Flores suspiran mujeres, Natalia Arteman

0
11

La manera en la que la Natalia Arteman, autora y directora de Flores suspiran mujeres resuelve los movimientos en el espacio reducido del teatro, es un acierto. Los actores ingresan de manera ordenada a asumir sus personajes mientras la música en vivo genera el clima de la obra.

- Publicidad -

Las dos historias en paralelo tienen como eje temático el lugar de la mujer en dos tiempos diferentes. Mujeres inconformes con sus vidas, golpeadas por sus anécdotas y vivencias, que toman o pretenden roles que antes le correspondían a otros. Por un lado las tres hermanas, Ana María, Amelia y Laura, en el tiempo base de la obra. Cada una tratando de organizar el vínculo con la otra, y por el otro lado, la historia que una de ellas está leyendo en la novela: Rosa (Luciana Murdocca) llega a la ciudad para ocupar el puesto de otra empleada, su tía Margarita (Fernanda Sancineto) la recibe pretendiendo el lugar de la madre. De manera orgánica los relatos se organizan y entretejen sin generar confusiones.

La escenografía es simple pero efectiva. Una ventana al público focaliza los personajes cuando la acción exige resaltarlos. Los músicos (Marcelo Tulejko Ubal y Ruben Tulejko Ubal) ubicados en el proscenio, como si fuera la vereda de la casa de las hermanas, aportan la presencia masculina secundaria que ellas entienden como el peligro que las seduce.

En su ópera prima, Natalia Arteman elije hablar de temas como el aborto (tal vez representado simbólicamente de manera demasiado controversial y efectista) y la prostitución. Asuntos que parecen siempre ser cuestiones cuya moralidad y resolución es asunto de las mujeres, aunque los beneficiarios de esos servicios y responsables de su ilegalidad seamos todos.

Que la feminidad y la masculinidad son cuestiones performáticas, ya lo dijo Judith Butler. Lo interesante del concepto aplicado al análisis de Flores suspiran mujeres es que en esta historia cuando quedan vacantes los lugares de poder de la familia, como ser el lugar del padre y el de la madre, cualquiera puede asumirlos independientemente de su género. Que la hermana mayor, Amelia (Florencia de Maio) elija ser la patriarca de la casa y se masculinice, demuestra la cuestión performativa. Más allá de que dentro de su círculo pueda obtener una jerarquía mayor, ésta se ve cuestionada cuando surge la posibilidad de salir o de que un hombre ingrese en la casa, situación que es mostrada con tensión y belleza estética. Finalmente la vemos esperando la figura masculina para salvarse, en definitiva, lo que queda en evidencia en Flores suspiran mujeres es la precariedad del poder adquirido de las mujeres.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Natalia Arteman
Actúan: Juan Pablo Carrasco, Florencia de Maio, Rocío García Márquez, Luciana Murdocca, Lorena Rabassa, Fernanda Sancineto Sayus, María Eugenia Sinde
Músicos: Marcelo Tulejko Ubal, Rubén Tulejko Ubal
Vestuario: Alan Orma
Escenografía: Marcelo Tulejko Ubal
Fotografía: Eduardo Arteman, Daniela Canu, Fabricio D´Alessandro
Asistencia de dirección: Daniela Canu
Dirección: Natalia Arteman

Sábado 21 h, Ayacucho 318, entre Corrientes y Sarmiento. Espacio Templum.