Electric Mamma

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La puesta se ubica lejos del realismo y cerca del recuerdo. Quizá no haya nada menos realista que lo que uno instala en esa zona difusa (“Los recuerdos suelen contarte mentiras”) que resulta ideal para esta ficción. Una ficción surrealista diríamos si se nos obligara a caer en las clasificaciones. Pero no, Electric Mamma las supera, juega un poco con ellas, nos invita a entrar sin prejuicios en un mundo que conocemos demasiado porque tenemos y/o somos madres, porque tenemos y/o somos hijos. Por eso la distancia, el tul, el humor exacerbado, los saltos temporales, la remisión al sueño.

Tan lejos y tan cerca. Un tul acentúa la cuarta pared, nos advierte, nos pone a resguardo cuando lo que sucede en escena se nos viene encima porque la sala es pequeña y todo está ahí al alcance de las manos pero también porque todo nos sucede. Dos hermanos recuerdan a su madre muerta, la hacen presente para no dejar de ser (ella madre, ellos hijos). Recrean el vínculo en pequeñas y delirantes escenas de la vida familiar. Oscilan entre la emotividad y el humor, entre luces y sombras, entre el sueño y la vigilia. El registro de actuación remite a veces a las películas de los años 40´y otras veces a ciertos melodramas mexicanos. Todo resulta exacerbado, absurdo, sin embargo, cada cosa parece estar en su lugar (la cabeza de burro, el vestido de novia, la bolsa de papel, el velador giratorio) como símbolo o huella de algo perdido para siempre.

Y también está la música como elemento organizador del despliegue y los saltos en el tiempo. Una canción se repite (“Tres agujas” de Fito Páez), la canta la madre en su deambular por el espacio y la mente de sus hijos. No haremos interpretaciones inútiles (que cada uno se haga cargo de las propias), sólo diremos que las imágenes que se desprenden de la canción juegan con esas otras imágenes que se despliegan en escena. Se cruzan, se potencian en su figuración onírica. Canción y teatro son algo así como antídotos livianos a tanta maltrecha realidad.

El título tiene una explicación material en el transcurso de la obra. Más allá de eso, podemos pensarlo como una forma de manifestación del vínculo,  como todo ese amor que da descargas.

En tiempos en donde abundan las historias de familias, Mónica Cabrera (encargada de dramaturgia, dirección y arte) propone otra forma de recrear esas complejas relaciones humanas con humor y desenfado, desde un lugar que permite distanciarse y mirar ese universo desde afuera a sabiendas de que estamos también ahí, sumergidos en el delirio de nuestros roces y fulgores con mamá.

 

Ficha técnica             

Elenco: Marialba Sosa, Gloria Cingolani  y Hernán Darío Statuto
Objetos: Laura Sánchez
Diseño gráfico: Alfredo Gallenti
Gestión de subsidios: Zoilo Garcés
Fotografía: Patricia Ackerman
Diseño de vestuario, escenografía e iluminación: Mónica Cabrera
Asistente de dirección: Sofia Herrera
Libro, dirección y arte: Mónica Cabrera
Prensa: Carolina Alfonso                                                                                                                                                                                                      

Funciones: Sábados 20.30 hs, Miércoles 17 hs. Teatro Estudio La Mamma  Yatay 890 – (Entre Av. Corrientes y Humahuaca) – C.A.B.A Reservas: teatrolamamma@gmail.com / 3527-4420