Premio Nobel de Literatura 2014 para Patrick Modiano

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El escritor francés Patrick Modiano ganó el Nobel de Literatura 2014, según anunció hoy la Academia Sueca. El jurado le otorgó el premio “por el arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más inaprensibles y ha descubierto el mundo de la ocupación” nazi de Francia.

Modiano nació en 1945 en Boulogne-Billancourt, en las afueras de París. Estudió en el Liceo Henri-IV de la capital francesa, donde tuvo como profesor de geometría a Raymond Queneau, un escritor que desempeñaría un papel decisivo en su futura carrera.

Su primera novela es de 1968, La place de l’étoile (El lugar de la estrella), y su último libro llegó a las librerías este año bajo el título de Pour que tu ne te perdes pas dans le quartier.

Sus obras, según el jurado, se centran en “la memoria, el olvido, la identidad y la culpa”, con París como escenario de muchos de sus libros. Con frecuencia sus relatos se construyen sobre hechos autobiográficos o sucesos relacionados con la ocupación nazi de Francia; en ocasiones, extrae material de entrevistas, artículos de periódico o notas que ha ido acumulando durante años.

Una treintena de sus libros han sido traducidos al español, entre los que se encuentran Dora Bruder, la historia real de una adolescente de quince años en París que se convierte en víctima del Holocausto.

Modiano es autor también de libros infantiles y guiones cinematográficos.

En el café de la juventud perdida
(Fragmento)

Vamos a suponer que llevan allí a alguien con los ojos vendados, lo sientan a una mesa, le quitan la venda y le preguntan: ¿En qué barrio de París estás? Bastaría con que mirase a los vecinos y escuchase lo que decían y es posible que lo adivinara: Por las inmediaciones de la glorieta de L’Odéon, que siempre me imagino igual de lúgubre bajo la lluvia.
Entró un día en Le Condé un fotógrafo. Nada había en su aspecto que lo diferenciase de los parroquianos. La misma edad, el mismo atuendo desaliñado. Llevaba una chaqueta que le estaba larga, un pan talón de lienzo y zapatones del ejército. Hizo muchas fotos a los asiduos de Le Condé. Él también se volvió un asiduo y a los demás les parecía que le hacía fotos a la familia. Mucho más adelante se publicaron en un álbum dedicado a París, sin más pie que los nombres de los clientes o sus apodos. Y ella aparece en varias de esas fotos. Captaba la luz, como se dice en el cine, mejor que los demás. En ella es en la primera en quien nos fijamos, de entre todos los otros. En la parte de abajo de la página, en los pies de foto, se la menciona con el nombre de «Louki». «De izquierda a derecha: Zacharias, Louki, Tarzan, Jean-Michel, Fred y Ali Cherif…» «En primer plano, sentada en la barra: Louki. Detrás Annet, Don Carlos, Mireille, Adamov y el doctor Vala.» Está muy erguida, mientras que los demás tienen la guardia baja; el que se llama Fred, por ejemplo, se ha quedado dormido con la cabeza apoyada en el asiento de molesquín y se ve muy bien que lleva varios días sin afeitarse. Hay que dejar claro lo siguiente: el nombre de Louki se lo pusieron cuando empezó a ir asiduamente por Le Condé. Yo estaba allí una noche, cuando entró a eso de las doce y ya no quedaban más que Tarzan, Fred, Zacharias y Mireille, sentados a la misma mesa. Fue Tarzan quien exclamó: «Anda, aquí viene Louki…» Primero pareció asustada y, luego, sonrió. Zacharias se puso de pie y, con tono de fingida seriedad, dijo: «Esta noche te bautizo. A partir de ahora te llamarás Louki.» Y según iba pasando el rato y todos la llamaban Louki, creo que sentía alivio por tener ese nombre nuevo. Sí, alivio. Porque, desde luego, cuanto más lo pienso más vuelvo a mi primera impresión: se refugiaba aquí, en Le Condé, como si quisiera huir de algo, escapar de un peligro. Se me ocurrió cuando la vi sola, al fondo del todo, en aquel sitio en donde nadie podía fijarse en ella. Y cuando se mezclaba con los demás, tampoco llamaba la atención. Se quedaba en silencio y reservada y se limitaba a escuchar. Llegué incluso a decirme que, para mayor seguridad, prefería los grupos escandalosos, prefería a los «bocazas», porque, en caso contrario, no habría estado casi siempre sentada en la mesa de Zacharias, de Jean-Michel, de Fred y de la Houpa… Junto a ellos, el entorno se la tragaba, no era ya sino una comparsa anónima, de esas de las que dicen en los pies de foto: «Persona no dentificada» o, más sencillamente, «X». Sí, en la primera época en Le Condé nunca la vi hablando a solas con alguien. Y además no había inconveniente en que alguno de los bocazas la llamase Louki cuando hablaba para todos puesto que en realidad no se llamaba así.

(Editorial Anagrama, Barcelona, 2008)

Fuentes:

http://www.elregionalcajamarca.com/2014/10/09/un-texto-de-modiano-premio-nobel-de-literatura-2014/
http://www.larepublica.pe/09-10-2014/premio-nobel-del-de-literatura-2014-patrick-modiano-es-ganador