ciudades lo que pasa en el campo, queremos cortar el vinculo con el campo. Hoy Latinoamerica necesita plantearse la pregunta de dónde somos y entonces me llevó a comprender ese vínculo con el campo y quiero hablar del campo y la situación que se vive hoy. Por eso me doy cuenta que el campo se está muriendo, que no hemos sabido como país transmitirle al campesino el orgullo de serlo. El oficio que tambien se está deshaciendo es el del arreo. Por eso es el tema que elegí.

AF:  Has dicho que el sentido de identidad colombiano no está muy claro. 

NMA: El sentido de la identidad colombiana, como en Latinoamericana, se ha ido perdiendo con 30, 40 años y  todos nuestros proceso de dictadura y la apertura al extranjero. Es fundamental para responder quiénes somos, tener una noción mas concreta de quiénes somos.

AF:  La película es una reflexión de la realidad actual del campesinado de Colombia, expuesto a una progresiva  desaparición.

NMA: Totalmente. Es una apuesta poética de la situación actual del campo en Colombia que nos muestra casi el suicidio del alma campesina colombiana.

AF: Has  dicho que en Colombia hay una violencia desvastadora que es ajena a las armas y que apela al desarraigo de quien debe abandonar su terruño y su familia para recluirse en una pequeña vivienda urbana.

NMA: Tal cual. Desde el lugar donde se emite la historia sabemos que la cuentan los ganadores, por lo tanto una sola manera de ver el mundo. Pero la gente tiene otras formas de vida que es totalmente enajenada por esa otra forma de vivir que parece ser la única y que es la vida de la ciudad que es lo que ademas ven en la ciudad. Cada vez hay más gente que se viene a la ciudad sin ninguna herramienta.

AF: ¿Creés que Colombia es un país de una importantísima desigualdad social  que de alguna manera la mostras en tu película en  la relación entre los  sacrificados arrieros y el señor de la zona?

NMA: Sí. Justamente quería trabajar esto. Sutilmente cada uno de estos problemas sociales. En Colombia no hay clase media, hay una clase muy deprimida y una clase muy llena de dinero. Uno de estos señores representa la sociedad aristocrática de una zona de Colombia, dueña de muchos tierras que llegaron a sus manos a partir de una célula real expedida por los reyes de España. Algo ridículo. Quería hablar de esta relación entre los que trabajan la tierra y los que son dueños de la tierra pero no tienen ningún vinculo con esa tierra.

AF:  Es posible que en un país como Colombia donde son fundamentalmente agricultores  siendo el principal segmento de su economía el campo este olvidado?

NMA: Es una de las deudas desde el Estado, incluyéndonos a todos los ciudadanos. Sólo tenemos en cuenta para pedirles votos y nunca pensamos en incluirlos dentro de la sociedad.

AF: ¿Por qué decidiste que la narradora de esta historia fuera Blanca, la madre de los arrieros?

NMA: Esta familia no tiene una comunicación oral. Se comunican en el silencio, en el estar, en los gestos. En los 5 años que estuve con ellos percbí que la portadora de la palabra era la madre. Ella aporta el sonido de la memoria, aparece poco en cámara, les recuerda permanentemente a los hijos que no hay que permitir que se desaparezcan.

Muchas gracias  Nicolás por traernos desde tus 38 años tu mirada y tu preocupación de la realidad  del campesinado colombiano de hoy.

 

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