Filmar obstinadamente. Encuentro con Patricio Guzmán

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Como Solanas con su monumental La Hora de los hornos, el chileno Patricio Guzmán representa para el cine latinoamericano, con su no menos monumental Batalla de Chile, la hora fundamental del cruce entre el cine y las urgencias políticas de los ´60 y ´70.  “La lucha de un pueblo sin armas” es el subtítulo de un registro necesario e histórico de los días previos al Golpe de Estado en Chile en 1973. “Si no hubiera existido el Golpe en Chile, yo hubiera hecho otro tipo de cine, tal vez más liviano” dice el cineasta que repite varias veces que los efectos del golpe van a tener vigencia al menos por 100 años más.

Filmar obstinadamente no presenta a este cineasta como un obstinado, sino como un hombre que mira al mar, en una porción del mundo que eligió y al que no llegó tampoco como un exiliado político sino como un hombre que puede estar en cualquier lugar pero sigue perteneciendo a su patria. Chile es un mapa en el comienzo de este documental revelador que dirige el frances Boris Nicot  y en el que Patricio Guzmán se define como un aventurero, un documentalista que debe ir hacia lo que ya está ahi: el guión de todo documental ya está escrito  antes que se escriba.

Secuencias de sus películas son intercaladas de modo preciso y fluido en el transcurso del documental, todo parece ser una sola cosa. Como ese universo estrellado de Nostalgia de la luz. Como el análisis que el propio Guzmán hace de las imágenes de la filmación de su propia muerte tomada por el camarógrafo alemán Leonardo Henrichsen, o el testimonio de Gabriela en El caso Pinochet que también describe en su proceso de producción.

Desde La batalla de Chile, pasando por La memoria obstinada o El Caso PinochetNostalgia de la luz, el cine de Guzmán no se plantea como un cine donde el problema es la objetividad o la subjetividad. “Es el espectador el que debe aportar su punto de vista. Lo que importa es el verosímil no la objetividad de un documental. Este verdadero tratado general que es Filmar obstinadamente no está mas que basado en un pensamiento coherente. Coherencia que hace que cuando se está frente a un grupo de fotografías agrupadas sobre una mesa (todas sacadas de sus pelculas) sean “relatadas” por lineas conceptuales: mapas en la tierra del desierto de Atacama, arrugas en los rostros, violencias, soledad, manos o muertos. Ahí hay un cineasta con un plan en su cabeza. Y aunque parezca negarlo por momentos no se puede escapar de esa planificación que se presenta como mapa para el guión de investigación de la Batalla de Chile. “Describir es sacar del aire un contenido” Describir es panear con la mirada, así como en el comienzo de Nostalgia de la luz seguimos el recorrido de una rueda por su mecanismo.

Guzmán antes que un obstinado es un absorto frente al mundo que se le presenta y cuya belleza puede traducir en planos creados para sus películas como eso que son, exactamente eso, no más. En esa linea es lógico que una entrevista sea una revelación. Y así lo expresa este hombre político, que habla pausado, amable, muchas veces de perfil, claramente, un hombre preocupado por su pasado: por eso el Desierto de Atacama es un resumen de su obra: entre el cielo, la historia de los hombres precolombinos, la tierra y los muertos de la dictadura buscados por las mujeres que barren el desierto igual que lo barre el ejército. Porque en definitiva todo es lo mismo.

Ultima función  Espacio INCAA Gaumont. Martes 28/10 16:00 h | Espacio INCAA